HISTORICO CAMBIO

China prestó a América latina el año pasado más que el BID y el BM juntos

La Argentina y Brasil han encontrado una fuente alternativa de financiamiento para realizar obras de infraestructura estratégicas, como las dos represas hidroeléctricas de Santa Cruz.

China prestó a América latina el año pasado más que el BID y el BM juntos

Redaccion de EnOrsai y agencias // Domingo 01 de marzo de 2015 | 11:24

La mayor parte se concentró en sectores extractivos (minería y energía) y de infraestructura (transporte y transmisión eléctrica)

 

Algo ha cambiado en el mundo. En 2014, China prestó a Latinoamérica 22.100 millones de dólares, cifra superior a los 20.000 millones de financiación combinada del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las dos tradicionales fuentes de financiamiento del subcontinente para obras de infraestructura. La mayor parte de esos fondos se concentró en Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador.
Los datos fueron divulgados por un think tank de Washington. El centro de estudios Diálogo Interamericano, coordinado por Kevin Gallagher, profesor asociado de Desarrollo Global de la Boston University, y Margaret Myers, investigadora del centro.
Por países, el pasado año Brasil fue el principal receptor de fondos chinos con 8.600 millones de dólares, seguido por Argentina con 7.000 millones, Venezuela, con 5.700 millones, y Ecuador, con 820 millones, explicó Gallagher en una conferencia de prensa para presentar los resultados.
"La mayor parte se concentró en sectores extractivos (minería y energía) y de infraestructura (transporte y transmisión eléctrica)", precisó el profesor universitario. Según Gallagher, estos fondos van a seguir fluyendo hacia la región en los próximos años, ya que China considera los préstamos una "herramienta diplomática".
En el caso de Venezuela, Argentina y Ecuador, esta concentración de préstamos por parte de China responde a las "dificultades" que tienen para acceder a los mercados internacionales de capital.
En 2013 la cifra había sido 12.900 millones de dólares, año en el que los préstamos chinos se concentraron en Venezuela, con 10.100 millones de dólares. Es decir, la gran novedad del año pasado fue que Brasil y la Argentina empezaron a financiarse en las opulentas arcas orientales (el Banco Central de China tiene reservas por 4 billones de dólares) para realizar obras estratégicas, como las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz.
Desde 2005, que es cuando los investigadores comenzaron a hacer su base de datos, China ha concedido préstamos a América Latina por valor de 119.000 millones de dólares, la mayor parte procedente de los bancos estatales China Development Bank (83.000 millones) y China Export-Import Bank (20.900 millones). Venezuela acapara casi la mitad de esta financiación, con 53.600 millones, seguida por Brasil (22.000 millones de dólares), Argentina (19.000 millones) y Ecuador (10.800 millones).
Finalmente, los investigadores subrayaron que mientras las tasas de interés de los créditos por parte del China Export-Import Bank son ligeramente inferiores a los de bancos internacionales similares, los del CDB son algo superiores a la media global. Es decir, no son préstamos usurarios como los que la Argentina concertó en los noventa en los mercados de bonos (hasta 20% de tasa).

Algo ha cambiado en las finanzas globales, para bien porque siempre es positivo contar con fuentes alternativas de crédito. Atención a este dato: en 2014, China prestó a Latinoamérica 22.100 millones de dólares, cifra superior a los 20.000 millones de financiación combinada del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las dos tradicionales fuentes de financiamiento del subcontinente para obras de infraestructura. La mayor parte de esos fondos se concentró en Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador.


Los datos fueron divulgados por un think tank de Washington. El centro de estudios Diálogo Interamericano, coordinado por Kevin Gallagher, profesor asociado de Desarrollo Global de la Boston University, y Margaret Myers, investigadora del centro.


Por países, el pasado año Brasil fue el principal receptor de fondos chinos con 8.600 millones de dólares, seguido por Argentina con 7.000 millones, Venezuela, con 5.700 millones, y Ecuador, con 820 millones, explicó Gallagher en una conferencia de prensa para presentar los resultados.

"La mayor parte se concentró en sectores extractivos (minería y energía) y de infraestructura (transporte y transmisión eléctrica)", precisó el profesor universitario. Según Gallagher, estos fondos van a seguir fluyendo hacia la región en los próximos años, ya que China considera los préstamos una "herramienta diplomática".


En el caso de Venezuela, Argentina y Ecuador, esta concentración de préstamos por parte de China responde a las "dificultades" que tienen para acceder a los mercados internacionales de capital.

En 2013 la cifra había sido 12.900 millones de dólares, año en el que los préstamos chinos se concentraron en Venezuela, con 10.100 millones de dólares. Es decir, la gran novedad del año pasado fue que Brasil y la Argentina empezaron a financiarse en las opulentas arcas orientales (el Banco Central de China tiene reservas por 4 billones de dólares) para realizar obras estratégicas, como las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz.

 


Desde 2005, que es cuando los investigadores comenzaron a hacer su base de datos, China ha concedido préstamos a América Latina por valor de 119.000 millones de dólares, la mayor parte procedente de los bancos estatales China Development Bank (83.000 millones) y China Export-Import Bank (20.900 millones). Venezuela acapara casi la mitad de esta financiación, con 53.600 millones, seguida por Brasil (22.000 millones de dólares), Argentina (19.000 millones) y Ecuador (10.800 millones).

Finalmente, los investigadores subrayaron que mientras las tasas de interés de los créditos por parte del China Export-Import Bank son ligeramente inferiores a los de bancos internacionales similares, los del CDB son algo superiores a la media global. Es decir, no son préstamos usurarios como los que la Argentina concertaba en los noventa en los mercados de bonos (hasta 20% de tasa anual).

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