Encuesta AtlasIntel

¿Cómo va a gobernar Milei con una desaprobación que ya supera el 62%?

La imagen del Presidente vuelve a deteriorarse y la evaluación negativa de su gestión alcanza al 54,7%. El dato más inquietante para el Gobierno aparece entre los jóvenes y los sectores de menores ingresos. Con una sociedad cada vez más distante, la pregunta ya no es solamente cuánto apoyo conserva Milei, sino cómo pretende gobernar frente a un rechazo que se profundiza.

Osvaldo Peralta // Domingo 09 de agosto de 2026 | 11:57

El rechazo crece

La encuesta de AtlasIntel para Bloomberg Línea dejó un dato político difícil de disimular: la desaprobación de Javier Milei trepó al 62,4% durante julio. Son 4,4 puntos más que en junio, cuando el rechazo alcanzaba al 58%. Al mismo tiempo, la aprobación cayó del 40% al 37,1%.

El número no representa todavía el máximo nivel de rechazo registrado durante 2026. En abril, la desaprobación había alcanzado el 63%. Pero el dato vuelve a poner sobre la mesa un interrogante que excede cualquier fotografía electoral: ¿cómo va a gobernar Milei si una mayoría cada vez más amplia desaprueba su gestión?

La encuesta fue realizada entre 1.120 adultos argentinos entre el 30 de julio y el 3 de agosto, mediante reclutamiento digital aleatorio. El estudio tiene un margen de error de ±3 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%.

Pero más allá del número general, la composición del rechazo resulta todavía más significativa. Porque no se trata de una desaprobación homogénea: existen sectores sociales donde el rechazo al Presidente se dispara.

 

 

El malestar se concentra entre los jóvenes

La distancia con Milei es particularmente pronunciada entre los argentinos más jóvenes. Según AtlasIntel, la desaprobación alcanza al 76,9% entre quienes tienen entre 16 y 24 años y llega al 71,9% entre las personas de 25 a 34 años.

En cambio, entre los mayores de 60 años el rechazo se reduce al 49%.

La diferencia es contundente. Mientras el Gobierno intenta proyectar una transformación de largo alcance, buena parte de las generaciones que deberían convertirse en protagonistas de ese futuro aparece entre los sectores que más cuestionan al Presidente.

La pregunta política resulta inevitable: ¿cómo puede sostenerse un proyecto de transformación profunda cuando siete de cada diez jóvenes desaprueban al mandatario que pretende conducirla?

El dato no determina por sí solo el futuro político de Milei, pero sí muestra una fractura que el Gobierno no puede ignorar si pretende convertir su proyecto político en algo más duradero que una coyuntura electoral.

 

 

El rechazo crece cuanto menor es el ingreso

La distribución por ingresos agrega otro elemento incómodo para la Casa Rosada.

Entre quienes perciben menos de $630.000, la desaprobación llega al 78,8%. El rechazo disminuye progresivamente a medida que aumenta el nivel de ingresos, hasta ubicarse en 44,9% entre quienes ganan más de $3 millones.

La brecha es enorme.

El resultado muestra una relación directa entre la situación económica de los encuestados y su valoración del Gobierno. Quienes se encuentran en los niveles de ingresos más bajos son precisamente quienes expresan los mayores niveles de desaprobación.

Así, el problema para Milei no aparece solamente como una cuestión de imagen presidencial. También se manifiesta como una fractura social: el Gobierno conserva mayor respaldo entre quienes tienen ingresos más elevados y enfrenta su mayor rechazo entre quienes se encuentran en los sectores de menores ingresos.

 


Una gestión que tampoco consigue una valoración positiva mayoritaria

La evaluación específica de la gestión tampoco ofrece demasiado margen para el triunfalismo.

El 54,7% de los encuestados considera que el Gobierno de Javier Milei es “malo o muy malo”. Apenas el 30,1% lo califica como “excelente o bueno”, mientras que el 15,1% lo ubica en una posición intermedia y responde “regular”.

Nuevamente, abril aparece como el peor momento registrado por la encuesta, cuando la evaluación negativa había llegado al 59%.

El dato de julio implica entonces una recuperación respecto de aquel pico, pero no una reversión de la tendencia negativa. Más de la mitad de los consultados mantiene una valoración desfavorable de la administración.

Y aquí aparece el verdadero desafío político: gobernar no consiste únicamente en conservar al núcleo duro de los propios votantes. También implica construir niveles suficientes de legitimidad social para implementar políticas que afectan a toda la sociedad.

 


El Gobierno conserva su fortaleza dentro del electorado de Milei

Hay, sin embargo, un dato que explica por qué el Presidente todavía mantiene un núcleo político considerablemente sólido.

Entre quienes votaron a Milei en las elecciones de 2023, el 71% aprueba su gestión y el 28,7% la desaprueba.

La fotografía cambia radicalmente cuando se observa al electorado que eligió a Sergio Massa: allí la desaprobación de Milei llega al 98,5%. Entre quienes votaron en blanco alcanza el 96,7%, mientras que entre quienes no revelaron su voto llega al 99,3%.

Esto revela una fuerte polarización de la opinión pública.

Milei mantiene una base de apoyo robusta entre quienes lo eligieron en 2023, pero enfrenta niveles de rechazo prácticamente absolutos entre algunos sectores que nunca formaron parte de su electorado.

El problema es que gobernar exige algo más que mantener cohesionada la propia base. Cuando la estrategia política depende casi exclusivamente de quienes ya están convencidos, el margen para ampliar consensos puede comenzar a reducirse.

 

 

Mujeres y sectores populares, otra zona de conflicto

La encuesta también muestra diferencias según el género. La desaprobación alcanza al 66,1% entre las mujeres, frente al 58,5% entre los hombres.

La diferencia vuelve a mostrar que el rechazo al Presidente no se distribuye de manera uniforme.

Pero es la combinación entre edad e ingresos la que configura uno de los cuadros más preocupantes para el oficialismo: los mayores niveles de desaprobación aparecen entre jóvenes y personas de menores ingresos.

Es decir, dos sectores fundamentales para cualquier proyecto político que aspire a construir una perspectiva de futuro.

 

 

Entonces, ¿cómo va a gobernar Milei?

La pregunta que deja abierta la encuesta de AtlasIntel no es simplemente si Milei puede recuperar algunos puntos de aprobación. El interrogante es más profundo: ¿qué estrategia política puede sostener un Gobierno que tiene 62,4% de desaprobación, una evaluación negativa de gestión del 54,7% y niveles de rechazo superiores al 70% entre los jóvenes?

El Presidente todavía conserva una base de respaldo significativa. El 71% de quienes lo votaron en 2023 aprueba su gestión. Ese dato impide hablar de un derrumbe generalizado y muestra que el oficialismo mantiene un núcleo electoral dispuesto a respaldar su rumbo.

Pero tampoco permite ignorar el resto de la fotografía.

El Gobierno enfrenta un escenario en el que la aprobación no llega al 40%, la desaprobación supera el 60% y los sectores de menores ingresos expresan los niveles más elevados de rechazo. Entre los jóvenes, además, la distancia es todavía mayor.

Milei llegó al poder prometiendo una transformación profunda y construyó buena parte de su identidad política sobre la confrontación con lo que denomina “la casta”. Ahora aparece una dificultad diferente: la confrontación puede servir para ganar elecciones y consolidar una identidad política, pero gobernar requiere administrar una sociedad que no está compuesta solamente por los propios votantes.

Los números de AtlasIntel no anuncian por sí mismos el destino del Gobierno. Pero sí colocan una señal de alarma sobre la mesa.

Con una desaprobación del 62,4%, Milei tiene por delante una pregunta que ninguna consigna puede responder: ¿cómo pretende gobernar un país cuando una mayoría creciente desaprueba al Gobierno que encabeza?

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