REVÉS HISTÓRICO

Marcos Juárez: el peronismo volvió a hacer historia y arrasó en la cuna de Cambiemos

Marcos Juárez volvió a teñirse de peronismo y el resultado fue mucho más que una elección municipal. Germán Font ganó con el 46,09%, sacó más de 26 puntos de ventaja y devolvió al peronismo al poder después de más de 50 años.

Marcos Juárez: el peronismo volvió a hacer historia y arrasó en la cuna de Cambiemos

Sofía Arregui // Lunes 07 de septiembre de 2026 | 11:12

El peronismo volvió al poder en Marcos Juárez tras más de cinco décadas

Hay victorias electorales que se cuentan en votos. Y hay victorias que, además, tienen memoria.

La de Germán Font en Marcos Juárez pertenece a la segunda categoría. El candidato de Generación Marcos Juárez obtuvo el 46,09% de los votos y protagonizó una verdadera irrupción política en una ciudad que durante años fue presentada como territorio inexpugnable para el peronismo.

Esta vez, las urnas hablaron con contundencia. Font consiguió 7.075 votos y dejó a Pedro Dellarossa en el segundo lugar, con apenas el 19,99%. La diferencia fue superior a los 26 puntos.

El dato histórico es todavía más potente: el peronismo vuelve a gobernar Marcos Juárez después de más de cinco décadas.


Una victoria que rompe un símbolo

Marcos Juárez no es cualquier ciudad para la política argentina.

En 2014 fue presentada como el “kilómetro cero” de Cambiemos, el espacio que posteriormente llevaría a Mauricio Macri a la Presidencia. Desde entonces, la ciudad quedó asociada al crecimiento del PRO y a la construcción de aquella alianza política.

Pero la historia política, como las elecciones, también puede cambiar de signo.

El territorio que alguna vez fue exhibido como el laboratorio exitoso del macrismo acaba de convertirse en el escenario de una contundente victoria peronista.

El kilómetro cero de Cambiemos terminó siendo el kilómetro cero de una nueva unidad peronista.

Y esa imagen tiene una fuerza política difícil de ignorar.

 

Cuando el peronismo se une, los números cambian

Una de las claves del triunfo fue la construcción de una candidatura capaz de reunir a diferentes sectores del peronismo.

Detrás de Font confluyeron distintas expresiones del movimiento: el cordobesismo del gobernador Martín Llaryora, sectores vinculados al Frente Renovador y dirigentes identificados con el kirchnerismo.

Las diferencias internas quedaron, al menos en esta elección, detrás de un objetivo común: recuperar Marcos Juárez.

El resultado fue contundente.

Mientras distintas expresiones opositoras concurrieron divididas, el peronismo logró concentrar su fuerza detrás de una candidatura. La consecuencia apareció en las urnas: 46,09% para Font contra 19,99% para el segundo candidato.

No hizo falta especular con las encuestas ni construir una victoria discursiva. Hablaron los votos.

 

El contraste que explica la elección

Gerardo Pasquali, de Marcos Juárez Despierta, terminó tercero con el 17,31%. Entre las diferentes candidaturas opositoras se produjo así una dispersión que terminó favoreciendo al candidato peronista.

La fotografía electoral resulta elocuente.

Por un lado, un peronismo que consiguió construir una candidatura común y reunir sectores que durante años mantuvieron diferencias. Por otro, una oposición fragmentada en distintas alternativas.

En política electoral, la unidad también se mide en votos.

Y esta vez la unidad peronista fue capaz de convertir una elección que muchos podían imaginar cerrada en una diferencia aplastante.

 

 

Cinco décadas después, vuelve el peronismo

La última vez que el peronismo había gobernado Marcos Juárez había sido en 1973.

Desde entonces pasaron más de cincuenta años.

Generaciones enteras crecieron sin ver al peronismo conducir el municipio. Ahora, esa historia llegó a su fin con una diferencia que difícilmente pueda ser presentada como anecdótica.

Font no ganó por unos pocos votos.

Ganó con casi la mitad del electorado que concurrió a las urnas y dejó al segundo candidato a más de 26 puntos.

Por eso, más allá de cualquier lectura partidaria, el resultado constituye un verdadero cambio de época para la política local.

Una señal para el peronismo cordobés

La victoria también fortalece políticamente al gobernador Martín Llaryora y al proceso de construcción de unidad del peronismo cordobés.

Font contó con el respaldo del oficialismo provincial y Llaryora celebró públicamente el resultado. El gobernador, además, invitó al intendente electo a trabajar sobre las propuestas planteadas durante la campaña.

La elección deja así una imagen que excede a Marcos Juárez: cuando las distintas tribus peronistas consiguen dejar sus diferencias en segundo plano y caminar detrás de una candidatura común, la capacidad electoral del movimiento vuelve a aparecer con enorme fuerza.


Del bastión opositor al territorio recuperado

Durante años, Marcos Juárez fue utilizada como una postal del avance de Cambiemos.

Ahora la postal cambió.

El peronismo no solamente recuperó una intendencia que no gobernaba desde 1973. Lo hizo en uno de los territorios cargados de mayor simbolismo para el espacio político que durante años se presentó como alternativa al peronismo.

La contundencia del resultado permite una conclusión política inmediata: el mapa que parecía pintado de manera definitiva también puede cambiar.

Marcos Juárez acaba de demostrarlo.

 

La victoria que deja una pregunta

El desafío ahora será transformar la contundencia electoral en gestión. Pero el primer paso ya está dado y tiene un peso histórico imposible de disimular.

Germán Font ganó. El peronismo volvió.

Y lo hizo justamente allí donde Cambiemos había encontrado uno de sus principales símbolos políticos.

Marcos Juárez pasó de ser el “kilómetro cero” de Cambiemos a convertirse en una bandera de la unidad peronista.

La elección dejó un mensaje tan sencillo como poderoso: cuando el peronismo consigue unirse, organizarse y concentrar sus fuerzas, todavía puede dar vuelta cualquier pronóstico.

Y esta vez no fue una metáfora.

Fue 46,09% en las urnas.

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