PRIMER 'ME TOO'

Tal como había previsto Kicillof, apareció otro buitre en escena

Kenneth Dart, otro pájaro de avería, presentó una demanda en el despacho de Griesa para intentar cobrar 1.700 millones de dólares. Tenía razón el gobierno argentino al proponer una “solución integral” con los holdouts.

Tal como había previsto Kicillof, apareció otro buitre en escena

Luis María Galo // Miercoles 29 de octubre de 2014 | 22:34

Bill Clinton, por cierto, lo echó con cajas destempladas del Partido Demócrata.

 

Axel Kicillof tenía razón. No se resuelve el problema externo simplemente pagando lo que ha ordenado el inefable juez Thomas Griesa (84 años). Hay otros buitres merodeando, además de Paul Singer. Uno de ellos incluso acaba de mostrar las garras. De la nada, el magnate Kenneth Dart se presentó la semana pasada al despacho de Griesa para reclamar el pago de bonos argentinos defaulteados por unos 835 millones de dólares, con intereses y punitorios (que naturalmente el magistrado neoyorquino se los reconocerá gustoso) la factura se elevaría a unos 1.700 millones de dólares. El mismo mecanismo perverso que habían empleado los fondos especulativos NML y Aurelius para -con la complicidad del poder judicial estadounidense- acorralar a la Argentina, poniendo en riesgo la laboriosa y eficaz reestructuración de deuda de 2005 y 2010.
Era inevitable y Axel ya lo había advertido. El del fondo NL, de Dart, es el primer caso efectivo de ’me too’ (a mí también), un mecanismo legal que en Estados Unidos permite a un demandante beneficiarse con una sentencia similar a su caso. Si el 7% recalcitrante que no aceptó los canjes de deuda ofrecidos a la Argentina sigue la estela de los fondos buitres nuestro país se vería intimado a abonar unos 20 mil millones de dólares, todo porque el alocado Griesa desempolvo la decrépita cláusula pari passu, según la cual tiene el mismo derecho a cobrar todo el valor nominal el acreedor que aceptó la reestructuración soberana como el buitre que compro bonos defaulteados a 20 centavos por dólar en el mercado secundario. Es una locura. No existe nada así en el derecho comercial privado de Estados Unidos. En caso de bancarrota, se hace lo que vota una mayoría del 66%. Un 1% de los acreedores no puede descarrilar el proceso como ocurrió aquí.
EL HIJO DESCARRIADO
En rigor de verdad, el fondo EM fue pionero en hostigar a la Patria para intentar cobrar la totalidad del valor nominal de la deuda defaulteada en sus manos. Allá por 2004 la Justicia lo había habilitó a solicitar embargos contra la Argentina por 105 millones de dólares de las reservas del BCRA depositados en la Reserva Federal. Pero esa audacia no prosperó
Kenneth Dart es un buitre con todas las plumas. No sólo se enriqueció acumulando por moneditas deuda en cesación de pagos para luego reembolsarse todo el valor nominal. También comerció con hipotecas basura, evadió gruesas sumas al fisco estadounidense, estableció su residencia primero en la islas Cayman (paraíso fiscal de la corona británica) y luego en Belice, renunció a la ciudadanía estadounidense para pagar menos impuestos, extorsionó al Perú y fue considerado enemigo público del Brasil, también por una artimaña financiera con la deuda externa de ese país. Bill Clinton, por cierto, lo echó a cajas destempladas del Partido Demócrata. Pero tiene negocios legales en la Argentina, extrañamente. Su papá, William Dart, construyó un verdadero imperio a través de la producción real: a fines de los ’50, su padre, descubrió un procedimiento para fabricar vasos térmicos con bolitas de poliestireno, uno de esos inventos que hacen historia y megafortunas. Dart Container surgió como una empresa líder en el negocio mundial de los plásticos. Tiene en la actualidad 7.500 empleados y 20 plantas en varios países, entre ellos, en el Parque Industrial de Pilar, donde goza de beneficios fiscales.
La repentina aparición de tipejos como Dart demuestran que el Gobierno argentino tiene razón cuando le pidió a Griesa que convoque a todos los holdouts (7,6% de los acreedores) para definir una solución integral que permita al país cerrar definitivamente el capítulo, penoso, del default de 2001. He aquí un drama -por los daños que sigue provocando a la economía nacional- que la administración Kircher heredó y que viene haciendo ingente esfuerzos desde 2003 para cerrarlo de una buena vez por todas.
Como recordarás, pagar a los buitres de un saque no se puede si no se activa la cláusula RUFO que determina que los holdins tienen derecho a cualquier mejora que se haga a otros acreedores. Pero en enero vence la RUFO y ahí comienza otro partido. Mientras tanto, los buitres, Griesa y la justicia estadounidense en general -contra la opinión de la propia Casa Blanca, el FMI, el G77, China y el sentido común- siguen haciéndonos daño. Siguen bloqueados los 539 millones de dólares que la Argentina deposito para el pago de los vencimientos del 30 de julio de la deuda con holdins. Puede que sea el default inducido más infame de la historia.

Axel Kicillof tenía razón. No se resuelve el problema externo simplemente pagando lo que ha ordenado el inefable juez Thomas Griesa (84 años). Hay otros buitres merodeando, además de Paul Singer. Uno de ellos incluso acaba de mostrar las garras. De la nada, el magnate Kenneth Dart se presentó la semana pasada al despacho de Griesa para reclamar el pago de bonos argentinos defaulteados por unos 835 millones de dólares, con intereses y punitorios (que naturalmente el magistrado neoyorquino se los reconocerá la factura se elevaría a unos 1.700 millones de dólares. El mismo mecanismo perverso que habían empleado los fondos especulativos NML y Aurelius para -con la complicidad del poder judicial estadounidense- acorralar a la Argentina, poniendo en riesgo la laboriosa y eficaz reestructuración de deuda de 2005 y 2010.


Era inevitable y Axel ya lo había advertido. El caso del fondo NL, de Dart, es el primero efectivo de me too (a mí también), un mecanismo legal que en Estados Unidos permite a un demandante beneficiarse con una sentencia similar a su caso. Si el 7% recalcitrante que no aceptó los canjes de deuda ofrecidos a la Argentina sigue la estela de los fondos buitres nuestro país se vería intimado a abonar unos 20 mil millones de dólares, todo porque el alocado Griesa desempolvo la decrépita cláusula pari passu, según la cual tiene el mismo derecho a cobrar todo el valor nominal el acreedor que aceptó la reestructuración soberana como el buitre que compro bonos defaulteados a 20 centavos por dólar en el mercado secundario. Es una locura. No existe nada así en el derecho comercial privado de Estados Unidos. En caso de bancarrota, se hace lo que vota una mayoría del 66%. Un 1% de los acreedores no puede descarrilar el proceso como ocurrió aquí.


EL HIJO DESCARRIADO

En rigor de verdad, el fondo EM fue pionero en hostigar a la Patria para intentar cobrar la totalidad del valor nominal de la deuda defaulteada en sus manos. Allá por 2004 la Justicia lo había habilitó a solicitar embargos contra la Argentina por 105 millones de dólares sobre fondos del Banco Central depositados en la Reserva Federal. Pero esa audacia no prosperó.


Kenneth Dart es un buitre con todas las plumas. No sólo se enriqueció acumulando por moneditas deuda en cesación de pagos para luego reembolsarse todo el valor nominal. También comerció con hipotecas basura, evadió gruesas sumas al fisco estadounidense, estableció su residencia primero en la islas Cayman (paraíso fiscal de la corona británica) y luego en Belice, renunció a la ciudadanía estadounidense para pagar menos impuestos, extorsionó al Perú y fue considerado enemigo público del Brasil, también por una artimaña financiera con la deuda externa de ese país. Bill Clinton, por cierto, lo echó a cajas destempladas del Partido Demócrata.

 

Pero Dart tiene negocios legales en la Argentina, extrañamente. Su papá, William Dart, construyó un verdadero imperio a través de la producción real: a fines de la década del cincuenta descubrió un procedimiento para fabricar vasos térmicos con bolitas de poliestireno, uno de esos inventos que hacen historia y megafortunas. Dart Container surgió como una empresa líder en el negocio mundial de los plásticos. Tiene en la actualidad 7.500 empleados y 20 plantas en varios países, entre ellos, en el Parque Industrial de Pilar, donde goza de beneficios fiscales. La AFIP allanó el año pasado a Dart Sudamericana, por evadir el pago del Impuesto a las Ganancias y por enviar de manera ilegal dólares al extranjero (foto).


La repentina aparición de tipejos como Dart demuestran que el Gobierno argentino tiene razón cuando le pidió a Griesa que convoque a todos los holdouts (7,6% de los acreedores) para definir una solución integral que permita al país cerrar definitivamente el capítulo, penoso, del default de 2001. He aquí un drama -por los daños que sigue provocando a la economía nacional- que la administración Kircher heredó y que viene haciendo ingente esfuerzos desde 2003 para cerrarlo de una buena vez por todas.


Como recordarás, pagar a los buitres de un saque no se puede si no se activa la cláusula RUFO que determina que los holdins tienen derecho a cualquier mejora que se haga a otros acreedores. Pero en enero vence la RUFO y ahí comienza otro partido. Mientras tanto, los buitres, Griesa y la justicia estadounidense en general -contra la opinión de la propia Casa Blanca, el FMI, el G77, China y el sentido común- siguen haciéndonos daño. Continúan bloqueados los 539 millones de dólares que la Argentina depositó para el pago de los vencimientos del 30 de julio de la deuda con los bonistas. Puede que sea el default inducido más infame de la historia.

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