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ESMA

“Vivir la vida es la mejor venganza contra los genocidas”

Así lo afirmó el nieto restituido y diputado nacional, minutos antes de comenzar su declaración en el juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA.

“Vivir la vida es la mejor venganza contra los genocidas”

Miercoles 18 de diciembre de 2013 | 16:34

 

“Vivir la vida es la mejor venganza contra los genocidas”
El nieto restituido y diputado nacional expresó que "testimoniar y vivir la vida es la mejor venganza contra los genocidas", minutos antes de comenzar su declaración en el juicio oral y público por los
"Les digo: soy feliz, yo vengo a vengarme, decirles en la cara, porque para nosotros vengarnos es ser felices, para mí y mi familia", afirmó Cabandié tras recordar ante el Tribunal Oral Federal 5 lo ocurrido a sus padres, Alicia Alfonsín, de 16 años y embarazada de cinco meses y Damián Cabandié, de 19, secuestrados el 2 de abril de 1978.
Recordó que su nacimiento "tuvo la participación, fue ayudado médicamente entre comillas asistido por el dr. (Jorge) Magnacco".
El parto ocurrió a mediados de 1978 y Cabandié explicó que nunca pudo saber quién en concreto lo arrebató de brazos de su madre, en la maternidad clandestina conocida como la "Sardá" que funcionaba en la ESMA.
"No tengo a ciencia cierta el dato concreto de si fue (Luis) Falco o no el que me sacó de la ESMA, sí puedo intuir que él tenía una relación muy cercana a otro represor, un sangriento represor miembro también de la Policía Federal Argentina que llegó al grado de subcomisario cuyo nombre es Samuel Miara", explicó.
El ex policía Luis Falco está condenado y sigue en la cárcel por la apropiación de Cabandié, quien recuperó su identidad en el 2004.
"A dos semanas de mi nacimiento, a mediados de marzo de 1978, las personas que estaban detenidas en el centro clandestino ya no pueden dar cuenta de la existencia de mi madre, no la ven más", recordó.
Agregó que "testimonios de personas cercanas a los apropiadores que falsifican mi identidad me cuentan que el 2 de abril de 1978 en la casa donde vivían las personas que me apropian, llegó Luis, convoca a amigos y familiares a concurrir a su domicilio a la tarde y se presenta conmigo en brazos diciendo, sentenciando, este es mi hijo y nada más".
Por eso, "en los documentos falsos de apropiación figuro como nacido en el hospital Penna el 2 de abril de 1978". Cabandié aseguró haber pasado una "infancia signada por la violencia verbal, psicológica y física".
Los padres de Cabandié militaban en Montoneros y tras pasar a la clandestinidad fueron a vivir al barrio porteño de Congreso.
"Mi padre era un delegado gremial de la ex telefónica Entel, a los 19 años, mi madre tenía 16 en el momento de su secuestro", detalló.
La pareja fue llevada al centro clandestino de detención Banco, en Ezeiza y la joven fue luego trasladada a la ESMA para ser atendida en la maternidad clandestina.
"De mi padre ya no se conoce el paradero y mi madre según testimonios de ex detenidos de la ESMA, llega el 25 de diciembre a ese lugar denominado vulgarmente `la Sardá`, la maternidad clandestina de Massera", señaló.
Antes de dar a luz, un represor le propuso a la joven "escribir una carta"  para los abuelos de Cabandié.
"Los testimonios de compañeras detenidas dan cuenta de que esa era una forma de operar. Mi madre descreía de la posibilidad de que mis abuelos estén a mi cuidado, descreía de lo que le comunicaban acerca de que iban a juntarse junto a mi padre en un centro de recuperación, pero así y todo mi madre escribe esa carta", contó Cabandié.

"Les digo: soy feliz, yo vengo a vengarme, decirles en la cara, porque para nosotros vengarnos es ser felices, para mí y mi familia", afirmó Cabandié tras recordar ante el Tribunal Oral Federal 5 lo ocurrido a sus padres, Alicia Alfonsín, de 16 años y embarazada de cinco meses y Damián Cabandié, de 19, secuestrados el 2 de abril de 1978.

 

Recordó que su nacimiento "tuvo la participación, fue ayudado médicamente entre comillas asistido por el dr. (Jorge) Magnacco".

 

El parto ocurrió a mediados de 1978 y Cabandié explicó que nunca pudo saber quién en concreto lo arrebató de brazos de su madre, en la maternidad clandestina conocida como la "Sardá" que funcionaba en la ESMA.

 

"No tengo a ciencia cierta el dato concreto de si fue (Luis) Falco o no el que me sacó de la ESMA, sí puedo intuir que él tenía una relación muy cercana a otro represor, un sangriento represor miembro también de la Policía Federal Argentina que llegó al grado de subcomisario cuyo nombre es Samuel Miara", explicó.

 

El ex policía Luis Falco está condenado y sigue en la cárcel por la apropiación de Cabandié, quien recuperó su identidad en el 2004.
"A dos semanas de mi nacimiento, a mediados de marzo de 1978, las personas que estaban detenidas en el centro clandestino ya no pueden dar cuenta de la existencia de mi madre, no la ven más", recordó.

 

Agregó que "testimonios de personas cercanas a los apropiadores que falsifican mi identidad me cuentan que el 2 de abril de 1978 en la casa donde vivían las personas que me apropian, llegó Luis, convoca a amigos y familiares a concurrir a su domicilio a la tarde y se presenta conmigo en brazos diciendo, sentenciando, este es mi hijo y nada más".

 

Por eso, "en los documentos falsos de apropiación figuro como nacido en el hospital Penna el 2 de abril de 1978". Cabandié aseguró haber pasado una "infancia signada por la violencia verbal, psicológica y física".

 

Los padres de Cabandié militaban en Montoneros y tras pasar a la clandestinidad fueron a vivir al barrio porteño de Congreso.
"Mi padre era un delegado gremial de la ex telefónica Entel, a los 19 años, mi madre tenía 16 en el momento de su secuestro", detalló.

 

La pareja fue llevada al centro clandestino de detención Banco, en Ezeiza y la joven fue luego trasladada a la ESMA para ser atendida en la maternidad clandestina.

 

"De mi padre ya no se conoce el paradero y mi madre según testimonios de ex detenidos de la ESMA, llega el 25 de diciembre a ese lugar denominado vulgarmente `la Sardá`, la maternidad clandestina de Massera", señaló.

 

Antes de dar a luz, un represor le propuso a la joven "escribir una carta"  para los abuelos de Cabandié.

 

"Los testimonios de compañeras detenidas dan cuenta de que esa era una forma de operar. Mi madre descreía de la posibilidad de que mis abuelos estén a mi cuidado, descreía de lo que le comunicaban acerca de que iban a juntarse junto a mi padre en un centro de recuperación, pero así y todo mi madre escribe esa carta", contó Cabandié.


 

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