Una investigación profunda sobre José Luis Manzano, el exfuncionario menemista convertido en un magnate global de la energía, las telecomunicaciones y los medios. Cómo construyó su fortuna y por qué su influencia trasciende cualquier grieta política.
José Luis Manzano: de ministro del Interior durante el menemismo a empresario con intereses en energía, medios de comunicación y minería. Ilustración editorial elaborada con inteligencia artificial para En Orsai, a partir de referencias fotográficas. N
Redacción En Orsai // Viernes 30 de octubre de 2026 | 08:23
Por Redacción En Orsai | Jueves 29 de octubre de 2026
En la historia contemporánea de la Argentina hay personajes que rara vez ocupan el primer plano de las disputas partidarias, pero que manejan los resortes profundos donde la política se cruza descarnadamente con los negocios. Uno de los exponentes más acabados de este pragmatismo sin ideología es José Luis Manzano, cuya trayectoria fue recientemente repasada en profundidad por el periodista Diego Genoud en el ciclo Radiografías del poder (Gelatina).
De aquel joven mendocino que asumió con apenas 27 años como diputado nacional y jefe de bloque del peronismo en el histórico regreso democrático de 1983, al magnate global que hoy controla servicios públicos esenciales, yacimientos mineros y conglomerados de medios en Iberoamérica, la vida de Manzano es un mapa perfecto para responder la pregunta fundacional de nuestra estructura de poder: dónde termina la política y dónde empiezan los negocios.
Lo esencial:
Nacido en Tupungato, Mendoza, Manzano llegó a la política institucional con una velocidad asombrosa. Apadrinado en sus inicios por dirigentes históricos del peronismo mendocino como Juan Carlos "El Chueco" Masón, escaló posiciones hasta convertirse en el diputado nacional más joven de la historia argentina al asumir en 1983.
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Su olfato político y su capacidad para tejer acuerdos subterráneos lo catapultaron al gabinete de Carlos Menem como ministro del Interior entre 1991 y 1992. En esa silla caliente debió lidiar con hechos de extrema gravedad institucional, como el secuestro de Mauricio Macri y el atentado a la embajada de Israel. Sin embargo, su ciclo en la función pública se quebró a finales de 1992, envuelto en controversias políticas y causas de corrupción que inmortalizaron su figura en las investigaciones periodísticas de la época.
Alejado formalmente de los cargos electivos, Manzano protagonizó una transformación asombrosa. Con bases operativas iniciales en Mendoza y respaldado por vínculos financieros internacionales, edificó un imperio diversificado que desafía los cambios de administración en la Casa Rosada.
Bajo la gestión del Frente de Todos, su consorcio (integrado junto a socios como Daniel Vila y Mauricio Filiberti) se quedó con el paquete mayoritario de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país. A ello se sumaron incursiones en el negocio gasífero (con participación en Metrogas), la adquisición de redes de estaciones de servicio y una agresiva expansión en el sector minero e hidrocarburífero, con apuestas fuertes en Vaca Muerta y yacimientos en el Perú.
En el plano comunicacional, el holding maneja señales televisivas, portales y diarios de peso, posicionándose como un actor ineludible en el ecosistema de medios de la Argentina y de Iberoamérica.
Definido por los analistas como un "optimista atemporal", Manzano demostró una habilidad única para surfear las transiciones políticas. Si bien supo mantener vasos comunicantes con distintos sectores del peronismo tradicional y dialogar con el progresismo, hoy no oculta su sintonía con las reformas estructurales de la administración libertaria, defendiendo la apertura exportadora, el despegue de la minería y la desregulación económica.
Para los vecinos y trabajadores de la zona oeste del conurbano —como en el partido de Morón—, donde el impacto de las tarifas de servicios públicos y la contracción del consumo golpean la vida cotidiana, la figura de Manzano sintetiza los hilos invisibles de un capitalismo prebendario que opera a espaldas de las grandes mayorías populares.
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