GEOPOLÍTICA Y SOBERANÍA

Estados Unidos pidió cerrar el comité de la ONU donde la Argentina reclama por Malvinas

  Washington propuso en la Asamblea General terminar con el mandato del Comité de Descolonización, el foro donde el país presenta cada año su reclamo de soberanía. La propuesta llega cuando el Reino Unido evalúa vetar el ingreso argentino a la OCDE, Chile oficializa una ruta de barcos a las islas y dos enviados de Trump llegan a Buenos Aires con Malvinas en la agenda.  

Malvinas vuelve al centro de la disputa diplomática: Estados Unidos propuso terminar con el mandato del Comité de Descolonización de la ONU, un espacio fundamental para el reclamo argentino. La iniciativa expone las tensiones entre la causa Malvinas y

Malvinas vuelve al centro de la disputa diplomática: Estados Unidos propuso terminar con el mandato del Comité de Descolonización de la ONU, un espacio fundamental para el reclamo argentino. La iniciativa expone las tensiones entre la causa Malvinas y<


Lunes 19 de octubre de 2026 | 08:39

Por Javier «El Profe» Romero - fecha 19/10/2026

Estados Unidos pidió el jueves 15 de octubre, en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, que se termine el mandato del Comité Especial de Descolonización, el organismo creado en 1961 que sigue la situación de los territorios que la ONU considera todavía coloniales. Es el foro donde la Argentina presenta cada año su reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas. La propuesta, que solo la Asamblea General puede aprobar, llega en un momento de máxima tensión con el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion y en la misma semana en que dos funcionarios del Departamento de Estado viajan a Buenos Aires con el tema en la agenda. Para el Gobierno de Javier Milei, que hizo del alineamiento con Washington el eje de su política exterior, la noticia abre una pregunta incómoda: qué obtiene el país de esa alianza cuando se pone en juego su reclamo más permanente.

LO QUE DIJO WASHINGTON

Según el comunicado oficial de la ONU sobre la sesión (GA/SPD/841), el representante estadounidense sostuvo que el Comité «sobrevivió a su propósito original» y que «funciona como si nada hubiera cambiado», con los mismos textos repetidos año tras año. Criticó los viajes anuales del organismo a destinos del Caribe y del Pacífico Sur como un desperdicio de tiempo y recursos de la organización, recordó que Puerto Rico salió de la lista de territorios no autónomos en 1953 y pidió terminar con el mandato del Comité.

El comunicado no menciona Malvinas ni registra una intervención argentina en esa sesión. La propuesta apunta al Comité en su conjunto, que trata 17 territorios, diez de ellos bajo administración británica. Pero el Comité es el único órgano de Naciones Unidas que aprueba cada año una resolución que pide a la Argentina y al Reino Unido retomar las negociaciones, en la línea de la Resolución 2065 de la Asamblea General, de diciembre de 1965.

En la misma sesión, la Cuarta Comisión aprobó más de veinte proyectos de resolución. En uno de ellos, sobre las actividades económicas y de otro tipo que afectan los intereses de los pueblos de los territorios no autónomos, el resultado fue de 163 votos a favor, dos en contra, los de Estados Unidos e Israel, y dos abstenciones, las de Francia y el Reino Unido. La delegación británica, por su parte, calificó como un gasto injustificado la obligación de la ONU de difundir información sobre descolonización.

Según Infobae, la Cancillería considera al Comité «un escenario clave» para el reclamo, y se espera que el canciller Pablo Quirno plantee su rechazo ante los enviados estadounidenses. Al cierre de esta nota no había un comunicado oficial.

CÓMO VOTÓ LA ARGENTINA

En la resolución sobre actividades económicas, la Argentina no figura entre los países que votaron en contra ni entre los que se abstuvieron; el voto nominal de la comisión todavía no fue publicado. En diciembre de 2025, en el plenario de la Asamblea General, la Argentina votó a favor del mismo texto, aprobado por 174 votos contra 2.

Ese mismo 15 de octubre, en cambio, la delegación argentina se abstuvo en el proyecto «Abordar las formas contemporáneas de colonialismo», presentado por Rusia y aprobado por 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones. Brasil, México, Uruguay, Sudáfrica e India votaron a favor; Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Perú y Paraguay también se abstuvieron, y Estados Unidos votó en contra. El texto reafirma la Resolución 1514 de 1960, uno de los pilares jurídicos del reclamo argentino, pero incluye entre las formas de colonialismo las medidas económicas, financieras o comerciales unilaterales contrarias al derecho internacional.

El Gobierno no explicó su voto. Según El Cronista, la preocupación oficial era ese párrafo: el Reino Unido podría usarlo para presentar como coloniales las sanciones argentinas contra las petroleras de Sea Lion. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, escribió: «La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas. Abstenerse frente al colonialismo no es solo un papelón. Constituye un acto de irresponsabilidad». El canciller Quirno le respondió en X: «No puede manejar una provincia, mirá si va a entender de política internacional». En su discurso ante la Asamblea General del 23 de septiembre, según Página/12, Milei había sostenido que la libre determinación «existe para liberar a los pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización».

DE LA ILUSIÓN DE AGOSTO A LA REUNIÓN CON LONDRES

La propuesta contrasta con las expectativas que el propio Gobierno había alimentado. El 31 de agosto, consultado en el Salón Oval sobre la neutralidad de su país respecto de la soberanía de Malvinas, Donald Trump respondió, según Reuters: «Siempre reviso todas las posiciones. Esta es apenas una entre muchas». No explicó en qué consistiría esa revisión, y ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado anunciaron cambios formales. Meses antes, en abril, Reuters había revelado un correo interno del Pentágono que evaluaba revisar el apoyo diplomático a las «posesiones imperiales» europeas, con mención de Malvinas, como forma de presionar a los socios de la OTAN; la propuesta no fue aprobada.

Al día siguiente de las palabras de Trump, Milei dijo en Radio El Observador: «Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos». El 3 de septiembre habló en cadena nacional y anunció sanciones contra las empresas del proyecto Sea Lion: «Procederemos a inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas». Las medidas alcanzan a accionistas, directores y proveedores, y el Gobierno anunció un proyecto de ley para endurecer la Ley 26.659, que regula las sanciones a quienes exploran hidrocarburos en la plataforma continental sin autorización argentina. Las acciones de Rockhopper, socia del proyecto, cayeron más de 6% en Londres.

El 22 de septiembre, en Nueva York, Trump recibió al primer ministro británico, Andy Burnham. Burnham confirmó que hablaron de Malvinas y declaró: «La posición es clara: permaneceremos firmes ante cualquier amenaza». Según Infobae, después de esa reunión Trump abandonó la idea de mediar en la disputa, que había deslizado públicamente.

LA RESPUESTA BRITÁNICA: OCDE, TIPAT Y UN TRIBUNAL

En octubre, la Argentina inició un arbitraje contra el Reino Unido en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y pidió una medida provisional ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, para frenar la explotación de Sea Lion. Quirno explicó que el caso es «por el saqueo de nuestros recursos». Sea Lion está en manos de la israelí Navitas, operadora con 65%, y de la británica Rockhopper, con 35%. Tomó la decisión final de inversión en diciembre de 2025 y prevé perforar a comienzos de 2027 y extraer el primer petróleo en el primer semestre de 2028.

La respuesta llegó por otra vía. Según La Nación, el Reino Unido estudia oponerse al ingreso argentino a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT). Fuentes del Foreign Office dijeron que la conducta de Buenos Aires «plantea interrogantes muy serios sobre su confiabilidad como socio». La diputada conservadora Wendy Morton pidió preparar la oposición al ingreso al TIPAT «si continúan las amenazas sobre las islas», y el canciller británico, Ed Miliband, calificó la ofensiva argentina contra las empresas como «inaceptable».

El cambio es significativo: en 2017, Londres había apoyado el ingreso argentino a la OCDE. En ese organismo las adhesiones se deciden por consenso, y en el TIPAT cualquier miembro puede bloquear un ingreso; el Reino Unido es el único país que se sumó desde su creación. Según datos de la Cancillería citados por La Nación, las exportaciones argentinas a los países del TIPAT superaron los 16.000 millones de dólares en 2025. Las medidas, por ahora, están en estudio.

CHILE Y LA RUTA A PUERTO ARGENTINO

El sábado 17, el embajador británico en Chile participó en Punta Arenas de un acto que oficializó una ruta naviera regular entre esa ciudad y Puerto Argentino. La naviera Easter Island publicó la tarifa del buque de bandera chilena Danstar en el portal de la corporación de desarrollo de las islas. El primer viaje está previsto para la primera semana de diciembre, con materiales de construcción, alimentos refrigerados, maquinaria pesada y vehículos. La Nación vincula la carga con las necesidades del proyecto petrolero.

Quirno había dicho días antes, en A24: «Hay sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear», y aclaró que no se trata de un impedimento al comercio. Según La Nación, ambos gobiernos conversan para evitar la «colaboración logística» con la explotación de recursos en el archipiélago. Chile, que preside el grupo de adhesiones del TIPAT, sostiene que su posición no cambió.

QUÉ VIENE

El subsecretario de Estado Christopher Landau y Juan Pablo Segura, responsable de Asuntos del Hemisferio Occidental, llegan a Buenos Aires con Malvinas y el Corredor Andes-Atlántico entre los temas. Milei habló el sábado con el secretario de Estado, Marco Rubio, y viaja esta noche a España, donde el miércoles participará de un foro económico y de actividades con la fundación del partido Vox. Ese mismo miércoles, La Libertad Avanza intentará sumar a la sesión de Diputados su proyecto de defensa de la soberanía, hoy trabado en comisión; la oposición propone votar por separado los primeros cuarenta artículos, los referidos a Malvinas.

En la Asamblea General, la propuesta estadounidense necesitaría una mayoría que hoy no parece tener: el mismo día, entre 120 y 164 países votaron a favor de las resoluciones de descolonización. Pero su peso es político. Washington es el principal socio que eligió el Gobierno argentino.

EL ANTECEDENTE DE 1982

La confianza en que la alianza con Washington pesaría a favor de la Argentina en Malvinas tiene un antecedente. Según la Oficina del Historiador del Departamento de Estado, el gobierno de Ronald Reagan veía a los militares argentinos como socios contra la influencia comunista en la región; la dictadura tenía asesores en Honduras que colaboraban contra el sandinismo y las guerrillas centroamericanas, y el canciller Nicanor Costa Méndez apostó a esa afinidad. El 7 de abril de 1982, Reagan envió al secretario de Estado Alexander Haig a Londres y Buenos Aires. El 29 de abril la Junta rechazó su última propuesta. Al día siguiente, el 30 de abril, Haig anunció el fin de la negociación, el apoyo estadounidense a la posición británica y la suspensión de la ayuda militar y económica a la Argentina. El 5 de mayo, Washington y Londres cerraron la entrega del material militar que pedía el Reino Unido.

LA LECTURA

Lo que sigue es opinión. El Gobierno hizo en estos meses cosas que corresponde reconocer: sancionó a las empresas que explotan recursos argentinos sin autorización y llevó el conflicto a un tribunal internacional. Incluso la abstención puede tener una razón técnica defendible; lo que no tiene defensa es no darla y contestar con una chicana. Pero la secuencia de agosto a octubre muestra los límites de una política exterior basada en la lealtad. Estados Unidos tiene en el Atlántico Sur un aliado de la OTAN con una base militar en las islas, y sus decisiones responden a esa cuenta, como en 1982. No se trata de comparar gobiernos, sino un error que el país ya pagó caro. La causa Malvinas se sostuvo durante sesenta años en la ONU por la constancia argentina y el apoyo latinoamericano, no por la simpatía de una potencia. Debilitar ese foro, aunque la propuesta sea general, nos deja con menos herramientas justo cuando más las necesitamos.

 

Fuentes

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