ESCÁNDALO INTERNACIONAL

Operación Fuga: Flávio Bolsonaro escapó por Puerto Iguazú y el Gobierno lo encubrió de madrugada

El candidato derrotado en el balotaje brasileño cruzó a Misiones el martes a la noche y despegó hacia Ecuador en un avión de una empresa argentina que lo esperaba desde el lunes. Durante el día, el Gobierno había negado su ingreso; Migraciones lo confirmó a las 02:01 del miércoles.

Flávio Bolsonaro junto a un avión privado en la frontera entre Argentina y Brasil. ilustración generada con IA

Flávio Bolsonaro junto a un avión privado en la frontera entre Argentina y Brasil. ilustración generada con IA


Miercoles 28 de octubre de 2026 | 08:33

Por Javier «El Profe» Romero

El senador brasileño Flávio Bolsonaro, que perdió el domingo 25 de octubre la elección presidencial contra Luiz Inácio Lula da Silva, salió de su país por la Argentina pese a una prohibición judicial. Ingresó el martes 27 a las 22:50 por el Puente Internacional Tancredo Neves, que une Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú, junto a su esposa y sus dos hijas. A las 23:30 abordó un vuelo privado operado por la empresa argentina Baires Fly, con destino declarado a Guayaquil, Ecuador. La confirmación oficial llegó recién a las 02:01 del miércoles, en un comunicado de la Dirección Nacional de Migraciones, después de que durante el martes distintas fuentes del Gobierno negaran su ingreso al país.

LOS HECHOS, HORA POR HORA

La secuencia empezó antes del cruce. Según Perfil e Infobae, un Gulfstream G400 matrícula LV-JQW, operado por Baires Fly, despegó del Aeroparque Jorge Newbery el lunes 26 a la noche y aterrizó en Puerto Iguazú cerca de la medianoche. La salida estaba prevista para esa misma madrugada, pero no se concretó. El avión permaneció más de 24 horas en el aeropuerto misionero.

El martes, el caso ya circulaba en la prensa de los dos países. Según La Nación, Migraciones informó a la mañana que no tenía registrado ningún ingreso. Un vocero del Gobierno lo repitió ante la agencia Bloomberg, según el diario portugués Observador. El Ministerio de Seguridad le dijo a CNN Brasil que el senador no había entrado al país. En la conferencia de prensa de la Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier se limitó a descartar un pedido de asilo: «No hay ningún pedido de asilo, con lo cual, no hay nada más que agregar».

Esa noche, a las 22:50, Flávio cruzó el puente. El comunicado de Migraciones registra cuatro ingresos: Flavio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, Carolina Figueira Bolsonaro y Luiza Figueira Bolsonaro, «con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso al país». A las 23:30, según el mismo texto, «la comitiva ingresante abordó un vuelo privado despachado por la compañía Baires Fly S.A.».

El avión despegó a las 0:20 del miércoles. Según CNN Brasil, que siguió el vuelo en FlightRadar, evitó el espacio aéreo brasileño, sobrevoló Paraguay y aterrizó en Guayaquil poco antes de las seis. La misma aeronave tenía un plan de vuelo hacia Miami-Opa Locka.

LA ORDEN QUE INCUMPLIÓ

El lunes 26 a la mañana, la Policía Federal de Brasil le notificó a Flávio una decisión del ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal. La orden, bajo secreto y obtenida por CNN Brasil, le prohibía salir del país y mantener contacto con el abogado y empresario Willer Tomaz, cancelaba sus pasaportes brasileños, incluido el diplomático, y le daba 24 horas para entregar documentos de viaje de otras nacionalidades.

Ese mismo día, el senador grabó un video: «Me ordenaron allí mismo, en la calle, que entregara mis pasaportes, y además tengo prohibido salir del país». Calificó la medida como un intento de intimidación.

La decisión se dictó en una investigación por lavado de dinero y evasión de divisas. Según CNN Brasil, la Policía Federal analiza movimientos sospechosos por 130 millones de reales entre marzo y mayo de 2025 y una posible participación económica y societaria de Flávio en empresas de Tomaz, en especial Alcazar Holding. A Tomaz, Moraes ya le había bloqueado bienes por hasta 6.000 millones de reales el 23 de octubre. El 25, el banco Santander informó al Supremo que el único usuario con acceso total a la cuenta de esa empresa es Tomaz, un dato que la defensa usa para discutir la hipótesis policial.

Hay una segunda investigación en el Supremo, según el sitio jurídico Conjur: mensajes en poder de la Policía Federal indican que Flávio negoció 134 millones de reales con el banquero Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master y detenido desde el 4 de marzo, y cobró al menos 61 millones para financiar «Dark Horse», la película sobre su padre. Flávio sostiene que eran fondos privados y niega haber acordado ventajas indebidas. En ninguna de las dos causas hay, hasta ahora, una acusación formal.

LO QUE DIJO EL GOBIERNO Y LO QUE DIJO SU ASESOR

Fuentes oficiales citadas por La Nación sostuvieron que no hubo «ningún pedido de captura ni impedimento legal» para el ingreso. Es un punto central: la orden de Moraes rige en Brasil, y sin un pedido de captura internacional o una alerta de Interpol, Migraciones no tenía una base legal para detener al senador en la frontera. Migraciones depende del jefe de Gabinete, Diego Santilli. El Presidente estaba ese día en Catamarca, en una inauguración de Rio Tinto, con Karina Milei, Santilli y Luis Caputo.

La presencia de Santiago Caputo en Misiones agregó otra capa. La Política Online publicó que el asesor presidencial llegó a Iguazú el lunes a la noche en un avión privado, con uno de sus colaboradores, y que lo detectó personal del aeropuerto. La Nación informó que estaba en la provincia al momento de la partida del Gulfstream. No hubo confirmación oficial. Caputo respondió en X que eran «rumores basados en rumores» y, antes del comunicado de Migraciones, escribió contra la prensa: «Dijeron cualquier cosa. Se desdijeron. Lo volvieron a decir».

Desde la mesa política del Gobierno, un funcionario que pidió reserva le dijo a Noticias Argentinas que «las suspicacias que están generando desde Brasil exceden a la cordialidad del vínculo que manteníamos hasta entonces». Fuentes de la Casa Rosada atribuyeron las versiones al Partido de los Trabajadores y a la oposición argentina.

EL SALUDO A LULA Y LA RELACIÓN CON BRASIL

La salida de Flávio coincidió con otra decisión: el Gobierno no felicitará a Lula por su reelección. «No va a haber un comunicado oficial», dijo Ravier el martes, y lo justificó: «En 2023, cuando ganó Milei, no hubo un gesto de Lula para saludarlo ni nada». El dato es incorrecto. La noche del 19 de noviembre de 2023, Lula escribió en X que deseaba «boa sorte e êxito» al nuevo gobierno argentino, aunque sin nombrar a Milei, que durante la campaña lo había insultado.

Brasil es el primer socio comercial de la Argentina. La relación ya venía deteriorada por los cruces entre Milei y Lula durante la campaña brasileña, en la que el Presidente argentino apoyó abiertamente al candidato del Partido Liberal.

ESTADOS UNIDOS Y LO QUE VIENE

El destino final declarado por varias fuentes es Estados Unidos. El presidente Donald Trump, consultado al subir al Air Force One, dijo: «Yo escuché que estaba en la Argentina. No sé en dónde está, pero escuché que estaba allí», y agregó que le parecía bien que llegara a su país. Dos funcionarios estadounidenses le dijeron a CNN que se estaban emitiendo visas para el senador y su familia. Según fuentes cercanas, Flávio temía ser detenido en Brasil.

En la Argentina, la diputada nacional Marcela Pagano presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal de Puerto Iguazú. Pidió preservar las grabaciones de las cámaras del puente y del aeropuerto, los planes de vuelo, la lista de pasajeros y el contrato del chárter, e investigar posibles delitos de funcionarios públicos. «Si entró, alguien lo dejó entrar. Si lo quisieron sacar por un aeropuerto federal, alguien miró para otro lado», escribió. «La frontera argentina no es un pasillo VIP de nadie».

Quedan preguntas abiertas: con qué documento cruzó Flávio el puente si sus pasaportes brasileños estaban cancelados, quién contrató el avión, cuántas personas iban a bordo y qué controles se hicieron del lado brasileño.

LA LECTURA

Lo probado es suficiente para preocupar: un dirigente extranjero con una prohibición judicial de salir de su país usó nuestro territorio, un aeropuerto federal y una empresa aérea argentina para irse, y el Gobierno negó durante horas lo que terminó confirmando de madrugada.

Mi lectura, como analista, va más allá. Un avión que espera más de un día, el principal asesor del Presidente en la provincia y una desmentida que se cae a las dos de la mañana no son casualidades. Yo no tengo dudas de que el Gobierno de Milei ayudó a Flávio Bolsonaro a escapar. La Justicia federal de Puerto Iguazú tiene en las cámaras y en los registros del vuelo con qué confirmarlo o descartarlo. Mientras tanto, la Argentina quedó como el pasillo entre Brasil y Washington, y la relación con nuestro principal socio, a merced de las amistades del Presidente.

 

Fuentes

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