El gobierno porteño tiene un gran idea: prohibir las fiestas de música electrónica para evitar el consumo de drogas de diseño. Soluciones del siglo XIX para problemas del siglo XXI.
Miercoles 20 de abril de 2016 | 11:17
Prohibir. Prohibir todo. Una fórmula que sólo ha acumulado fracasos es la única idea que tiene el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta como política de reducción de daños por el consumo de drogas. Las fiestas electrónicas no podrán realizarse en la Ciudad de Buenos Aires por tiempo indeterminado.
Pero ¿qué escenario abrirá ésta prohibición?
Hace pocos meses trascendió cómo se realizaban fiestas VIP, privadas, de música electrónica a la que concurrían personas de enorme poder adquisitivo y en las que se vendían drogas de todo tipo.
La prohibición del gobierno sólo generará que la movida electrónica se vuelva semi-clandestina, disminuyendo así la posibilidad de control y reducción de daños que tiene el Estado.
El Gobierno porteño, en simultáneo, empuja a las fiestas de música electrónica hacia otros distritos como la Provincia de Buenos Aires. La administración parece sacarse el problema de encima más que enfrentarlo, en simultáneo se resigna a la posibilidad de hacer reducción de daños.
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