¡QUÉ CARTERA!

Mercado Libre y Malvinas: los accionistas de Navitas que también invierten en la empresa de Galperín

El entramado financiero que rodea al proyecto petrolero Sea Lion vuelve a cruzarse con Mercado Libre. Tres grupos de inversión vinculados a accionistas de Navitas Petroleum poseen acciones de la empresa de Marcos Galperín por unos 41 millones de dólares. El dato pone bajo la lupa los límites de las sanciones anunciadas por Javier Milei.

Mercado Libre y Malvinas: los accionistas de Navitas que también invierten en la empresa de Galperín

Redacción EnOrsai // Domingo 13 de septiembre de 2026 | 10:26

ML y el cruce financiero con el petróleo de Malvinas

Tres grupos de inversión vinculados a accionistas de Navitas Petroleum, compañía cuya actividad hidrocarburífera en las Islas Malvinas fue declarada ilegal por la Argentina, también mantienen posiciones accionarias en Mercado Libre.

Se trata de Migdal Insurance & Financial Holdings, Harel Insurance Investments & Financial Services y Meitav Investment House. Según las presentaciones regulatorias ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), sus posiciones en Mercado Libre alcanzaban aproximadamente los 41,01 millones de dólares al 30 de junio de 2026.

El dato no significa que Mercado Libre ni Marcos Galperín participen del proyecto petrolero Sea Lion. Tampoco existe información que permita afirmar que Mercado Libre financie la explotación hidrocarburífera en Malvinas. El vínculo está dado por los mismos grupos financieros que mantienen inversiones en distintos activos.

 

Tres inversores, una cartera que atraviesa negocios muy diferentes

Migdal declaraba 12.000 acciones de Mercado Libre, valuadas en aproximadamente 20,37 millones de dólares. Harel mantenía una posición estimada en 10,88 millones de dólares, mientras que Meitav registraba alrededor de 9,77 millones.

En conjunto, las inversiones rondaban los 41 millones de dólares. La información surge de las presentaciones realizadas ante la SEC correspondientes al segundo trimestre de 2026.

El punto políticamente sensible aparece cuando esas mismas estructuras de inversión se relacionan con compañías vinculadas al proyecto Sea Lion. Migdal posee una participación aproximada del 6,1% de Navitas, mientras Harel aparece con alrededor del 9,5% de la petrolera.

Meitav, por su parte, mantiene una participación significativa en Rockhopper Exploration, la compañía británica que participa del proyecto Sea Lion junto con Navitas.

 

Navitas y el proyecto Sea Lion

El proyecto Sea Lion está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y constituye una de las principales apuestas petroleras frente a las islas. Navitas controla el 65% del proyecto y Rockhopper Exploration posee el 35% restante.

Las compañías sostienen que sus licencias son válidas porque fueron otorgadas por las autoridades de las Falklands y cuentan con respaldo británico. La posición argentina es completamente diferente: el Estado considera ilegales las actividades hidrocarburíferas desarrolladas sin autorización nacional.

La disputa no es nueva. En abril de 2022, la Secretaría de Energía dictó la Resolución 240/2022 y determinó que Navitas no contaba con autorización argentina para desarrollar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental.

A partir de esa resolución, Navitas fue declarada clandestina y recibió una inhabilitación de 20 años. Sin embargo, la empresa continuó vinculada al desarrollo de Sea Lion.

 

La sanción argentina y el problema de seguir el dinero

La Argentina cuenta con la Ley 26.659, que establece restricciones para quienes tengan participación directa o indirecta en sociedades que desarrollen actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional.

El Gobierno de Javier Milei anunció medidas contra actores relacionados con las actividades petroleras en Malvinas. Pero el entramado financiero que surge de las carteras de inversión muestra las dificultades de llevar esas sanciones hasta sus últimas consecuencias.

El problema es sencillo de formular y mucho más complejo de resolver: un mismo grupo financiero puede tener participación en una empresa vinculada con la explotación petrolera en Malvinas y, al mismo tiempo, invertir en una compañía argentina como Mercado Libre.

Para las grandes administradoras de activos, esas posiciones pueden formar parte de carteras diversificadas. Para un Estado que pretende sancionar las actividades consideradas ilegales en el Atlántico Sur, la frontera entre una inversión directa y una participación indirecta se vuelve mucho más difícil de delimitar.

 

El negocio petrolero necesita financiamiento

El desarrollo de Sea Lion requiere importantes recursos financieros. La información disponible señala operaciones de financiamiento por aproximadamente 1.000 millones de dólares y posteriormente un acuerdo de financiamiento basado en reservas de hasta 1.350 millones de dólares.

Ese entramado abre una discusión que excede a Navitas y Rockhopper. La cuestión pasa también por determinar quiénes intervienen en las distintas etapas financieras que permiten avanzar con el proyecto.

Cuanto más amplia sea la búsqueda de responsabilidades indirectas, mayor será la posibilidad de que aparezcan instituciones financieras con inversiones en empresas que también desarrollan actividades en la Argentina.

 

Una contradicción que incomoda al Gobierno

El caso no demuestra que Galperín financie la explotación petrolera en Malvinas. Tampoco que Mercado Libre sea parte de Sea Lion. Lo que sí deja expuesto es la complejidad de un sistema financiero global en el que los mismos inversores pueden distribuir capital entre empresas y sectores con intereses completamente diferentes.

Ahí aparece una contradicción difícil de esquivar para el Gobierno de Milei. Mientras la Casa Rosada endurece su discurso y sus medidas frente a las empresas vinculadas con la explotación hidrocarburífera en Malvinas, el capital que participa de esas compañías puede encontrarse simultáneamente invertido en una de las empresas argentinas más importantes del mercado internacional.

El desafío, entonces, no consiste solamente en sancionar a Navitas. También implica determinar hasta dónde llegará el Gobierno cuando las participaciones indirectas atraviesen fondos, administradoras y grandes empresas que operan en la Argentina.

 

El límite de las sanciones

La discusión sobre Malvinas vuelve así a encontrarse con una característica central del capitalismo financiero: el dinero circula a través de estructuras de inversión que no necesariamente coinciden con las fronteras políticas de los Estados.

El caso de Mercado Libre no prueba una complicidad empresarial con la explotación petrolera en las islas. Pero sí exhibe las dificultades que enfrenta cualquier política de sanciones cuando las carteras de inversión están profundamente diversificadas.

Para Milei, el problema tiene una dimensión política adicional. Si la estrategia oficial pretende alcanzar toda la cadena de participación indirecta, deberá afrontar las consecuencias de una red financiera en la que pueden aparecer empresas argentinas, fondos internacionales y grandes administradoras de activos en una misma trama.

La pregunta que queda planteada es hasta dónde está dispuesto a avanzar el Gobierno. Porque perseguir a una petrolera es una cosa; seguir el recorrido del capital hasta sus múltiples destinos financieros es otra muy distinta.

 

Fuentes

Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. (2026). Migdal Insurance and Financial Holdings Ltd.: Form 13F, segundo trimestre de 2026.

Boletín Oficial de la República Argentina. (2022, 21 de abril). Resolución 240/2022 – Secretaría de Energía.

Observatorio Malvinas. (2022). Sanción a empresa petrolera por actividades ilegales en la plataforma continental en Malvinas.

RealPolitik. (2026). Los nombres del petróleo de las Islas Malvinas que ponen a prueba las sanciones de Milei.

Reuters. (2026, 8 de septiembre). Argentina file criminal charges against Navitas Petroleum over Falklands.

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