Francisco Andrés Ruiz, integrante de la Delegación de Drogas Ilícitas de Balcarce, fue detenido e imputado por un presunto intento de borrar mensajes del teléfono de Franco Jesús Ojeda, un expolicía detenido en Batán. La maniobra no habría llegado a concretarse.
Redacción EnOrsai // Miercoles 16 de septiembre de 2026 | 07:05
El policía intentó borrar las pruebas
Francisco Andrés Ruiz, oficial de la Delegación de Drogas Ilícitas de Balcarce, fue detenido acusado de intentar eliminar mensajes que podían comprometer a un excompañero de la fuerza detenido por una causa vinculada con la comercialización de estupefacientes.
La investigación sostiene que Ruiz habría aprovechado el acceso que tuvo al teléfono celular secuestrado a Franco Jesús Ojeda para intentar intervenir la evidencia. El episodio habría ocurrido durante julio y quedó bajo investigación del fiscal Rodolfo Moure.
De acuerdo con la acusación, Ruiz se habría comunicado con Ojeda y le habría solicitado las claves para ingresar al dispositivo. El objetivo habría sido eliminar mensajes que podían resultar comprometedores para el expolicía detenido.
El celular había sido secuestrado durante el procedimiento realizado contra Ojeda, quien también había pertenecido a la fuerza policial. El aparato debía ser analizado como parte de la investigación que se llevaba adelante en su contra.
La maniobra atribuida a Ruiz, sin embargo, no habría llegado a concretarse. El acceso al dispositivo no habría podido realizarse y los mensajes que podían comprometer a Ojeda no fueron eliminados.
El supuesto intento fue descubierto cuando una integrante de la propia Delegación de Drogas Ilícitas, que tenía asignado el análisis del teléfono, detectó las comunicaciones entre ambos policías.
Ojeda había sido detenido el 24 de junio en Balcarce y trasladado posteriormente a la Unidad Penal N.º 44 de Batán. La causa en su contra investiga una presunta tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, además de otros delitos.
Durante el allanamiento de su vivienda se secuestraron dos envoltorios de cocaína, de 3,4 gramos cada uno, otro envoltorio con 5 gramos de marihuana y tres armas de fuego.
La acusación contra Ojeda incluye los delitos de tenencia ilegítima de sustancias estupefacientes con fines de comercialización, tenencia de arma de fuego de uso civil condicional y resistencia a la autoridad.
La investigación contra Ruiz no sostiene que haya conseguido borrar las conversaciones. El eje de la acusación está puesto en el supuesto ofrecimiento de realizar esa maniobra y en el aprovechamiento de su condición de funcionario público.
El oficial fue imputado por encubrimiento doblemente agravado, debido a las características del delito precedente y a su condición de funcionario público.
Tras su detención en Mar del Plata, Ruiz se negó a declarar, según la información difundida sobre el expediente.
El caso tiene un elemento particularmente sensible: el acusado pertenecía a una dependencia dedicada precisamente a investigar delitos vinculados con drogas y habría intentado intervenir sobre evidencia secuestrada en una causa que involucraba a otro integrante de la fuerza.
Además, el supuesto beneficiario de la maniobra también era policía. Ojeda estaba detenido en una causa por presunta comercialización de estupefacientes y el teléfono sobre el que Ruiz habría intentado actuar formaba parte de la evidencia reunida durante la investigación.
La denuncia interna permitió detectar el supuesto intento antes de que la maniobra pudiera concretarse. Así, un elemento que debía servir para esclarecer una investigación por drogas terminó convirtiéndose en el centro de otra causa que involucra a integrantes de la misma fuerza.
La investigación deberá determinar ahora cuál fue el alcance concreto de las comunicaciones entre Ruiz y Ojeda y qué pretendía conseguir el oficial con el supuesto acceso al teléfono secuestrado.
Por el momento, Ruiz permanece bajo una acusación y rige para él el principio de inocencia. La investigación del fiscal Rodolfo Moure será la que deberá establecer si existió efectivamente el intento de alterar evidencia y cuáles fueron las responsabilidades correspondientes.
El episodio expone, al menos en el terreno judicial, una situación incómoda para una fuerza cuya función es preservar pruebas y avanzar sobre delitos relacionados con el narcotráfico: un policía de Drogas habría quedado acusado de intentar utilizar su acceso a una evidencia secuestrada para favorecer a otro policía detenido.
La gravedad institucional del caso dependerá de lo que logre demostrar la investigación. Pero el dato central ya quedó planteado: el teléfono que debía aportar pruebas contra un expolicía terminó generando una causa contra otro integrante de la estructura encargada de investigar el delito.
La Capital de Mar del Plata. (15 de septiembre de 2026). Cae policía de Drogas acusado de intentar borrar mensajes de un excompañero preso.
Diario La Vanguardia. (2026). Detuvieron a un oficial de Drogas de Balcarce acusado de ofrecer borrar pruebas de un expolicía detenido.
Ministerio Público Fiscal de la Nación. (2026). San Martín: condenas de hasta 17 años de prisión para una banda de policías que extorsionaba a imputados por narcotráfico, fraguaba procesos y se apropiaba de la droga.
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