Al momento en que Massa se quejaba en España del aislamiento, la falta de “inversiones” y "confianza” de Argentina, el gobierno alcanzaba un acuerdo por la nacionalización de YPF. Poco timing.
Andrés Brown Redacción En Orsai // Martes 26 de noviembre de 2013 | 12:44
Se necesita que aquellos que arriesgan a largo plazo tengan seguridad de que no vamos a ir cambiando las reglas
Antes de decidir presentarse como candidato a diputado y profundizar su perfil opositor, el principal temor de Sergio Massa era no repetir la experiencia de Francisco de Narváez.
Es decir, lograr una impactante victoria electoral en una legislativa contra el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires y, desde ese momento, empezar a desdibujarse de cara a la elección para la presidencia y la gobernación.
Y si bien el intendente de Tigre optó por candidatearse, no se equivocaba en considerar un destino símil De Narváez como una hipótesis amenazante.
Es que desde que su Frente Renovador se impuso en la provincia de Buenos Aires, el diputado electo no paró de perder presencia, tanto en los medios de comunicación (su vidriera más amable) como en la escena política nacional.
Así fue que su reciente gira por España, cuyo objetivo era sumar roce y avales internacionales para su ambición presidencial, obtuvo mucho menos repercusión de la que esperaba.
Antes de subirse al avión, Massa sufrió su primer desaire: no obtendría la tan buscada foto con el Papa Francisco.
Y cuando se resignó a limitar su tour por España, tampoco consiguió que lo recibieran dirigentes de primera línea, ni del oficialista Partido Popular (que por supuesto estaban al tanto de la negociación secreta por Repsol), ni del opositor PSOE.
Como se frustró su encuentro con el presidente Mariano Rajoy, se tuvo que conformar con un apretón de manos al presidente del Congreso de Diputados, Jesús Posada, dirigente derechista del PP y ex ministro de José María Aznar.
Y para peor, en cada una de sus intervenciones en la gira –organizada por el ex Golden Boy Martín Redrado-, Massa decidió repetir el sonsonete pro-empresario del aislamiento argentino, mientras el gobierno de Cristina de Kirchner llegaba a un principio de acuerdo con España, con la participación de México, sobre la expropiación del 51 por ciento de YPF a Repsol.
"Hay que fomentar la inversión a través de la seguridad jurídica, con reglas de juego permanentes y claras, porque Argentina tiene ventaja y valor agregado para proyectar hacia el futuro", dijo Massa durante su exposición, en el Club Siglo XXI de Madrid, un foro de debate político.
Además exigió que Argentina consolide las relaciones con España, al ser consultado por la nacionalización de la participación de Repsol en YPF.
"Me parece que es muy importante que haya diálogo entre Argentina y sus inversores y entre Argentina y el resto de los países para resolver cualquier conflicto que surja", opinó.
Sobre el sector hidrocarburos, Massa señaló que “sin duda requiere seguridad jurídica a largo plazo y (...) las garantías de inversión" y que "aquellos que arriesgan a largo plazo tengan seguridad de que no vamos a ir cambiando las reglas".
A la pregunta sobre qué es lo que no haría en Argentina, respondió: "encerrarme en que sólo Venezuela e Irán son amigos" y dijo que prefiere como socios prioritarios a países como Brasil, Uruguay, Paraguay, España, Italia, Mercosur y Unión Europea.
Mientras repetía su spech, el diputado ignoraba el acuerdo inminente por Repsol y sus consecuencias posteriores: la inmediata suba de las acciones de la petrolera y la casi segura caída de la demanda por 10.500 millones de dólares de Repsol contra el Estado nacional ante el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial.