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Los vínculos del ex carapintada preso por camuflar un comité en una clínica de abortos clandestina

Artífices de la mano dura, la lucha contra la corrupción y en defensa de la moral y las buenas costumbres, varios de los principales dirigentes opositores tuvieron en el carapintada Daniel Omar Herrera un socio ejemplar para lanzar sus proclamas contra el delito. Sergio Massa, Eduardo Duhalde, Francisco De Narváez, Luis Patti y el propio carapintada Aldo Rico fueron socios del ahora encarcelado ex diputado provincial por proteger bajo su sello político una clínica dedicada a realizar abortos clandestinos en Ciudadela.

Los vínculos del ex carapintada preso por camuflar un comité en una clínica de abortos clandestina

Por Àngel Lisboa // Jueves 11 de diciembre de 2014 | 08:49

 

Artífices de la mano dura, la lucha contra la corrupción y en defensa de la moral y las buenas costumbres, varios de los principales dirigentes opositores tuvieron en el carapintada Daniel Omar Herrera un socio ejemplar para lanzar sus proclamas contra el delito. Sergio Massa, Eduardo Duhalde, Francisco De Narváez, Luis Patti y el propio carapintada Aldo Rico fueron socios del ahora encarcelado ex diputado provincial por proteger bajo su sello político una clínica dedicada a realizar abortos clandestinos en Ciudadela.
Ahora todos miran al costado como si hubieran sido estafados, pero no tuvieron inconvenientes para que Herrera le facilitara su sello electoral de Unión Popular, aun conociendo su pasado político, para proclamar sus discursos contra el delito que ellos mismos terminaron por encubrir.
El último de la lista fue Massa, que para competir en la elección legislativa de 2013 contra el gobierno no tuvo inconvenientes en aceptar el sello electoral que le habría acercado el multidenunciado intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. El propio Herrera se encargó de denunciar ante la justicia electoral bonaerense de su inclusión “irregular” en el Frente Renovador, quizá porque alguien no cumplió con lo pactado con anterioridad.
Herrera, tiene un largo curriculum sobre el tema. Como cofundador y diputado provincial (entre 1991 y 1995) del Modin que conducía Aldo Rico, fue señalado como el negociador que facilitó con el voto de los carapintadas la reforma constitucional bonaerense que habilitó la reelección de Duhalde como gobernador. Entonces denunciaron que se habría pagado una coima de 12 millones de dólares para que los convencionales de Rico aprobaran esa cláusula. Duhalde lo negó y dijo que los denunciantes “eran de los servicios”. La causa judicial nunca prosperó en los aletargados juzgados provinciales.
Herrera después cambió de comandante y se alineó con Patti donde fue “secretario político y coordinador provincial Paufe”, el partido que creó el ex comisario condenado por delitos de lesa humanidad y encarcelado.
Alejado de los barrotes judiciales y como astuto abogado, Herrera se adueñó del sello electoral de la Unión Popular el distrito bonaerense para volver a hacer negocios. Unos años después encontró un buen comprador: De Narváez, un ex menemista y empresario acaudalado sin partido necesitó de un sello para prometer “un plan” contra la inseguridad. Aliado con Mauricio Macri y el ahora massista Felipe Solá, De Narváez bautizó la alianza en territorio bonaerense con el nombre de Unión Pro, la síntesis Unión Popular y el partido del alcalde porteño.
Pero el contundente triunfo de De Narváez contra el propio Néstor Kirchner en la provincia se diluyó con el tiempo y la ruptura de la triple alianza.
El ahora encarcelado Herrera por camuflar políticamente una clínica clandestina de abortos no dejó de cosechar títulos. Ostenta el de Caballero de Justicia de la “Muy Noble y Augusta Orden de Santa María de los Buenos Ayres, Orden Bonaria”, que conduce “nuestro Soberano Gran Maestre Su Alteza el Príncipe de Séptimo Bathzabbay El Tadmur”. Esta orden, que propugna “los valores de la Casta Guerrera”, tiene como lema “el bueno siempre vence al malo”.
Pronto encontró otro cliente huérfano de estructura política. En 2011, Herrera –en honor a los buenos tiempos compartidos-- le cedió el sello de la Unión Popular a Duhalde, que en otro intento frustrado se volvió a presentar como candidato presidencial. Pero el ex mandamás del PJ bonaerense quedó muy relegado y hasta su esposa “Chiche” (Hilda González de Duhalde) resignó su banca de senadora nacional por la provincia.
Ninguno de ellos desconocía el pasado de Herrera ni sus antecedentes pero lo aceptaron como socio. Ahora todos ellos volverán a rasgarse las vestiduras. Tal vez como señal de duelo con el ahora ex socio encarcelado.

Ahora todos miran al costado como si hubieran sido estafados, pero no tuvieron inconvenientes para que Herrera le facilitara su sello electoral de Unión Popular, aun conociendo su pasado político, para proclamar sus discursos contra el delito que ellos mismos terminaron por encubrir.


El último de la lista fue Massa, que para competir en la elección legislativa de 2013 contra el gobierno no tuvo inconvenientes en aceptar el sello electoral que le habría acercado el multidenunciado intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. El propio Herrera se encargó de denunciar ante la justicia electoral bonaerense de su inclusión “irregular” en el Frente Renovador, quizá porque alguien no cumplió con lo pactado con anterioridad.


Herrera, tiene un largo curriculum sobre el tema. Como cofundador y diputado provincial (entre 1991 y 1995) del Modin que conducía Aldo Rico, fue señalado como el negociador que facilitó con el voto de los carapintadas la reforma constitucional bonaerense que habilitó la reelección de Duhalde como gobernador. Entonces denunciaron que se habría pagado una coima de 12 millones de dólares para que los convencionales de Rico aprobaran esa cláusula. Duhalde lo negó y dijo que los denunciantes “eran de los servicios”. La causa judicial nunca prosperó en los aletargados juzgados provinciales.


Herrera después cambió de comandante y se alineó con Patti donde fue “secretario político y coordinador provincial Paufe”, el partido que creó el ex comisario condenado por delitos de lesa humanidad y encarcelado.


Alejado de los barrotes judiciales y como astuto abogado, Herrera se adueñó del sello electoral de la Unión Popular el distrito bonaerense para volver a hacer negocios. Unos años después encontró un buen comprador: De Narváez, un ex menemista y empresario acaudalado sin partido necesitó de un sello para prometer “un plan” contra la inseguridad. Aliado con Mauricio Macri y el ahora massista Felipe Solá, De Narváez bautizó la alianza en territorio bonaerense con el nombre de Unión Pro, la síntesis Unión Popular y el partido del alcalde porteño.
Pero el contundente triunfo de De Narváez contra el propio Néstor Kirchner en la provincia se diluyó con el tiempo y la ruptura de la triple alianza.


El ahora encarcelado Herrera por camuflar políticamente una clínica clandestina de abortos no dejó de cosechar títulos. Ostenta el de Caballero de Justicia de la “Muy Noble y Augusta Orden de Santa María de los Buenos Ayres, Orden Bonaria”, que conduce “nuestro Soberano Gran Maestre Su Alteza el Príncipe de Séptimo Bathzabbay El Tadmur”. Esta orden, que propugna “los valores de la Casta Guerrera”, tiene como lema “el bueno siempre vence al malo”.


Pronto encontró otro cliente huérfano de estructura política. En 2011, Herrera –en honor a los buenos tiempos compartidos-- le cedió el sello de la Unión Popular a Duhalde, que en otro intento frustrado se volvió a presentar como candidato presidencial. Pero el ex mandamás del PJ bonaerense quedó muy relegado y hasta su esposa “Chiche” (Hilda González de Duhalde) resignó su banca de senadora nacional por la provincia.


Ninguno de ellos desconocía el pasado de Herrera ni sus antecedentes pero lo aceptaron como socio. Ahora todos ellos volverán a rasgarse las vestiduras. Tal vez como señal de duelo con el ahora ex socio encarcelado.

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