La nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología es presentada como doctora en Inteligencia Artificial por American Andragogy University, de Hawaii. Sin embargo, documentos oficiales señalan que esa institución no está acreditada por ninguna agencia reconocida por el Departamento de Educación estadounidense.
Walter Onorato // Viernes 14 de agosto de 2026 | 21:06
El doctorado atribuido a Baravalle proviene de una universidad no acreditada en EE.UU.
Adriana Baravalle y un doctorado que no tiene reconocimiento académico oficial
La designación de Adriana Baravalle al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología abrió un interrogante que excede su perfil profesional: el doctorado en Inteligencia Artificial que se le atribuye proviene de una institución que no cuenta con acreditación reconocida por el Departamento de Educación de Estados Unidos.
Baravalle fue presentada por el Gobierno como especialista en inteligencia artificial y asumió como secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología. Su perfil académico incluye una maestría vinculada con Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento en la Universidad Austral y experiencia docente y profesional en el área tecnológica.
Pero el punto controvertido aparece cuando se analiza el doctorado en Inteligencia Artificial que distintas publicaciones atribuyen a Baravalle: American Andragogy University (AAU), una institución con sede en Hawaii.
La cuestión no es menor. La propia AAU ofrece actualmente licenciaturas, maestrías, doctorados y posdoctorados bajo una modalidad de educación a distancia y se presenta como una universidad online establecida en Hawaii.
Sin embargo, una institución puede funcionar y ofrecer programas educativos sin que sus títulos tengan el respaldo de una agencia de acreditación reconocida. Y precisamente allí aparece el problema central de este caso.
Un documento oficial de la Universidad de Panamá resulta particularmente contundente. Al analizar títulos provenientes de American Andragogy University, la institución señaló que AAU no está acreditada por ninguna agencia acreditadora reconocida por la Secretaría de Educación de Estados Unidos.
El documento reproduce incluso la advertencia que, de acuerdo con la legislación de Hawaii, deben realizar las instituciones no acreditadas: American Andragogy University debe informar que no está acreditada por una agencia reconocida por el Secretario de Educación estadounidense. La Universidad de Panamá concluyó, en consecuencia, que los títulos emitidos por AAU no cuentan con el reconocimiento de agencias oficiales de acreditación educativa de Estados Unidos.
La conclusión es especialmente relevante porque permite formular la cuestión con precisión: el doctorado atribuido a Baravalle no puede presentarse como un doctorado respaldado por una universidad estadounidense acreditada por una agencia reconocida por el Departamento de Educación de Estados Unidos.
No se trata, entonces, simplemente de una discusión política sobre el currículum de una funcionaria. Existe documentación institucional que cuestiona el reconocimiento académico de la entidad que otorgaría ese título.
"El gobierno puso a manejar el Conicet, la CONAE y el Banco de Datos Genéticos a una mujer que compró su título en una universidad trucha de Hawaii"
— El Prensero (@El_Prensero) August 14, 2026
???? El periodista e investigador del Conicet Nico Olszevicki reveló como consiguió su "doctorado" la nueva Secretaria de Ciencia y… pic.twitter.com/CO5a4vyTqE
La situación de American Andragogy University tampoco aparece aislada.
Un informe de la Oficina del Auditor del Estado de Hawaii incluyó a American Andragogy University entre las instituciones de educación superior no acreditadas identificadas en ese estado. El documento oficial la ubica dentro de un listado de instituciones que no contaban con acreditación.
Además, el registro oficial del Estado de Hawaii muestra actualmente a American Andragogy University Inc. con estado “Dissolved”, es decir, disuelta, aunque registra presentaciones societarias hasta 2025. El documento identifica a la entidad como una corporación con fines de lucro cuyo propósito era ofrecer programas, cursos y asistencia educativa a nivel universitario.
El dato agrega una nueva dimensión a la controversia: la institución que aparece asociada al doctorado de la funcionaria que ahora tiene responsabilidades sobre el sistema científico argentino no posee el respaldo de acreditación académica reconocido por el sistema estadounidense.
La discusión tampoco quedó restringida a documentos académicos.
La Universidad de Panamá informó que no reconoce los títulos de American Andragogy University, junto con los de otras instituciones extranjeras que no estén debidamente reconocidas en sus respectivos países. La posición fue ratificada públicamente por su rector.
En 2025, además, la Universidad Autónoma de Chiriquí decidió dejar sin efecto la evaluación y validación de títulos expedidos por American Andragogy University. La medida tuvo consecuencias concretas para docentes que contaban con títulos de esa institución, ya que dejaron de ser considerados para determinados procesos administrativos y académicos.
La discusión, por lo tanto, no es si existe físicamente una institución llamada American Andragogy University. Existe y ofrece programas educativos. El problema es otro: el reconocimiento académico de los títulos que emite.
Hay otro elemento que surge directamente del sitio oficial de AAU.
La institución explica que utiliza métodos andragógicos e independientes y sistemas que define como “no tradicionales o convencionales”. También advierte que determinados campos profesionales requieren licencias estatales en los países donde los graduados pretendan ejercer y recomienda tener en cuenta qué tipo de acreditación exige cada país.
La propia documentación de AAU muestra, además, modelos de títulos para licenciaturas, maestrías, doctorados y posdoctorados y explica los mecanismos de notarización, autenticación y apostillado de sus documentos.
Pero hay una diferencia sustancial que no debería perderse de vista: apostillar un documento no equivale a acreditar académicamente la institución que lo emitió.
Ese matiz resulta decisivo cuando se habla de una funcionaria que acaba de asumir la conducción política de áreas centrales del sistema científico argentino.
La trayectoria de Baravalle no se agota en el cuestionado doctorado.
La Universidad Austral la presenta como magíster y experta en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento, con experiencia en áreas como planificación estratégica, Business Intelligence, criptología, Data Science y ciberseguridad. También registra su participación académica en programas vinculados con inteligencia artificial.
Por eso, el debate no necesita exageraciones ni acusaciones imposibles de probar. La cuestión concreta es determinar qué valor académico tiene el doctorado que figura en su trayectoria y por qué una funcionaria responsable de la política científica nacional presenta como antecedente doctoral un título proveniente de una institución que no posee acreditación reconocida por el sistema educativo estadounidense.
Hasta el momento, las fuentes consultadas permiten sostener que American Andragogy University no está acreditada por una agencia reconocida por el Departamento de Educación de Estados Unidos. Lo que no permiten afirmar, sin documentación adicional, es que Baravalle haya “comprado” personalmente ese título o que haya cometido alguna irregularidad al obtenerlo.
La controversia adquiere otra dimensión por el lugar que ocupa Baravalle.
La funcionaria no fue designada para un cargo menor. Su área está vinculada con la política nacional de innovación, ciencia y tecnología. Y el propio Gobierno ya había ubicado a Baravalle en actividades oficiales vinculadas con inteligencia artificial antes de su designación.
Por eso, la pregunta inevitable es sencilla: ¿qué verificación académica realizó el Gobierno antes de designarla y qué carácter reconoce oficialmente al doctorado en Inteligencia Artificial atribuido a Baravalle?
La respuesta debería ser documental, no política.
En un país donde investigadores, docentes y científicos atraviesan evaluaciones, concursos, acreditaciones y exigencias académicas para construir sus carreras, la designación de una funcionaria con un doctorado proveniente de una institución no acreditada por una agencia reconocida por Estados Unidos merece, como mínimo, una explicación pública.
El problema no es que Baravalle tenga experiencia profesional. Las fuentes disponibles muestran que la tiene. El problema es presentar como antecedente doctoral un título cuyo respaldo institucional está cuestionado por organismos académicos oficiales.
Y cuando ese título aparece en el currículum de quien ahora debe conducir la política científica y tecnológica del Estado, la discusión deja de ser un detalle del currículum. Se convierte en una pregunta sobre qué entiende el Gobierno de Javier Milei por mérito, excelencia académica y conocimiento científico.
Oficina del Auditor del Estado de Hawaii. (2014). Sunrise analysis: Regulation of unaccredited degree-granting institutions in Hawai‘i. State of Hawaii.
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American Andragogy University. (s. f.). Universidad online a distancia.
State of Hawaii, Department of Commerce and Consumer Affairs. (2026). Business Information: American Andragogy University Inc.
Universidad Austral. (2026). Diplomatura en Inteligencia Artificial – Séptima Edición.