En lugar de cumplir con la obligación de vender las garrafas con precios regulados a los sectores más necesitados, se reservaron ese gas para exportarlo.
Redacción En Orsai // Jueves 17 de noviembre de 2016 | 19:40
Con esta decisión, las empresas perjudicaron al 40% más pobre del país, que utiliza este método para abastecerse.
El ministro de energía hizo “la vista gorda” y no sancionó a las empresas.
Según publico el periodista Alejandro Bercovich en la Revista Crisis: "para evitar que se profundizara el desabastecimiento que generó ese incumplimiento, Aranguren ordenó a Enarsa que proveyera gas importado (más caro) a las fraccionadoras a través de Transportadora Gas del Sur (TGS) al precio al que debían venderles las petroleras".
De esta manera el Estado terminó subsidiando las ganancias de las empresas y permitió que las garrafas de 10 kilos llegaran a costar hasta 180 pesos en aquellos barrios donde no hay red de gas natural.
Según los datos a los que tuvo acceso la Revista Crisis, quien avaló e impulsó los actos administrativos para que suceda esto fue el secretario de Hidrocarburos, José Luis Sureda, quien trabajo durante 15 años en Panamerican Energy (Una de las empresas que no entregó las garrafas)
El senador cuestionó en el recinto los dichos del presidente sobre la producción nacional y el plan para "apagar el Estado" cuando se agote el presupuesto.
El Senado de la Nación tiene previsto tratar la "Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada", un paquete de reformas de Javier Milei que incluye obstáculos para las expropiaciones estatales, mecanismos para agilizar desalojos y la derogación del tope del 15% que limitaba la compra de tierras por parte de extranjeros en cada distrito. El proyecto estaba bloqueado por la impugnación de Manuel Adorni; su salida abrió el camino y Diego Santilli negoció con los gobernadores para garantizar su tratamiento. El Grupo Benetton —ya uno de los mayores productores de lana de oveja del país— y fondos soberanos de países árabes están entre los más interesados en que caiga el límite.
El Gobierno de Javier Milei detuvo su caída en las encuestas y consolida un piso del 42,8% de aprobación, pero el 66% evalúa negativamente la situación económica y el 58% de los hogares está endeudado para cubrir gastos básicos. En ese escenario paradójico, el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina identifica tres riesgos concretos que amenazan el plan oficialista: un opositor que crece, un aliado internacional que puede perder poder y una guerra interna que ya se dirime con decretos presidenciales.
Desde Sitrarepa advirtieron que cada vez más trabajadores recurren a préstamos otorgados por las propias plataformas para sostener su actividad. Reclaman una regulación estatal y denuncian que el sistema profundiza la precarización laboral.
La denuncia sostiene que el Gobierno de Javier Milei permitió el ingreso de efectivos militares estadounidenses sin la autorización previa del Congreso, una facultad que, según la presentación judicial, corresponde exclusivamente al Poder Legislativo. El caso abrió un nuevo frente de conflicto institucional y reavivó las críticas por el alineamiento internacional de la administración libertaria.








