RECLAMO

El escrutinio definitivo en Tucumán le da la espalda a Cano y su denuncia de fraude

Al candidato a la gobernación tucumana, el radical José Cano, por la alianza opositora Acuerdo para el Bicentenario –que reúne a la UCR, PRO, FR y Progresistas— se le acaba el tiempo. Ayer encabezó su propia marcha hasta la Plaza Independencia bajo la consigna “por la democracia y contra el fraude” en los comicios provinciales.

El escrutinio definitivo en Tucumán le da la espalda a Cano y su denuncia de fraude

Por Ángel Lisboa // Martes 01 de septiembre de 2015 | 10:48

Cano decidió la convocatoria para mantener en vilo a los tucumanos con la sucesión de marchas que se sumaron a su consigna de volver a votar en Tucumán solo para gobernador, y mantener encendida la antorcha que agitó antes de las elecciones donde aseguraba que si no ganaba él era porque habría fraude. Un vaticinio que el escrutinio definitivo empieza a dar por tierra con sus aspiraciones y le anticipan una derrota, que por lo bajo sus propios aliados reconocen.

Hasta el conteo que los medios hegemónicos llevaban casi voto a voto pasó al olvido cuando Cano empezó a retroceder en el favoritismo de todos los ciudadanos tucumanos. Claro que tampoco se dedicaron a explicar cómo era todo el proceso.

El escrutinio provisorio –que se detuvo durante la madrugada del lunes en el 81,5 del total de las mesas– arrojó el 54,4 por ciento para el oficialista Juan Manzur y el 40,7 para Cano, 14 puntos diferencia que representaban 105 mil votos. El resto correspondía a 641 urnas que no fueron contabilizadas por problemas de información incompleta o que han sido observadas por distintos partidos, mas las 42 urnas quemadas en actos de barbarie que incluyeron a candidatos opositores y la salvaje disputa de punteros oficialistas por la delegación comunal de comarcas alejadas.

Entonces, Antonio Gandur el presidente del Tribunal Electoral Provincial --que quedó ceñido a solo dos integrantes después que la Justicia tucumana hizo lugar (en la madrugada del sábado 48 horas del escrutinio) a la separación de dos de sus miembros cuestionados por Cano— dijo que el escrutinio definitivo arrancaría por esas 641 urnas que no habían sido cargadas, de las cuales 303 correspondían a San Miguel de Tucumán (donde la oposición gano la elección y la intendencia) y las restantes 338 al Oste y Este, las otras dos secciones electorales en la que se divide la provincia y donde se impuso holgadamente el oficialismo, en ese orden.

Los medios hegemónicos que se plegaron a la denuncia de Cano siguieron esos primeros pasos para proclamar que Cano se imponía por más de 20 puntos “en el escrutinio definitivo”, ocultado que se trataba de parte de esas 303 urnas de San Miguel que no habían sido contabilizadas.

Finalmente, esas 303 urnas de la capital provincial arrojaron una diferencia de 12 puntos a favor de Cano, muy por debajo de los “más de 20 puntos” que el propio candidato radical aseguraba que en San Miguel le daban los boca de urna que el día de la elección realizó para su alianza la consultora Poliarquía.

Sumadas apenas 75 urnas (de las 338 restantes que faltan contabilizar), Manzur achicó al diferencia a solo 5 puntos, por que de mantenerse la tendencia que el Frente para la Victoria habría obtenido en el Oeste y Este tucumano, el oficialismo pasaría al frente y estiraría la diferencia a rangos similares que las 3094 mesas ya contabilizadas en el recuento provisorio.

“Nuestra convocatoria no es para que gane uno u otro candidato, luchamos por el derecho de la gente a elegir con libertad”, escribió Cano en su cuenta de Twitter para invitar a su propia marcha de este lunes. Lo curioso es que Cano nunca se proclamó ganador, algo que sus propios aliados –por abajo— reconocen en base a sus propios datos que el radical nunca alcanzaría.

Ahora, la apuesta de Cano es intentar declarar ante la justicia nula la elección y convocar a nuevos comicios solo para gobernador, dejando de lado la elección a intendentes, donde su fuerza se alzó con las populosas comunas de San Miguel, Yerba Buena, Concepción y Bella Vista, donde al parecer no hubo fraude alguno. Pero la jugada de Cano corre contrarreloj, ya que el avance del escrutinio definitivo no le daría la razón a sus denuncias de fraude, que en principio ya desechó la propia Junta Electoral en la que el candidato opositor ya no tiene a nadie para cuestionar.

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