De vicepresidente de Néstor Kirchner y embajador del albertismo a funcionario de Javier Milei, Daniel Scioli vuelve a demostrar su capacidad de adaptación política. Mientras impulsa la privatización de los clubes, las denuncias sobre contrataciones de su entorno abren interrogantes sobre las prioridades del ajuste libertario.
Walter Onorato // Miercoles 23 de septiembre de 2026 | 06:25
El eterno camaleón del poder
Daniel Scioli encontró nuevamente un lugar en el poder. El dirigente que fue vicepresidente durante el kirchnerismo, gobernador bonaerense y embajador durante el gobierno de Alberto Fernández hoy ocupa la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de Javier Milei.
Su recorrido político expone una continuidad que atraviesa distintos gobiernos y discursos ideológicos. Ahora, bajo la bandera de la austeridad libertaria, Scioli promueve transformaciones que afectan el modelo tradicional de los clubes argentinos, mientras su entorno aparece vinculado a cuestionamientos por contrataciones estatales.
La información publicada por ADN y Confidencial plantea una contradicción que merece ser examinada: mientras el Gobierno sostiene que no hay recursos para jubilaciones, universidades, comedores y obras públicas, operadores vinculados al funcionario mantienen negocios con el Estado.
El ajuste que no parece alcanzar a todos
Según las publicaciones consultadas, Luis Alberto «Chiche» Peluso y su entorno habrían accedido a contrataciones millonarias en el Estado durante la gestión de Milei.
Un informe de Telenueve Denuncia, citado por Confidencial, puso el foco en una licitación relacionada con la limpieza de edificios públicos. La investigación señaló que algunas empresas habían presentado ofertas más económicas, pero fueron descartadas por cuestiones técnicas, lo que habría dejado el camino abierto a una empresa vinculada al entorno de Scioli.
El mismo informe cuestionó el destino de partidas para limpiar edificios semivacíos o con escasa actividad, en un contexto de despidos y reducción del personal estatal.
Estas afirmaciones corresponden a investigaciones periodísticas citadas por los medios mencionados. Para establecer responsabilidades administrativas o penales sería necesario contar con la documentación oficial de las licitaciones, los expedientes y las eventuales actuaciones de los organismos de control.
La contradicción política, sin embargo, es evidente en el debate público: el discurso de la reducción del gasto convive con la continuidad de determinadas contrataciones.
Sociedades Anónimas Deportivas: el otro frente de Scioli
La defensa de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) constituye uno de los principales puntos de coincidencia entre Scioli y Javier Milei.
El Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 habilitó la constitución de estas sociedades. El Gobierno sostiene que permitirían la llegada de inversiones privadas al fútbol, mientras que sectores de la dirigencia deportiva defienden el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro.
Scioli justificó su posición señalando que los socios deberían tener la libertad de decidir si aceptan capitales privados. En una entrevista con Infobae, sostuvo que las inversiones podrían mejorar la infraestructura de los clubes y financiar deportes que atraviesan dificultades económicas.
El planteo oficial presenta las SAD como una alternativa para incorporar recursos. La discusión, sin embargo, no se limita a una cuestión de financiamiento: también involucra el control de las instituciones, el papel de los socios y la función social de los clubes.
El conflicto con la AFA y el freno judicial
El proyecto impulsado por el Gobierno encontró resistencia en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y en distintos sectores de la dirigencia deportiva.
La Política Online informó en junio de 2026 que el oficialismo buscaba avanzar con la privatización de los clubes y esperaba atraer inversiones por 3.000 millones de dólares provenientes de Estados Unidos y Europa.
Sin embargo, La Nación señaló en julio que la iniciativa había perdido impulso. El proyecto de ley específico para el fútbol todavía no se había elaborado y, según fuentes legislativas citadas por el medio, no constituía una prioridad inmediata del bloque libertario.
El debate también quedó condicionado por las denuncias contra el empresario estadounidense Foster Gillett, quien había recibido respaldo de figuras vinculadas al proyecto de las SAD y enfrentaba acusaciones de presuntas estafas relacionadas con clubes argentinos.
Las denuncias mencionadas son acusaciones que deben distinguirse de una condena judicial. Su relevancia política radica en que complicaron la posición de quienes habían respaldado la llegada de capitales privados al fútbol.
Un funcionario que atraviesa gobiernos y proyectos políticos
El caso de Daniel Scioli permite observar una característica recurrente de la política argentina: la permanencia de dirigentes que logran adaptarse a diferentes administraciones.
Su trayectoria incluye el kirchnerismo, el albertismo y el actual gobierno libertario. El cambio de orientación política no impidió su continuidad en espacios de decisión estatal.
La pregunta periodística no consiste únicamente en identificar sus cambios de pertenencia política, sino en examinar las consecuencias concretas de las políticas que defiende y los vínculos que mantiene con sectores empresariales y administrativos.
En ese sentido, el debate sobre las SAD y las contrataciones públicas abre dos discusiones distintas, aunque conectadas por su presencia en la gestión de Milei: el destino de los clubes como instituciones sociales y el criterio con el que se distribuyen los recursos del Estado.
El ajuste como discurso y la gestión como práctica
La consigna «no hay plata» se convirtió en uno de los ejes de la comunicación del Gobierno de Javier Milei. Las reducciones presupuestarias en diferentes áreas generaron conflictos con trabajadores, jubilados, universidades y organizaciones sociales.
En paralelo, los cuestionamientos sobre contrataciones estatales vinculadas al entorno de funcionarios plantean interrogantes sobre la aplicación concreta de esa austeridad.
No alcanza con proclamar eficiencia: una administración pública debe poder explicar sus decisiones, justificar sus gastos y garantizar procedimientos transparentes. Las contrataciones deben ser examinadas con documentación y controles institucionales, sin que la pertenencia política de los involucrados reemplace la prueba.
La discusión sobre Scioli, entonces, no se reduce a su capacidad de cambiar de camiseta. También obliga a observar si el modelo de gestión que acompaña sostiene criterios uniformes para quienes dependen del Estado y para quienes aspiran a hacer negocios con él.
El poder como refugio y la memoria política
El recorrido de Daniel Scioli ofrece una escena reconocible de la política argentina: dirigentes que atraviesan ciclos electorales y gobiernos con diferentes discursos, pero conservan capacidad de influencia.
Su incorporación al proyecto libertario demuestra que las fronteras entre las viejas estructuras políticas y la nueva administración no son necesariamente impermeables. La promesa de renovación convive con figuras que ya ocuparon posiciones relevantes en etapas anteriores.
La cuestión de fondo es si el cambio de gobierno modifica realmente las prácticas de poder o si, bajo nuevas consignas, persisten mecanismos de contratación, acuerdos y relaciones que deberían ser sometidos al escrutinio público.
La respuesta no puede construirse únicamente con consignas. Requiere expedientes, cifras, decisiones administrativas y una investigación periodística capaz de distinguir hechos comprobados, denuncias y responsabilidades.
El caso Scioli vuelve a poner en escena una tensión central del Gobierno de Milei: el contraste entre el discurso de austeridad y las discusiones sobre el destino de los recursos públicos.
Mientras las SAD intentan avanzar sobre el modelo institucional de los clubes, las contrataciones cuestionadas de su entorno abren un debate sobre transparencia y prioridades estatales.
En una democracia, la transformación política no debería medirse solamente por el discurso de quienes gobiernan, sino también por la forma en que administran los recursos públicos y rinden cuentas ante la sociedad.
FUENTES
ADN Web. (2026, 15 de septiembre). El eterno camaleón del poder factura con el ajuste libertario. [https://www.adnweb.com.ar/](https://www.adnweb.com.ar/)
Confidencial. (2026, septiembre). El pacto de Daniel Scioli con Javier Milei y la reactivación de las cajas millonarias de sus operadores históricos. [https://confidencial.ar/]
Infobae. (2024, 13 de marzo). Daniel Scioli: “Yo la veo y soy coherente, Milei está tomando medidas de fondo y la gente le está poniendo el hombro”. [https://www.infobae.com/]
La Nación. (2026, 18 de julio). Pierde impulso un viejo anhelo de Milei para la industria del fútbol. [https://www.lanacion.com.ar/]
La Política Online. (2026, 17 de junio). El Gobierno va contra el Chiqui Tapia y apura para este año la privatización de los clubes. [https://www.lapoliticaonline.com/]
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