DERECHA CORRUPTA

Flávio Bolsonaro, atrapado por la Justicia brasileña: derrota electoral, sospechas de lavado de dinero y el fantasma de las fugas

Tras perder el balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro recibió una prohibición judicial de abandonar Brasil en medio de una investigación por presuntas operaciones de lavado de dinero. La decisión del Supremo Tribunal Federal reavivó los antecedentes de fuga del entorno bolsonarista y puso nuevamente bajo la lupa los vínculos entre poder político, negocios privados y democracia. Una historia que comenzó mucho antes de las elecciones de 2026 y que expone las profundas tensiones institucionales de Brasil.

Flávio Bolsonaro, atrapado por la Justicia brasileña: derrota electoral, sospechas de lavado de dinero y el fantasma de las fugas

Osvaldo Peralta // Martes 27 de octubre de 2026 | 06:25

De candidato presidencial a investigado: el día después de la derrota

La derrota electoral no fue el único problema que debió enfrentar Flávio Bolsonaro después del balotaje presidencial del 25 de octubre de 2026. Apenas veinticuatro horas después de perder frente a Luiz Inácio Lula da Silva, el senador brasileño recibió una orden judicial que le prohibió abandonar el país y lo obligó a entregar sus pasaportes. La medida fue dispuesta por Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal (STF), en el marco de una investigación sobre presuntas operaciones de lavado de dinero y evasión de divisas.

La escena condensó una de las contradicciones más profundas de la historia política reciente de Brasil. Un dirigente perteneciente a una familia que había construido buena parte de su identidad política sobre la confrontación con las instituciones democráticas quedaba sometido a una decisión de esas mismas instituciones. Pero detrás de la prohibición de viajar aparecía un problema mucho más complejo que la situación judicial de un senador: la relación entre el poder político, los intereses económicos privados y los mecanismos de control del Estado.

Flávio Bolsonaro había intentado convertirse en presidente de Brasil como representante del Partido Liberal, la fuerza política asociada al liderazgo de su padre, Jair Bolsonaro. Su derrota frente a Lula, por una diferencia superior a cuatro millones de votos, frustró esa aspiración y abrió un nuevo escenario para el bolsonarismo.

El senador cuestionó el resultado electoral y anunció su intención de impugnarlo. Entre sus objeciones figuró la ampliación del horario de votación autorizada ante problemas de transporte y dificultades climáticas. Sin embargo, según informó Agência Brasil, ambas campañas habían solicitado medidas para facilitar la participación electoral, aunque con diferentes alcances.

La controversia volvió a colocar en discusión una cuestión que atravesaba la política brasileña desde 2022: la aceptación de los resultados electorales por parte de una corriente política que ya había protagonizado una crisis institucional de enorme gravedad.

La prohibición de abandonar Brasil, sin embargo, no constituyó una condena. Se trató de una medida cautelar dentro de una investigación penal. Esa diferencia resulta indispensable para comprender el caso sin convertir las sospechas judiciales en culpabilidades anticipadas.

 

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El dinero bajo sospecha: apuestas, sociedades extranjeras y vínculos empresariales

La investigación que alcanzó a Flávio Bolsonaro se relacionó con presuntas operaciones financieras vinculadas al abogado Willer Tomaz y a empresas del sector de apuestas.

El 23 de octubre de 2026, Alexandre de Moraes había dispuesto el bloqueo de bienes y valores vinculados con Tomaz hasta un límite de 6.000 millones de reales. La magnitud de la cifra puso de manifiesto la dimensión económica del expediente, aunque es necesario precisar que representaba un límite judicial de inmovilización y no dinero efectivamente recuperado ni un monto cuya procedencia ilícita hubiera sido demostrada.

Dos días después, tras el balotaje, la situación judicial de Flávio adquirió una nueva dimensión pública.

La Policía Federal examinaba posibles conexiones financieras entre el senador y una sociedad denominada Alcazar Holdings, radicada en Madeira, Portugal. Según la información publicada por Agência Brasil, los investigadores consideraban preliminarmente que Flávio podría haber recibido recursos procedentes de esa estructura empresarial.

El dato introdujo un interrogante que trasciende a los protagonistas individuales: ¿qué papel desempeñan las sociedades constituidas en el extranjero dentro de las relaciones entre empresarios, financistas y dirigentes políticos?

La existencia de una empresa en otra jurisdicción no demuestra por sí sola ninguna conducta ilegal. Tampoco permite afirmar automáticamente que sus fondos tengan un origen ilícito. Pero cuando esas estructuras aparecen en investigaciones sobre presunto lavado de activos, resulta indispensable establecer quién controla los recursos, cómo circulan y cuáles son sus beneficiarios.

Desde una perspectiva de historia social y económica, estas preguntas adquieren una relevancia particular. Las relaciones entre grandes intereses privados y poder político constituyen un problema central para comprender los límites efectivos de la democracia, especialmente cuando las decisiones públicas pueden incidir sobre sectores económicos capaces de movilizar enormes cantidades de capital.

La crítica a las políticas neoliberales encuentra aquí un terreno legítimo de discusión: la tensión entre la libertad de movimientos del capital y la capacidad de los Estados para fiscalizarlo. Sin embargo, no sería riguroso atribuir a Flávio Bolsonaro una operación ilegal por el solo hecho de que aparezca mencionado en una investigación financiera.

En paralelo, otro expediente examinaba posibles movimientos económicos relacionados con Dark Horse, una producción cinematográfica sobre Jair Bolsonaro, y sus eventuales conexiones con el exbanquero Daniel Vorcaro, vinculado con el Banco Master.

Aunque ambas investigaciones involucraban aspectos del entorno bolsonarista, constituían procedimientos diferentes. La documentación disponible no permite presentarlas como partes comprobadas de una única organización delictiva.

La pregunta sobre los vínculos entre dinero y política permanece abierta. Su respuesta depende de pruebas documentales, registros bancarios, actuaciones judiciales y eventuales decisiones de los tribunales, no de presunciones construidas a partir de afinidades ideológicas o familiares.

 

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El antecedente de 2022: cuando Jair Bolsonaro abandonó Brasil

Para comprender la dimensión política de la medida contra Flávio es necesario regresar a diciembre de 2022.

Jair Bolsonaro había perdido las elecciones presidenciales frente a Lula y su gobierno se aproximaba al final. En ese contexto, sectores de sus seguidores cuestionaban el resultado electoral y reclamaban medidas extraordinarias para impedir la llegada del dirigente del Partido de los Trabajadores a la presidencia.

Antes de concluir su mandato, Bolsonaro viajó a Estados Unidos. Permaneció allí mientras Brasil atravesaba una de las crisis institucionales más graves de su historia democrática reciente.

Inicialmente, aquel desplazamiento podía describirse como una salida del país en medio de una transición presidencial conflictiva. Sin embargo, las investigaciones posteriores incorporaron elementos que modificaron sustancialmente su interpretación.

En noviembre de 2024, la Policía Federal brasileña sostuvo que Jair Bolsonaro había abandonado Brasil para evitar una eventual detención y aguardar el desenlace de los acontecimientos golpistas.

Los investigadores encontraron en una computadora de Mauro Cid, antiguo ayudante del expresidente, una presentación sobre mecanismos que podían facilitar una fuga. De acuerdo con el informe policial, la elaboración de ese proyecto se remontaba a 2021 y había sido adaptada posteriormente a las circunstancias políticas de 2022.

El hallazgo aportó un elemento documental significativo. Ya no se trataba solamente de interpretar el viaje a partir de su oportunidad política, sino de examinar la existencia de preparativos investigados por las autoridades.

Esto no significa que cualquier desplazamiento internacional de un dirigente bolsonarista pueda calificarse automáticamente como una fuga. La investigación histórica exige distinguir entre los hechos materiales, las conclusiones policiales y las responsabilidades establecidas judicialmente.

Pero el antecedente permite comprender por qué las posibilidades de evasión se convirtieron en un asunto particularmente sensible para las instituciones brasileñas.

 

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El 8 de enero de 2023: el día en que el bolsonarismo atacó las instituciones

El 8 de enero de 2023 marcó un punto de inflexión.

Miles de partidarios de Jair Bolsonaro irrumpieron en las sedes del Congreso Nacional, el Palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal, en Brasilia. Los edificios que simbolizaban los poderes del Estado fueron invadidos y dañados en una acción que buscó desafiar el orden institucional surgido de las elecciones.

Luiz Inácio Lula da Silva llevaba apenas una semana en la presidencia.

La violencia de aquella jornada no puede comprenderse como un episodio aislado de protesta. Se produjo después de una campaña de cuestionamientos al sistema electoral y en un clima político donde sectores radicalizados del bolsonarismo rechazaban reconocer la legitimidad del nuevo gobierno.

El episodio expuso los riesgos que enfrentan las democracias cuando la competencia electoral deja de ser aceptada como mecanismo legítimo para resolver la disputa por el poder.

La defensa de la soberanía popular no consiste únicamente en celebrar elecciones. También exige reconocer sus resultados, respetar las instituciones y garantizar que ningún grupo político pueda reemplazar la voluntad de los votantes mediante la intimidación o la violencia.

Anderson Torres, exministro de Justicia de Jair Bolsonaro y entonces secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, se encontraba en Estados Unidos durante los ataques. Su ausencia fue uno de los aspectos examinados en las investigaciones posteriores.

El papel de los funcionarios públicos, la actuación de las fuerzas de seguridad y la responsabilidad de quienes promovieron o facilitaron los acontecimientos se convirtieron en cuestiones centrales para la Justicia brasileña.

La crisis también reveló una contradicción política difícil de ignorar: sectores que reivindicaban un discurso de autoridad y orden habían participado en un ataque directo contra las instituciones encargadas de garantizar la legalidad constitucional.

 

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La condena de Jair Bolsonaro y el límite judicial a la extrema derecha

La respuesta institucional al intento de golpe tuvo uno de sus momentos decisivos el 11 de septiembre de 2025, cuando la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión.

La sentencia, aprobada por cuatro votos contra uno, estableció su responsabilidad penal en la trama golpista y comprendió delitos vinculados con la tentativa de golpe de Estado, la organización criminal armada y los ataques al orden democrático.

La condena tuvo una importancia histórica que excedió la situación individual del expresidente. Por primera vez, un antiguo mandatario brasileño recibió una sentencia de semejante magnitud por su participación en una tentativa de golpe de Estado.

El fallo representó un límite institucional frente a la posibilidad de que dirigentes políticos utilizaran su poder para desconocer los resultados electorales y alterar el funcionamiento constitucional.

Sin embargo, tampoco corresponde convertir esa decisión en una absolución general de las instituciones brasileñas. La existencia de mecanismos judiciales capaces de sancionar una conspiración golpista no elimina las desigualdades sociales, las disputas económicas ni los problemas estructurales que atraviesan a Brasil.

La democracia no puede reducirse a la supervivencia formal de sus instituciones. Su profundidad también depende de la capacidad de garantizar derechos laborales, participación política, igualdad ante la ley y condiciones materiales dignas para las mayorías.

Desde esa perspectiva, la experiencia brasileña plantea un problema central para las sociedades latinoamericanas: cómo defender el orden constitucional sin abandonar las demandas de justicia social que dan contenido a la propia democracia.

La condena de Jair Bolsonaro constituyó un precedente judicial decisivo. Pero no implicó la desaparición del bolsonarismo como corriente política ni resolvió las tensiones que habían permitido su consolidación.

 

Eduardo Bolsonaro y la posibilidad de abandonar Brasil

Tres días antes del balotaje de octubre de 2026, Eduardo Bolsonaro introdujo públicamente una cuestión que adquiriría especial relevancia después de las elecciones.

Durante su participación en un pódcast, manifestó que consideraba conveniente que su hermano Flávio abandonara Brasil si resultaba derrotado.

La declaración se produjo en un contexto marcado por las investigaciones judiciales contra integrantes del entorno familiar y por los antecedentes de dirigentes bolsonaristas que habían permanecido en el extranjero mientras enfrentaban conflictos con la Justicia.

La intervención de Eduardo no demuestra que existiera un plan organizado de fuga. Tampoco permite atribuir a Flávio una decisión que no se encuentra acreditada documentalmente.

Pero constituye un testimonio público relevante porque muestra que la posibilidad de abandonar el territorio brasileño formaba parte de las alternativas planteadas desde el propio entorno político y familiar del candidato.

El 26 de octubre, después de conocer la prohibición judicial, Flávio sostuvo que nunca había pensado escapar y atribuyó la decisión de Alexandre de Moraes a las declaraciones de su hermano.

El senador calificó la medida como una forma de intimidación y anunció que cumpliría la orden.

Aquí aparece una contradicción que merece atención. Mientras Eduardo había presentado la salida del país como una posibilidad conveniente ante una derrota, Flávio rechazaba que esa alternativa hubiera formado parte de sus planes.

Ambas declaraciones deben examinarse como testimonios de sus protagonistas, no como demostraciones concluyentes de sus intenciones.

Además, la resolución cautelar se dictó bajo secreto judicial. Sin acceso al expediente completo, no es posible establecer si las manifestaciones de Eduardo fueron determinantes para la medida o si existieron otros elementos investigativos que justificaron la restricción.

La diferencia no es menor. La crítica política puede cuestionar las conductas de los protagonistas, pero una investigación rigurosa no debe sustituir los fundamentos jurídicos desconocidos por conjeturas.

 

 

Entre el neoliberalismo, la concentración económica y la democracia

El conflicto entre el bolsonarismo y las instituciones brasileñas también permite examinar las relaciones entre los proyectos políticos de derecha, los intereses empresariales y el papel del Estado.

Durante su presidencia, Jair Bolsonaro impulsó una orientación económica favorable a la liberalización de mercados, las privatizaciones y la reducción de determinadas funciones estatales, dentro de un programa asociado al liberalismo económico.

Esa orientación coexistió con un discurso político conservador, nacionalista y fuertemente confrontativo frente a distintos sectores sociales y políticos.

La combinación resulta históricamente significativa. El nacionalismo retórico no implica necesariamente un proyecto de soberanía económica, del mismo modo que la defensa discursiva de la libertad individual no garantiza el fortalecimiento de los derechos colectivos.

Desde una perspectiva crítica del neoliberalismo, la cuestión central consiste en analizar quiénes se benefician de las decisiones económicas, cómo se distribuye la riqueza y qué capacidad conserva el Estado para regular las actividades privadas.

Las investigaciones sobre presuntas operaciones financieras vinculadas con empresas de apuestas y sociedades extranjeras abren interrogantes sobre las relaciones entre capital privado y representación política. Pero sería incorrecto presentar esas sospechas como una consecuencia demostrada de una determinada doctrina económica.

La crítica al neoliberalismo debe sostenerse en el análisis de sus políticas y consecuencias sociales, no en la atribución automática de delitos a quienes defienden esa orientación.

Algo semejante ocurre con la cuestión de la soberanía. Una democracia capaz de ejercer control sobre los flujos financieros, investigar operaciones sospechosas y garantizar la aplicación de sus leyes dispone de herramientas fundamentales para defender su autonomía institucional.

Pero esa capacidad debe ejercerse mediante procedimientos legales y con garantías para todas las personas, incluso para quienes sostienen proyectos políticos profundamente cuestionables.

La defensa de los derechos humanos exige coherencia. No puede limitarse a quienes comparten una determinada posición ideológica.

 

La derrota de Flávio y una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el poder pierde sus privilegios?

 

La sucesión de acontecimientos entre 2022 y 2026 permite reconocer una continuidad política.

Jair Bolsonaro perdió las elecciones presidenciales de 2022 y abandonó Brasil antes de concluir su mandato. Sus seguidores protagonizaron posteriormente el ataque del 8 de enero de 2023. La Policía Federal investigó la existencia de planes de evasión y el Supremo Tribunal Federal condenó al expresidente en septiembre de 2025.

Cuatro años después de aquella derrota, Flávio Bolsonaro también perdió una elección presidencial frente a Lula. Al día siguiente quedó sometido a una prohibición judicial de abandonar el país, esta vez en el marco de investigaciones sobre presuntos delitos económicos.

La semejanza cronológica resulta evidente. Pero los acontecimientos no son jurídicamente equivalentes.

Jair Bolsonaro fue condenado por su participación en la trama golpista. Flávio, en cambio, quedó alcanzado por medidas cautelares dentro de una investigación cuya responsabilidad penal todavía no había sido establecida.

Confundir ambas situaciones significaría convertir una comparación histórica en una acusación sin pruebas suficientes.

Lo que sí puede afirmarse es que el bolsonarismo atravesó sucesivas crisis en las cuales la derrota electoral, los cuestionamientos institucionales y las investigaciones judiciales adquirieron una importancia central.

Esa continuidad permite formular una pregunta más amplia: ¿hasta qué punto determinados liderazgos políticos aceptan los límites de la democracia cuando dejan de controlar el Poder Ejecutivo?

La respuesta no puede construirse únicamente a partir de las declaraciones de sus dirigentes. Requiere estudiar sus acciones, los documentos disponibles, las decisiones judiciales y las consecuencias políticas de cada acontecimiento.

En el caso de Jair Bolsonaro, las investigaciones y la sentencia de 2025 permitieron establecer responsabilidades concretas por la tentativa golpista.

En el caso de Flávio, las pruebas conocidas hasta octubre de 2026 no permiten afirmar que haya intentado escapar ni que haya cometido los delitos económicos investigados.

La diferencia es indispensable para evitar que la crítica histórica se transforme en una condena anticipada.

 

 

Una democracia no se defiende solamente en los tribunales

La experiencia brasileña ofrece una enseñanza que trasciende las disputas entre Lula y la familia Bolsonaro.

Las instituciones democráticas deben ser capaces de investigar a quienes ejercen el poder, garantizar procesos judiciales independientes y evitar que los privilegios políticos o económicos se conviertan en mecanismos de impunidad.

Pero la democracia también se construye en el terreno social.

La defensa del trabajo, la distribución de la riqueza, los derechos humanos y la soberanía económica constituye una dimensión indispensable de cualquier proyecto que pretenda superar las desigualdades estructurales de América Latina.

La historia regional demuestra la importancia de examinar críticamente las relaciones entre las élites económicas, los proyectos de concentración del poder y las instituciones estatales. Sin embargo, cada relación particular debe ser demostrada y no simplemente presumida.

En Brasil, el desafío consiste en impedir que las disputas políticas debiliten el orden constitucional y, al mismo tiempo, evitar que la legalidad democrática se convierta en una estructura vacía de contenido social.

La Justicia puede investigar operaciones financieras, imponer medidas cautelares y establecer responsabilidades penales. No puede, por sí sola, resolver las desigualdades económicas ni sustituir las decisiones colectivas sobre el modelo de sociedad.

Por eso, la defensa de la democracia exige algo más que impedir golpes de Estado. También requiere instituciones que respondan al interés público, derechos sociales efectivos y mecanismos de control sobre los poderes económicos.

 

 

El fantasma de las fugas y las cuentas pendientes del bolsonarismo

La prohibición de salida del país impuesta a Flávio Bolsonaro el 26 de octubre de 2026 no demuestra que el senador hubiera organizado una fuga. Tampoco acredita su participación en operaciones de lavado de dinero.

Lo que sí muestra es que las investigaciones judiciales sobre el entorno bolsonarista continuaban teniendo consecuencias políticas relevantes, incluso después de una nueva derrota electoral.

El antecedente de Jair Bolsonaro, las conclusiones de la Policía Federal sobre su salida de Brasil en 2022, el intento de golpe de 2023 y la condena de 2025 conforman un contexto histórico que no puede ignorarse.

Pero ese contexto tampoco autoriza a reemplazar las pruebas por analogías.

La investigación permite sostener una conclusión provisional: la Justicia brasileña actuó frente a Flávio Bolsonaro en un escenario institucional condicionado por antecedentes documentados de confrontación con el orden democrático y posibles estrategias de evasión. Los motivos específicos de la medida cautelar, sin embargo, requieren conocer el contenido íntegro de la resolución judicial.

El verdadero problema histórico no consiste en determinar si todos los integrantes del bolsonarismo comparten una misma conducta. Consiste en comprender cómo una corriente política que alcanzó la presidencia, cuestionó posteriormente el resultado de las urnas y quedó involucrada en graves conflictos institucionales continuó disputando el poder mientras algunos de sus principales dirigentes enfrentaban investigaciones y condenas.

 

La derrota de Flávio Bolsonaro no cerró ese proceso.

Las investigaciones sobre los movimientos financieros vinculados con empresas de apuestas, sociedades extranjeras y negocios privados deberán determinar si existieron irregularidades y quiénes fueron sus responsables.

Hasta entonces, la presunción de inocencia sigue siendo una garantía fundamental.

La historia, por su parte, deja planteada una advertencia: ninguna democracia puede consolidarse si el poder político pretende situarse por encima de la ley, pero tampoco puede considerarse plenamente democrática una sociedad que abandona la justicia social, los derechos de los trabajadores y la soberanía popular.

La cuestión de fondo no es solamente si un senador puede abandonar Brasil. Es si las instituciones serán capaces de establecer responsabilidades sin privilegios ni arbitrariedades, y si la sociedad brasileña podrá transformar esa defensa de la legalidad en una democracia más justa, participativa y soberana.

 

Fuentes y referencias bibliográficas

Supremo Tribunal Federal. (2025, 11 de septiembre). STF fixa penas de 16 a 27 anos para condenados por tentativa de golpe de Estado. [https://noticias.stf.jus.br/postsnoticias/stf-fixa-penas-de-16-a-27-anos-para-condenados-por-tentativa-de-golpe-de-estado](https://noticias.stf.jus.br/postsnoticias/stf-fixa-penas-de-16-a-27-anos-para-condenados-por-tentativa-de-golpe-de-estado?utm_source=chatgpt.com)

Supremo Tribunal Federal. (2025, 22 de octubre). AP 2668: publicado acórdão que condenou o ex-presidente Bolsonaro e outros sete réus por tentativa de golpe. [https://noticias.stf.jus.br/postsnoticias/ap-2668-publicado-acordao-que-condenou-o-ex-presidente-bolsonaro-e-outros-sete-reus-por-tentativa-de-golpe/](https://noticias.stf.jus.br/postsnoticias/ap-2668-publicado-acordao-que-condenou-o-ex-presidente-bolsonaro-e-outros-sete-reus-por-tentativa-de-golpe/)

Agência Brasil. (2024, noviembre). PF: Bolsonaro deixou país para evitar prisão e esperar desfecho do 8/1. [https://agenciabrasil.ebc.com.br/justica/noticia/2024-11/pf-bolsonaro-deixou-pais-para-evitar-prisao-e-esperar-desfecho-do-81](https://agenciabrasil.ebc.com.br/justica/noticia/2024-11/pf-bolsonaro-deixou-pais-para-evitar-prisao-e-esperar-desfecho-do-81?utm_source=chatgpt.com)

Richter, A. (2026, 26 de octubre). Moraes manda Flávio entregar passaporte e o proíbe de deixar o país. Agência Brasil. [https://agenciabrasil.ebc.com.br/politica/noticia/2026-10/moraes-manda-flavio-entregar-passaporte-e-o-proibe-de-deixar-o-pais](https://agenciabrasil.ebc.com.br/politica/noticia/2026-10/moraes-manda-flavio-entregar-passaporte-e-o-proibe-de-deixar-o-pais)

CNN Brasil. (2026, 26 de octubre). Moraes manda Flávio entregar passaporte e não se comunicar com Willer. [https://www.cnnbrasil.com.br/politica/moraes-manda-flavio-entregar-passaporte-e-nao-se-comunicar-com-willer/](https://www.cnnbrasil.com.br/politica/moraes-manda-flavio-entregar-passaporte-e-nao-se-comunicar-com-willer/)

Brasil de Fato. (2026, 26 de octubre). PF apreende passaporte de Flávio Bolsonaro, que volta a questionar resultado das urnas. [https://www.brasildefato.com.br/2026/10/26/pf-apreende-passaporte-de-flavio-bolsonaro-que-volta-a-questionar-resultado-das-urnas/](https://www.brasildefato.com.br/2026/10/26/pf-apreende-passaporte-de-flavio-bolsonaro-que-volta-a-questionar-resultado-das-urnas/)

JOTA. (2026, 26 de octubre). Flávio Bolsonaro diz que foi intimado pela PF para entregar passaporte por ordem de Moraes. [https://www.jota.info/stf/do-supremo/flavio-bolsonaro-diz-que-foi-intimado-pela-pf-para-entregar-passaporte-por-ordem-de-moraes](https://www.jota.info/stf/do-supremo/flavio-bolsonaro-diz-que-foi-intimado-pela-pf-para-entregar-passaporte-por-ordem-de-moraes)

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