El indicador pasó de 402 puntos en julio a 852 el miércoles, su valor más alto en un año, tres semanas después de que Milei dijera en Washington que «sigue cayendo día a día». Los bonos cortos rinden más que los largos, una señal de temor a un impago. Detrás aparece una economía en recesión: industria en baja, caída de la venta de autos y de maquinaria agrícola, cierre de empresas, más desocupación y una morosidad récord de familias y empresas. En enero vencen US$ 4.378 millones con los bonistas.
El riesgo país argentino trepó a 852 puntos mientras la industria, el empleo y el consumo muestran señales de deterioro. El contraste entre los mercados financieros y la economía real pone bajo presión al gobierno de Javier Milei. Ilustración editorial
Jueves 05 de noviembre de 2026 | 08:34
Por Javier «El Profe» Romero | Jueves 5 de noviembre de 2026
El riesgo país argentino cerró el miércoles 4 de noviembre en 852 puntos básicos, con una suba de 2,5% en el día, según Rava Bursátil. El 10 de julio había tocado 402, su mínimo en ocho años: en cuatro meses, el indicador se duplicó. En lo que va de 2026 acumula una suba de 49%, desde los 571 puntos del 1 de enero, y no estaba tan alto desde el 24 de octubre de 2025, cuando cerró en 1.081, dos días antes de las elecciones legislativas.
El riesgo país, que elabora J.P. Morgan con su índice EMBI, mide la sobretasa que pagan los bonos argentinos en dólares por encima de los del Tesoro de Estados Unidos. Con 852 puntos, la Argentina tendría que pagar 8,52 puntos porcentuales más por año para conseguir financiamiento.
El 15 de octubre, en su presentación ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, en Washington, el presidente Javier Milei afirmó: “Por eso sigue cayendo día a día el riesgo país”. Según Forbes Argentina y Perfil, mientras hablaba el indicador subía 29 puntos, de 611 a 640.
Desde entonces, la tendencia no se revirtió. El 2 de noviembre superó los 800 puntos por primera vez en el año; el 3 cerró en 831 y el 4, en 852.
Según El Destape, los bonos Globales de vencimiento más corto, el GD29 y el GD30, rinden alrededor de 15% anual, por encima de los que vencen en 2038 y 2041. En la jerga financiera, es una curva invertida: los inversores exigen más por los títulos que se cobran antes porque temen un problema de pago en el corto o mediano plazo. A mitad de 2025, esos bonos habían llegado a rendir 9%.
El mismo medio informó que, por orden del ministro de Economía, Luis Caputo, las mesas vinculadas al Gobierno salieron a vender dólares en el mercado mayorista y coberturas en el mercado de futuros a primera hora del miércoles para frenar la demanda. El Banco Central cerró el día con una compra de US$ 9 millones, la primera del mes.
La suba se produjo el día después de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en las que los demócratas le arrebataron a Donald Trump el control de las dos cámaras del Congreso. Mientras Wall Street festejaba —el Dow Jones subió 3,03% y el S&P 500, 1,58%— y el petróleo caía 8,5%, las acciones argentinas retrocedían hasta 3% y el índice MSCI Merval perdía 2,44%.
Caputo, en la conferencia anual de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), sostuvo que la derrota de Trump “para la Argentina no cambia”. En la Casa Rosada, según La Nación, reconocieron que el resultado fue “peor de lo esperado”.
La economía argentina está en recesión. El INDEC informó una caída de 0,6% del PBI en el segundo trimestre de 2026 frente al primero, en la serie desestacionalizada. Para el tercer trimestre, la consultora Equilibra calcula una nueva caída de 2,6% y Orlando J. Ferreres, de 1,2%. Dos trimestres consecutivos de contracción configuran una recesión técnica. Equilibra redujo su proyección de crecimiento para todo 2026 a 1% o menos.
La industria es uno de los sectores más golpeados. Según el INDEC, la producción manufacturera de agosto fue 3,2% inferior a la de un año antes y acumula una pérdida de 7,6% contra febrero de 2025. Contra ese mes, la rama textil cayó 33,8% y la de maquinaria y equipo, 31,7%. Los aparatos de uso doméstico retrocedieron 28% interanual.
En octubre se patentaron 45.965 vehículos 0 km, 12% menos que los 52.261 de octubre de 2025, según ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina). En los diez primeros meses del año, la caída es de 70.906 unidades: de 552.758 a 481.852. El 68% de lo patentado en octubre fue importado.
Las fábricas también producen menos. ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores) informó 40.426 unidades en octubre, 14,4% menos que un año antes; en el año, la baja es de 15,5%, y hasta las exportaciones, que se llevan el 68,8% de lo fabricado, cayeron 6,2%.
En el campo, la venta de maquinaria agrícola cayó 20,6% en septiembre, con 493 unidades patentadas, según ACARA citada por El Cronista. La producción del sector se desplomó 37,9% interanual en agosto, según el índice de producción industrial del INDEC.
Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio de 2026 había 480.067 empresas empleadoras registradas, 32.290 menos que en diciembre de 2023 (?6,3%). La caída lleva 18 meses consecutivos y avanza, según iProfesional, más rápido que durante la pandemia.
La desocupación llegó a 7,9% en el segundo trimestre de 2026, la más alta desde 2021, según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. En el cuarto trimestre de 2023, cuando asumió Milei, era de 5,7%. Los desocupados pasaron de 822.000 a 1.164.000: 342.000 más. La informalidad alcanzó el 45%.
Según el Informe sobre Bancos del Banco Central, en agosto la morosidad de los créditos a las familias fue de 12,8%. En los préstamos personales llegó a 17%, cinco puntos más que a comienzos del año, y en las tarjetas, a 12,2%. La consultora 1816 estimó una leve baja en septiembre, a 12,2%, con las refinanciaciones en el máximo de la serie.
Las empresas también acumulan atrasos. El informe «El Mapa de la Deuda», del Centro de Estudios para la Ciudad (CEC), calcula que la deuda empresaria en mora creció 840% entre 2024 y 2026 y suma $ 3,51 billones. La morosidad de las pymes es de 8,2%, más del doble que la de las grandes empresas (3,9%), y los cheques rechazados se multiplicaron por 2,5 desde enero de 2025.
El 9 de enero de 2027 vencen US$ 4.378 millones de los Bonares y Globales, entre capital e intereses, y el 9 de julio, otros US$ 5.385 millones, según el perfil de vencimientos de la Secretaría de Finanzas al 31 de marzo, procesado por Con Interés. Con el FMI y los demás acreedores, la deuda en moneda extranjera exige más de US$ 26.000 millones en 2027. En diciembre de 2026 hay que pagarle al Fondo US$ 1.140 millones.
Las reservas netas, calculadas por el Banco Galicia con la metodología del FMI, son de US$ 9.968 millones, según La Nación. El programa financiero del Gobierno para 2027, según un funcionario consultado por Infobae, se basa en renovar la deuda que vence: “El año que viene solo estamos suponiendo rollover de Bonares”. Las licitaciones del Bonar 2029 se frenaron por la suba de tasas antes de cumplir la meta de US$ 2.000 millones prevista para este año.
En medio de la tensión, el Gobierno envió a Diputados la Ley de Competitividad Financiera, de 240 artículos, que entre otros cambios gravaba con 15% de Ganancias la ganancia por la venta de cedears, los certificados de acciones extranjeras que usan muchos ahorristas. Ante la polémica, el asesor de Caputo y director del BICE Felipe Núñez escribió en X: “Quedó de un borrador viejo. Se va a retirar”. La Casa Rosada terminó retirando el proyecto completo. Según fuentes citadas por Infobae, la Secretaría Legal y Técnica había advertido sobre el artículo y Economía le dio el visto bueno igual.
El INDEC publicará el estimador mensual de actividad de septiembre el 24 de noviembre y el informe del PBI del tercer trimestre el 16 de diciembre. Antes, en diciembre, vence el pago al FMI, y en enero, el de los bonistas. Con el riesgo país por encima de los 850 puntos, el costo de refinanciar esa deuda en el mercado es más alto que en cualquier momento del año.
Mi lectura, separada de los datos: los números muestran que la fantasía financiera chocó contra la realidad. Se puede sostener un discurso en Washington, pero no se puede ocultar que los bonos cotizan como si la Argentina fuera al default porque las empresas cierran, la gente no puede pagar la tarjeta y los dólares para los vencimientos no están. El riesgo país no sube por un rumor: sube porque el modelo destruyó la economía real.
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