Diez mil petroleros de Santa Cruz se desafiliaron de la federación sindical que conduce el diputado “renovador” Alberto Roberti, lo trataron de ladrón, anunciaron una denuncia penal y lo acusaron de no defender a los trabajadores .
Ángel Lisboa // Sábado 13 de septiembre de 2014 | 11:17
Mil trabajadores petroleros de Santa Cruz aportaban a la federación (a razón de diez millones de pesos por mes), que jamás rindió cuenta de su destino de esos fondos
Una masiva asamblea en Caleta Olivia –con una presencia estimada en más de 6000 petroleros— decidió cortar el flujo de dinero que alimentaba a la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles, que desde Buenos Aires dirige el diputado nacional massista Alberto Roberti.
Unos mil pesos mensuales (entre obra social y sindicato), que diez mil trabajadores petroleros de Santa Cruz aportaban a la federación (a razón de diez millones de pesos por mes), que jamás rindió cuenta de su destino de esos fondos que ni siquiera retribuía algún beneficio para los trabajadores santacruceños. Dinero, que ahora será destinado y manejado por el sindicato provincial.
“Se terminó la corrupción en este gremio. Se terminaron los dirigentes ricos que les pisaban la cabeza a ustedes”, sostuvo el flamante secretario general de los petroleros santacruceños, Claudio Vidal, señalando al masssita Roberti tras casi tres años y medios de haber estado intervenidos por la Federación.
Ante la multitudinaria asamblea del viernes 12 de setiembre en la cancha de fútbol del Polideportivo Municipal de Caleta Olivia, Vidal recordó que durante la intervención del gremio de Santa Cruz que estableció la federación nacional que conduce el diputado massista, hubo más de “setecientos compañeros despedidos”, en los que “no hemos tenido una obra social digna” y con “muchos compañeros muertos”.
Recordó incluso que él fue “víctima de ataques de la Federación” por su postura. “Me quemaron la vivienda”, agregó, ante de formular a viva voz que “a Roberti le decimos que no le tenemos miedo”.
Vidal también cargó duramente contra una clínica perteneciente al sindicato (intervenido por la Federación) y que concesionada por diez años a un empresario de Caleta Olivia --de apellido Zilberberg--, a quien acusó de haber dejado morir a “compañeros y sus familiares”. Vidal aseguró que realizarán una auditoría y le iniciarán un juicio penal a Roberti, a quien criticó por no haberse preocupado nunca por el bienestar de los trabajadores petroleros y desviando fondos para sus propias campañas políticas, que incluyen al massismo.
“¡Federacióon… Federacióoon… Andá a la puta que te parió!”, era la consigna más coreada por los petroleros santacruceños, en una asamblea que contó con un impresionante dispositivo de seguridad (120 policías provincial, más gendarmes y otros 150 trabajadores petroleros que garantizaron que no hubiera incidentes), veedores del Ministerio de Trabajo de la Nación y el apoyo desde afuera, de centenares de trabajadores del sindicato del personal jerárquico de los petroleros de Santa Cruz y hasta de petroleros chubutenses.
Incluso, participaron de la asamblea casi un centenar de militantes y dirigentes alineados con la Federación, que ni siquiera se animaron –a la hora de la votación-- a levantar la mano en contra del masivo apoyo a la desvinculación de la federación que dirige Roberti.
Roberti, llegó a la Cámara de Diputados en 2011 de la mano de la alianza bonaerense entre el radicalismo y Francisco De Narváez, donde militaba su esposa, la diputada provincial Mónica López que se hizo conocida a fuerza de enormes campañas publicitarias. El petrolero fue el primero en abandonar a El Colorado y pegar el salto para apoyar al Frente Renovador de Sergio Massa y encolumnarse detrás de su candidatura presidencial. El mismo lugar, desde donde ahora, su esposa Mónica dilapida recursos económicos en su campaña como precandidata a gobernadora bonaerense por el massismo.