ANIVERSARIO

Las diez mejores anécdotas sobre Néstor Kirchner

A tres años de la muerte de Néstor Kirchner, En Orsai repasa diez de las historias que mejor representan al ex presidente y, a la vez, pintan una época de cambios políticos y culturales en la Argentina.

Las diez mejores anécdotas sobre Néstor Kirchner

Andrés Brown Redacción En Orsai // Domingo 27 de octubre de 2013 | 14:13

 

ANIVERSARIO
Las diez mejores anécdotas sobre Néstor Kirchner
A tres años de la muerte de Néstor Kirchner, En Orsai repasa diez de las historias que mejor representan al ex presidente y, a la vez, pintan una época de granes cambios en la Argentina.
1) Basquetbolista: Según recordó un profesor de educación física y DT del equipo de básquet del ex presidente en Río Gallegos, “en un partido contra el colegio salesiano, a estadio lleno, Kirchner tuvo un incidente con el árbitro. Como técnico del equipo pedí minuto y lo saque. Al otro día me vio en un café y se acercó para pedirme disculpas por su actitud. Dijo que estaba arrepentido. En ese momento entró el árbitro y entonces él se levantó y comenzó a seguirle la discusión del partido. Así era él, vehemente y combativo siempre”.
2) Ignoto: A mediados de 2002, con la candidatura presidencial como una perspectiva muy somera, Kirchner le pedía al encuestador Artemio López: “¿Sabés qué quiero...?, que cuando se hable de política nacional al menos me nombren”.
Artemio López hoy recuerda: “Faltaba menos de un año para las elecciones de 2003 y ninguno de nosotros pensaba -y Néstor, menos- que, a partir de mayo, ya no habría hecho político de volumen en Argentina que no lo tuviera como protagonista excluyente”.
3) Kissinger: Semanas antes de la elección de 2003, en las que Kirchner  conseguiría un módico 22% de los votos y asumiría por la huida de Carlos Menem del balotaje, no reinaba el optimismo en el equipo de campaña kirchnerista. “No, esto está muy complicado… - se lamentaba por entonces José “Pepe” Pampuro, sobre las chances presidenciales de Néstor. Y relataba: “No entra, no entra, fui hasta Lanús ayer y una vecina me dijo: ‘Pepe, te lo voto al tuyo, te lo voto a Kissinger’. ¡No retienen el apellido, estamos en problemas!”.
4) Boletín: Apenas asumió como presidente, Kirchner participó de un acto en La Matanza. Y una vez terminado, un nene de diez años se coló en la camioneta presidencial. “¿Qué hacés acá?”, le preguntó Kirchner. “Vine porque nos dijeron que iba a haber de comer”, le respondió el nene, según recuerda el amigo y ex compañero de militancia de Kirchner. El presidente, entonces, lo cargó en el helicóptero y se lo llevó a Olivos. Le dio de comer, lo mandó a llevar a su casa y citó a la familia para el día siguiente. Vino su abuela con sus dos hermanos, que por entonces eran cartoneros. Ante la precariedad económica de esa familia, Kirchner decidió convertirse en una especie de tutor del nene. Lo veía regularmente y le firmaba –estricto control previo- el boletín cada tres meses. El chico finalmente terminó el colegio y se metió en una carrera universitaria. Devoto recuerda: “Néstor me explicó en ese momento: ‘Yo se que de estas historias hay miles, pero por lo menos hay una menos’”.
5) Recursos: Uno de los primeros conflictos que debió asumir en la presidencia, fue un paro docente masivo. Y una vez que le prometió al ministro de Educación Daniel Filmus que iba a viajar a Entre Ríos para satisfacer los reclamos salariales, Filmus le avisó que iba a consultar al Ministro de Economía por los recursos. Kirchner entonces le contestó: "El ministro de Economía soy yo. Los recursos están. Y aunque no estuvieran, tienen que estar, porque este conflicto hay que resolverlo".
6) Manito: El 23 de julio de 2003, cuando fue recibido por George Bush en el mítico Salón Oval de la Casa Blanca, un sonriente Néstor Kirchner apoyó la mano en la rodilla de su anfitrión y miró a la cámara. Fue una forma de transmitir que las relaciones de sometimiento automático empezaban a cambiar. El fotógrafo presidencial Víctor Bugge, encargado de retratar aquel momento, lo explicó así: "Fue un gesto calculado, una respuesta a otra foto que yo había sacado el 11 de noviembre del 2001, en la que Bush apoyaba su mano en la rodilla de Fernando de la Rúa".
7) Desgaste: En la cumbre presidencial de Mar del Plata de 2005, que pasaría a la historia como el momento en que los Latinoamérica rechazó el Área de Libre Comercio para las América (ALCA) que intentaba imponer Estados Unidos, Kirchner consolidó su complicidad con el venezolano Hugo Chávez. Antes de empezar la ronda de discursos, Kirchner lo llamó aparte y le planteó una estrategia para desgastar al estadounidense George Bush. “Te daré la palabra a ti que hablas mucho”, y “así lo hizo. Me sorprendió con un ‘tiene la palabra el presidente Chávez’. Y ahí empezaba con dale y dale para desgastar al adversario. Hasta que Bush se paró y se fue”. Era “muy hábil”, lo pintó el bolivariano.
8) Medios: Los llamados personales de Kirchner a los periodistas se volvieron un clásico. Mario Wainfeld recordó que, “Kirchner a veces se enfadaba por una nota. Al cronista le tocó, en varias ocasiones. Llamaba por teléfono o discutía de cuerpo presente. ‘¿Puedo criticar?’ empezaba, burlón. Había leído en detalle, podía embroncarse mucho o chicanear o las dos cosas”.
9) La Cámpora: Al periodista Beto Casella también lo llamaba e incluso lo convocó varias veces a Olivos, cuando ya la presidenta era Cristina Kirchner. “Se ve que le caía simpático y entonces me llamaba para charlar, cuando tenía un hueco de tiempo”, explicó Casella. El periodista lo recuerda que en esos encuentros el ex presidente era muy “apasionado y convincente”. A tal punto que Casella dejó de asistir a esas citas. ¿El motivo? “Si se seguía yendo me convencía de que me hiciera de La Cámpora”.
10) Gordo traidor: La propia Cristina Kirchner recordó una anécdota ocurrida la noche previa a la muerte de Kirchner, ocurrida hace tres años. “Estábamos viendo televisión. Como todos los hombres, nunca largaba el control del televisor”, contó la presidenta. “Estábamos zappineando. Aparece el Gordo (Luis) D'Elía en un programa de cable y nos quedamos mirando”, comentó Cristina. Faltaba un año para las presidenciales de 2011 y, consultado sobre si prefería a Néstor o Cristina como candidatos en las próximas elecciones, “D'Elía contestó: 'Néstor es un cuadro, Cristina es un diez'”. Kirchner entonces exclamó: “Gordo traidor', dijo", confió Cristina. "¡Me dio una ternura! Salté del sillón y le di un beso en la boca.

1) Basquetbolista: Según recordó un profesor de educación física y DT del equipo de básquet del ex presidente en Río Gallegos, “en un partido contra el colegio salesiano, a estadio lleno, Kirchner tuvo un incidente con el árbitro. Como técnico del equipo pedí minuto y lo saque. Al otro día me vio en un café y se acercó para pedirme disculpas por su actitud. Dijo que estaba arrepentido. En ese momento entró el árbitro y entonces él se levantó y comenzó a seguirle la discusión del partido. Así era él, vehemente y combativo siempre”.

 

 

2) Ignoto: A mediados de 2002, con la candidatura presidencial como una perspectiva muy somera, Kirchner le pedía al encuestador Artemio López: “¿Sabés qué quiero...?, que cuando se hable de política nacional al menos me nombren”. 
Artemio López hoy recuerda: “Faltaba menos de un año para las elecciones de 2003 y ninguno de nosotros pensaba -y Néstor, menos- que, a partir de mayo, ya no habría hecho político de volumen en Argentina que no lo tuviera como protagonista excluyente”.

 

3) Kissinger: Semanas antes de la elección de 2003, en las que Kirchner  conseguiría un módico 22% de los votos y asumiría por la huida de Carlos Menem del balotaje, no reinaba el optimismo en el equipo de campaña kirchnerista. “No, esto está muy complicado… - se lamentaba por entonces José “Pepe” Pampuro, sobre las chances presidenciales de Néstor. Y relataba: “No entra, no entra, fui hasta Lanús ayer y una vecina me dijo: ‘Pepe, te lo voto al tuyo, te lo voto a Kissinger’. ¡No retienen el apellido, estamos en problemas!”.

 

 

4) Uno menos: Apenas asumió como presidente, Kirchner participó de un acto en La Matanza. Y una vez terminado, un nene de diez años se coló en la camioneta presidencial. “¿Qué hacés acá?”, le preguntó Kirchner. “Vine porque nos dijeron que iba a haber de comer”, le respondió el nene, según recuerda el amigo y ex compañero de militancia de Kirchner. El presidente, entonces, lo cargó en el helicóptero y se lo llevó a Olivos. Le dio de comer, lo mandó a llevar a su casa y citó a la familia para el día siguiente. Vino su abuela con sus dos hermanos, que por entonces eran cartoneros. Ante la precariedad económica de esa familia, Kirchner decidió convertirse en una especie de tutor del nene. Lo veía regularmente y le firmaba –estricto control previo- el boletín cada tres meses. El chico finalmente terminó el colegio y se metió en una carrera universitaria. Devoto recuerda: “Néstor me explicó en ese momento: ‘Yo se que de estas historias hay miles, pero por lo menos hay una menos’”.

 

 

5) Ministro de Economía: Uno de los primeros conflictos que debió asumir en la presidencia, fue un paro docente masivo. Y una vez que le prometió al ministro de Educación Daniel Filmus que iba a viajar a Entre Ríos para satisfacer los reclamos salariales, Filmus le avisó que iba a consultar al Ministro de Economía por los recursos. Kirchner entonces le contestó: "El ministro de Economía soy yo. Los recursos están. Y aunque no estuvieran, tienen que estar, porque este conflicto hay que resolverlo".

 

 

6) Manito: El 23 de julio de 2003, cuando fue recibido por George Bush en el mítico Salón Oval de la Casa Blanca, un sonriente Néstor Kirchner apoyó la mano en la rodilla de su anfitrión y miró a la cámara. Fue una forma de transmitir que las relaciones de sometimiento automático empezaban a cambiar. El fotógrafo presidencial Víctor Bugge, encargado de retratar aquel momento, lo explicó así: "Fue un gesto calculado, una respuesta a otra foto que yo había sacado el 11 de noviembre del 2001, en la que Bush apoyaba su mano en la rodilla de Fernando de la Rúa".

 

 

7) Bush: En la cumbre presidencial de Mar del Plata de 2005, que pasaría a la historia como el momento en que los Latinoamérica rechazó el Área de Libre Comercio para las América (ALCA) que intentaba imponer Estados Unidos, Kirchner consolidó su complicidad con el venezolano Hugo Chávez. Antes de empezar la ronda de discursos, Kirchner lo llamó aparte y le planteó una estrategia para desgastar al estadounidense George Bush. “Te daré la palabra a ti que hablas mucho”, y “así lo hizo. Me sorprendió con un ‘tiene la palabra el presidente Chávez’. Y ahí empezaba con dale y dale para desgastar al adversario. Hasta que Bush se paró y se fue”. Era “muy hábil”, lo pintó el bolivariano.

 

 

8) ¿Puedo criticar?: Los llamados personales de Kirchner a los periodistas se volvieron un clásico. Mario Wainfeld recordó que, “Kirchner a veces se enfadaba por una nota. Al cronista le tocó, en varias ocasiones. Llamaba por teléfono o discutía de cuerpo presente. ‘¿Puedo criticar?’ empezaba, burlón. Había leído en detalle, podía embroncarse mucho o chicanear o las dos cosas”.

 

 

9) La Cámpora: Al periodista Beto Casella también lo llamaba e incluso lo convocó varias veces a Olivos, cuando ya la presidenta era Cristina Kirchner. “Se ve que le caía simpático y entonces me llamaba para charlar, cuando tenía un hueco de tiempo”, explicó Casella. El periodista lo recuerda que en esos encuentros el ex presidente era muy “apasionado y convincente”. A tal punto que Casella dejó de asistir a esas citas. ¿El motivo? “Si se seguía yendo me convencía de que me hiciera de La Cámpora”.

 

 

10) Gordo traidor: La propia Cristina Kirchner recordó una anécdota ocurrida la noche previa a la muerte de Kirchner, ocurrida hace tres años. “Estábamos viendo televisión. Como todos los hombres, nunca largaba el control del televisor”, contó la presidenta. “Estábamos zappineando. Aparece el Gordo (Luis) D'Elía en un programa de cable y nos quedamos mirando”, comentó Cristina. Faltaba un año para las presidenciales de 2011 y, consultado sobre si prefería a Néstor o Cristina como candidatos en las próximas elecciones, “D'Elía contestó: 'Néstor es un cuadro, Cristina es un diez'”. Kirchner entonces exclamó: “Gordo traidor', dijo", confió Cristina. "¡Me dio una ternura! Salté del sillón y le di un beso en la boca.

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