La recesión y la apertura importadora asestan un golpe demoledor al entramado fabril. La emblemática fabricante de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo tras 80 años de actividad, mientras que en Catamarca la textil Sabri despidió a 80 trabajadores vía WhatsApp y en Quilmes la empresa Valot echó a más de 20 operarios apelando al artículo 247.
Entrada principal y portones cerrados de la planta industrial de neumáticos Fate en San Fernando.
Jueves 06 de agosto de 2026 | 20:06
Por Javier "El Profe" Romero - Tres noticias de fábricas argentinas cerrando o despidiendo en simultáneo dibujan el mapa del ajuste sobre la economía real. Fate, la principal fabricante de neumáticos del país, con 80 años de historia, anunció su cierre definitivo. La textil Sabri, en Recreo, Catamarca, echó a 80 operarios comunicándolo por WhatsApp. En Quilmes, la histórica fábrica de productos de limpieza Valot echó a más de 20 trabajadores con carta documento invocando el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde la llegada de Javier Milei al gobierno cerraron 22.000 empresas en el país, un promedio cercano a 30 por día.
Fate fue mucho más que una fábrica de neumáticos. Fundada hace 80 años, con sede en San Fernando, provincia de Buenos Aires, la firma es parte de la historia industrial argentina. En 2024 despidió a 97 trabajadores y ofreció retiros voluntarios. Después solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo, que le permitió reducir costos indemnizatorios y renegociar condiciones. La planta lleva más de un mes paralizada. Ahora, la empresa comunicó a todo el personal administrativo que no se presentara a trabajar. El cierre parece definitivo.
Detrás del cierre hay un cóctel conocido: caída del consumo interno por pérdida del poder adquisitivo, apertura de importaciones de neumáticos, aumento de costos financieros y ausencia de una política industrial. Fate exportaba a la región. Ahora, en cambio, la góndola argentina se llena de neumáticos importados. Con Fate no cae solo una empresa: cae una cadena de valor, con proveedores, distribuidores, gomerías y talleres afectados en toda la cuenca del norte del conurbano.
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La textil Sabri, con planta en Recreo, Catamarca, era proveedora de marcas internacionales como Zara y Puma. Los 80 despidos fueron comunicados por mensajes de WhatsApp, una modalidad que quiebra los mecanismos formales previstos por la legislación laboral y que expone además una degradación en la relación entre patronal y trabajadores. Los empleados recibieron el aviso por celular, sin telegrama laboral, sin notificación formal. El representante del directorio, Martín Brieva, negó el cierre definitivo y calificó los despidos como "medidas de reorganización profundamente dolorosas".
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El sector textil viene siendo demolido. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en el país quedan 3.626 establecimientos textiles, 330 menos que hace un año, y solo en los primeros cuatro meses de 2026 desaparecieron 115. Desde diciembre de 2023, la caída acumulada es de 383 fábricas. El empleo formal del segmento textil, confección, cuero y calzado tiene 95.094 puestos, 15.468 menos que un año atrás. Es la mayor caída interanual desde que existen registros.
En Quilmes, la fábrica de productos de limpieza Valot echó a más de 20 operarios en dos semanas. Los despidos se comunicaron con carta documento invocando el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita rescindir contratos por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador con menos costos indemnizatorios. Un trabajador despedido resumió: "Hubo un recorte brutal en la empresa. Echaron a más de 20 operarios en dos semanas, yo entre ellos".
El patrón
Fate, Sabri y Valot no son casos aislados. Son la muestra concreta del funcionamiento del modelo. Se combinan tres factores: apertura de importaciones (los neumáticos, la ropa, los productos de limpieza que ya no se producen acá se traen), caída del consumo interno (los trabajadores tienen menos plata y compran menos), y retirada del Estado como comprador, financiador y regulador (sin obra pública, sin créditos productivos, sin políticas de sostenimiento).
Ese es el mapa: una fábrica emblema que cierra, una textil que despide por WhatsApp, y una empresa histórica de limpieza que echa con carta documento. En simultáneo, apenas una fracción de las 22.000 empresas que ya cerraron. El resultado no es solo estadística. Es lo que se conoce en los barrios como no llegar a fin de mes.
Fuentes: