La combinación de encarecimiento del crédito, caída del consumo y falta de financiamiento dispara la morosidad comercial. El 12,5% de las firmas endeudadas en la provincia registra atrasos graves de pago, afectando la cadena de pagos industrial.
Gráfico sobre el aumento de la morosidad empresarial y los problemas de financiamiento en pymes argentinas.
Redacción En Orsai // Miercoles 19 de agosto de 2026 | 20:50
El estrangulamiento financiero sobre las pequeñas y medianas empresas volvió a encender las alarmas en el entramado productivo del conurbano bonaerense. La combinación entre una caída sostenida de la actividad, tasas de interés elevadas y la falta de liquidez provocó un salto significativo en la morosidad empresarial, afectando de manera directa la cadena de pagos y cortando el acceso a nuevas líneas de financiamiento operativo.
Lo esencial:
Los datos oficiales reflejan la severidad de la crisis de liquidez. El reporte emitido por la autoridad monetaria expone que el nivel de incobrabilidad creció con fuerza en los préstamos con garantía hipotecaria (5,4%) y prendarios (4,2%), seguidos por los adelantos en cuenta corriente (3,2%) y el descuento de documentos (2,7%), instrumentos clave para el funcionamiento operativo diario de las fábricas y comercios.
A nivel provincial, la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia detectó que una de cada ocho empresas con asistencia crediticia arrastra demoras graves en el cumplimiento de sus cuotas. Esta imposibilidad de cancelar deuda se traduce en la parálisis de proyectos de inversión y en la imposibilidad de reponer stock en un escenario de ventas deprimidas en los centros comerciales urbanos.
Para entender el contexto:
Al panorama financiero de corto plazo se le suma una vulnerabilidad estructural. Las dificultades para sostener la operatividad diaria impactan de lleno en las empresas familiares, que representan el 80% del entramado productivo nacional y generan cerca del 70% del empleo privado, según cifras del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF).
En este segmento, la imposibilidad de planificar inversiones por la coyuntura económica agrava los problemas de gestión. Un relevamiento académico presentado por el think tank Insight 21 de la Universidad Siglo 21 expone que el 59,5% de las pymes familiares no tiene planificado su traspaso generacional, mientras que el 70% no logra sobrevivir más allá de la primera generación debido a la falta de estructuras formales de gobernanza y a la fragilidad patrimonial ante ciclos recesivos recurrentes.
Fuentes: Informes técnicos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Indicador ICAF de CAME, Banco Provincia e Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF).