Obra frenada

Las represas de Santa Cruz siguen paralizadas: el Gobierno retiene los fondos enviados por China

En diciembre los bancos chinos giraron 150 millones de dólares para reactivar el complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz. Ocho meses después la plata sigue inmovilizada en una cuenta especial, las máquinas están quietas y el gobernador Claudio Vidal reclama que la Nación libere los fondos antes de que termine la veda de invierno.

Foto: río Santa Cruz. Fernando de Gorocica (CC BY-SA 4.0) vía Wikimedia Commons

Foto: río Santa Cruz. Fernando de Gorocica (CC BY-SA 4.0) vía Wikimedia Commons


Javier Romero // Lunes 24 de agosto de 2026 | 17:55

Los bancos chinos giraron 150 millones de dólares en diciembre, antes de la firma de la adenda que buscaba retomar el proyecto. Desde entonces el dinero permanece depositado en una cuenta especial y nunca llegó a los contratistas que tienen que mover las máquinas.

El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, pidió que la Nación transfiera esos recursos a las empresas para que las obras puedan retomarse el mes que viene, cuando concluya la veda de invierno. Es la ventana concreta: si el giro no se libera ahora, la temporada de trabajo se pierde otra vez.

En marzo, Enarsa firmó un acuerdo de renegociación del contrato original en el que se les reconoce a los contratistas un saldo de 257 millones de dólares en carácter de compensación, a cambio de que desistan de futuros reclamos. Es decir: se pagó para cerrar juicios, no para levantar el muro.

El complejo Cóndor Cliff y La Barrancosa, sobre el río más caudaloso de la Patagonia, fue proyectado para aportar 1.310 megavatios al sistema eléctrico nacional. Hoy una de las presas ronda el 20% de avance y la otra pasó el 45%: obra a medio hacer, financiamiento disponible y firmas en el cajón.

Mi lectura es sencilla y no necesita mucha vuelta. La plata está girada, el contrato está renegociado y la obra sigue parada. Mientras se retiene un desembolso que ya entró al país, seguimos importando energía y pagando la factura con tarifas que se ajustan sobre el bolsillo de los que laburan. Cada mes de parate encarece la obra, y ese sobrecosto no lo absorbe el que decide: lo pagamos nosotros cuando abrimos la boleta.

Fuente: Post Energético.

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