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La remontada histórica de Lula: cómo dio vuelta el balotaje en Brasil y dejó a Milei en silencio

La remontada histórica de Lula: cómo dio vuelta el balotaje en Brasil y dejó a Milei en silencio

Luiz Inácio Lula da Silva celebrando su reelección tras una histórica remontada en el balotaje presidencial de Brasil - imagen IA

Luiz Inácio Lula da Silva celebrando su reelección tras una histórica remontada en el balotaje presidencial de Brasil - imagen IA


Lunes 26 de octubre de 2026 | 08:52

Por Javier «El Profe» Romero

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil el domingo 25 de octubre, en el balotaje contra el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Según el Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 100% de las secciones contadas, Lula obtuvo 64.256.232 votos (51,79%) y Flávio, 59.826.041 (48,21%): una diferencia de 4.430.191 votos. El resultado quedó definido a las 23:26 del domingo. Lula, que cumple 81 años el martes 27, asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027. Flávio anunció que no reconoce el resultado y que pedirá anular la elección.

UNA REMONTADA SIN ANTECEDENTES

En la primera vuelta, el 4 de octubre, Flávio había sacado 56,1 millones de votos (47,03%) contra 53,9 millones de Lula (45,16%). Hasta el domingo, la historia jugaba en contra del presidente: desde 1989, todas las elecciones presidenciales brasileñas que llegaron a segunda vuelta las ganó quien había liderado la primera, como recordó SBT News al día siguiente de esa votación.

Las encuestas tampoco anticipaban el cambio. El sábado 24, Datafolha y Quaest daban 51% a Flávio y 49% a Lula en votos válidos, dentro del margen de error. En la plataforma de apuestas Polymarket, Flávio llegó a tener 84% de probabilidades la noche anterior a la votación.

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El resultado final se dio vuelta por algo más de 3,5 puntos. Lula pasó de 53,9 a 64,3 millones de votos: sumó 10,4 millones. Flávio pasó de 56,1 a 59,8 millones: sumó 3,7 millones.

DE DÓNDE SALIERON LOS VOTOS

Entre una vuelta y otra hubo unos 14 millones de votos en juego, según el cálculo de Metrópoles: los cerca de 9 millones de los candidatos eliminados, unos 3 millones de personas que no habían votado y 1,8 millones que habían votado en blanco o anulado.

El reparto de los terceros favorecía, en principio, a Flávio. Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Augusto Cury, que juntos superaron los 6,3 millones de votos, le dieron su apoyo; Renan Santos, el cuarto, se declaró neutral. Lula no sumó el respaldo de ningún candidato derrotado.

El cambio más claro estuvo en la participación. Según Poder360, la abstención pasó de 21,08% en la primera vuelta, la más alta en una primera vuelta desde 1998, a 19,21% en el balotaje. Dejaron de votar 30,5 millones de personas, contra 33,5 millones tres semanas antes. El medio la describió como «a maior baixa da história» entre dos vueltas y la consideró «essencial para a virada». Los votos en blanco bajaron de 1,84% a 1,12% y los nulos, de 2,93% a 2,12%.

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La participación subió en casi todo el país. La abstención cayó 2,46 puntos en el Sudeste, 2,27 en el Sur, 1,95 en el Nordeste y 1,67 en el Centro-Oeste. Sólo subió en el Norte, de 19,43% a 21,21%.

Ninguna fuente publicada hasta ahora permite saber a quién votaron, uno por uno, los nuevos votantes ni los electores de los candidatos eliminados: no hubo boca de urna oficial con ese detalle. Lo que sí muestran los datos es que el candidato que más creció es el que no tenía el apoyo de los derrotados.

EL MAPA: EL NORDESTE Y MINAS GERAIS

La base del triunfo fue, otra vez, el Nordeste. Según los datos del TSE reunidos por Bloomberg Línea, Lula ganó los nueve estados de la región con 24,5 millones de votos contra 10,8 millones de Flávio: un saldo de 13,7 millones. Sus mejores resultados fueron Piauí (75,88%) y Bahía (71,31%). El Nordeste tuvo la abstención más baja del país en las dos vueltas, 16,44% en el balotaje, y Bahía registró la mayor caída de la ausencia respecto de la segunda vuelta de 2022: de 20,48% a 16,71%.

Fuera del Nordeste, Flávio sacó ventaja en el Sudeste (2,8 millones), el Sur (4,6 millones) y el Centro-Oeste (1,9 millones). El Norte quedó prácticamente empatado. Lula ganó 13 estados; Flávio, otros 13 y el Distrito Federal.

El estado que definió la remontada fue Minas Gerais, el segundo padrón del país y el único que cambió de ganador. En la primera vuelta, Flávio se había impuesto 48,24% a 43,33%. El domingo ganó Lula por 50,43% a 49,57%: 6.351.099 votos contra 6.241.786, unos 109.000 de diferencia. En São Paulo, el distrito más grande, Flávio volvió a ganar (53,85% a 46,15%), pero la distancia se redujo a unos 2 millones de votos, desde los 3,4 millones de la primera vuelta.

LA CAMPAÑA

La campaña de Lula había admitido después de la primera vuelta que la única forma de dar vuelta el resultado era bajar la abstención, sobre todo en el Nordeste. Agência Brasil describió tres herramientas. La primera, el canal de WhatsApp «Exército de Lula», creado por el diputado André Janones, que superó los diez millones de miembros en unas dos semanas. La segunda, un cambio de tono en redes: videos informales, grabados con el celular, con Lula hablando directo al votante. La tercera, la calle: actos espontáneos con movimientos sociales y estudiantes en decenas de ciudades.

La agenda económica también ocupó el centro. Desde el 1 de enero de 2026, por la Ley 15.270 que Lula sancionó en noviembre de 2025, no pagan impuesto a la renta quienes cobran hasta 5.000 reales por mes, y aumentó la carga sobre los ingresos más altos; ambos candidatos dijeron que mantendrían la exención, pero Lula hizo campaña con ella. El 17 de septiembre, el gobierno anunció un aumento de 15,04% del Bolsa Família, que llevó el piso del beneficio de 600 a 691 reales y empezó a pagarse el 19 de octubre, entre las dos vueltas. El 25 de septiembre firmó una medida provisoria que prohibió las apuestas online en todo el país. En mayo había lanzado el Novo Desenrola, un programa de renegociación de deudas con quitas de entre 30% y 90%.

En el último debate, en TV Globo, Lula cerró con una frase que resumió el planteo de su campaña: «Ou a gente mantém a democracia funcionando ou a gente vai ter um miliciano governando este país».

LO QUE NO CAMBIÓ

La victoria de Lula no modifica el Congreso que se eligió el 4 de octubre. El Partido Liberal de los Bolsonaro es la primera fuerza en Diputados, con 121 bancas, y ganó 29 de las 54 bancas del Senado que se renovaron. La bancada de legisladores policías y militares creció de 35 a 41. Agência Brasil y otros medios anticipan un mandato con un Parlamento hostil, una situación fiscal que obliga a contener el gasto y un país más dividido que en 2022.

Flávio Bolsonaro dijo el domingo a la noche que no reconoce el resultado y que pedirá la anulación del balotaje. Su argumento es la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, que extendió la votación dos horas en todo el país a pedido de la coalición de Lula, que había denunciado falta de transporte en Bahía y San Pablo. También denunció que se impidió a fiscales del PL estar en la sala de cómputo. La Justicia Electoral lo negó, y el presidente del TSE, Cassio Nunes Marques, afirmó que la prórroga no alteró el proceso. Hasta el cierre de esta nota no constaba una presentación formal.

LA ARGENTINA, EN SILENCIO

El gobierno argentino había tomado partido. Javier Milei participó en julio de la convención que proclamó a Flávio, llamó a Lula «presidiario» y «zurdo ladrón», y en la última semana insinuó que podía «robar la elección». Brasil respondió con una nota de Itamaraty que calificó esos dichos como «nueva e inaceptable tentativa de injerencia externa». Los dos países no tienen embajadores desde agosto. Un grupo de once o doce diputados de La Libertad Avanza viajó a Río de Janeiro para sumarse a la campaña de Flávio.

El domingo a la noche, mientras se contaban los votos, Milei compartió en X un mensaje que decía que «Lula quiere robar las elecciones» por la extensión del horario. El lunes, los gobiernos de Uruguay, Paraguay, Bolivia y México, entre otros, felicitaron a Lula. Milei no lo había hecho al cierre de esta nota, y en la Casa Rosada se limitaban a decir «hay que esperar». En la oposición, Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa celebraron el resultado.

Brasil es el principal socio comercial de la Argentina: según el INDEC, en 2025 la Argentina le vendió por US$ 12.771 millones y le compró por US$ 18.424 millones.

LA LECTURA

Los números del domingo admiten una lectura más allá de Brasil. Lula no ganó por convencer a los votantes de sus adversarios: los candidatos de la derecha eliminados apoyaron a Flávio y, aun así, el presidente sumó casi tres votos nuevos por cada uno de su rival. Mi interpretación es que la remontada se construyó con militancia en la calle y en las redes, que salió a buscar a quienes se habían quedado en casa, y con una agenda que hablaba del ingreso y las deudas de las familias.

Para la Argentina, que elige presidente en 2027, quedan dos preguntas. Una, cómo se relaciona un gobierno que apostó al perdedor con el presidente de su principal socio comercial. La otra, más de fondo, es la que dejó el padrón brasileño: las elecciones las define tanto el que vota como el que no va.

 

Fuentes

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