La peor crisis diplomática en décadas entre Argentina y Brasil escala a niveles críticos. Luego de los reiterados ataques verbales de Javier Milei contra Lula da Silva, el gobierno brasileño rebajó el nivel de la relación a encargado de negocios y retiró a su embajador. El canciller Pablo Quirno se negó a pedir disculpas, mientras sectores industriales advierten por el impacto sobre el comercio del Mercosur.
Encuentro oficial entre diplomáticos de las cancillerías de Argentina y Brasil en el marco del Mercosur.
Jueves 06 de agosto de 2026 | 20:51
Por Javier "El Profe" Romero - El canciller Pablo Quirno rechazó pedir disculpas a Brasil por los insultos que el presidente Javier Milei dirigió a su par Luiz Inácio Lula da Silva. Lo justificó en un comunicado oficial hablando de "diferencias ideológicas" y calificando la respuesta brasileña como una decisión "unilateral". Brasil confirmó que la relación diplomática queda a nivel de encargado de negocios mientras persistan los ataques verbales de Milei. Es la peor crisis diplomática entre los dos países en décadas.
El domingo, en un acto público, Milei llamó a Lula "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", en referencia a la condena que el mandatario brasileño recibió y luego fue anulada. Los insultos se repitieron cuatro veces. Días antes, Milei había viajado a Sao Paulo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro y principal rival de Lula en las elecciones de octubre.
El martes por la noche, Itamaraty (la cancillería brasileña) comunicó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, que la relación bilateral quedaba rebajada a nivel de encargado de negocios. Es el equivalente diplomático más bajo antes de la ruptura formal de relaciones. Además, Brasil decidió no volver a enviar a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, que había sido llamado a consultas la semana pasada. En su lugar, la representación queda a cargo del encargado de negocios Eduardo Uziel.
Quirno publicó el comunicado oficial en la cuenta de X de la Cancillería. En vez de retractarse o abrir un canal de reparación, sostuvo que Argentina "lamenta la decisión de Brasil de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas". La respuesta enfureció a la administración de Lula, que entregó a Raimondi una nota de protesta formal. Fuentes de Itamaraty aclararon a EFE que no expulsan al embajador argentino, pero que no lo van a tratar directamente mientras siga la crisis. Según Clarín, Raimondi vuelve a Argentina "de vacaciones", sin fecha de regreso a Brasil.
Brasil es el principal socio comercial de Argentina en el Mercosur. Recibe alrededor del 15% de las exportaciones argentinas, con fuerte peso de la industria automotriz, autopartes, químicos, alimentos elaborados y aceites. En términos prácticos, cada mes en que la relación política queda congelada al mínimo se pone en riesgo la operatoria de decenas de miles de trabajadores argentinos que producen para Brasil. Las cámaras empresarias no salieron a hablar públicamente, pero en privado empresarios industriales muestran preocupación.
En paralelo, Brasil enfrenta también una crisis con Estados Unidos: el Departamento de Estado le revocó la visa a la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti. La convergencia no es casual. La ofensiva simultánea de la administración Trump y del gobierno Milei sobre Brasil se enmarca en la estrategia de la derecha continental de golpear a Lula en pleno proceso electoral.
Argentina pierde peso en el Mercosur en un momento en que se discuten acuerdos con la Unión Europea y con China. Pierde interlocución con el mercado que compra más del 15% de sus exportaciones. Pierde coordinación en fronteras, en energía, en cooperación amazónica. Y pierde algo más difícil de cuantificar: pierde la confianza de un país con el que compartió, con oscilaciones, seis décadas de política exterior en común.
Lo que se lleva puesto Milei no es una diferencia ideológica. Es una relación estratégica construida durante décadas por gobiernos de distinto signo. El insulto fue gratuito para el que lo dijo, la factura la paga la economía argentina.
Fuentes: