"volvimos"

#10D Entre la alegría desatada y la recuperación de lo simbólico

"Todos llevábamos dentro de sí, la posibilidad de ser, el espíritu de nuevas esperanzas que se regenerarían en un día histórico. Cientos de miles de argentines comenzábamos un desfile interminable desde distintas puntos de nuestra Nación, hacia una Plaza ya sin barreras. Lo simbólico de las rejas, de esas cadenas opresivas, de fragmentación social, de represión que caracterizaron a un régimen, la fuerza impetuosa que atraviesa estos nuevos aires de transformación se había encargado de desterrarlas. Una de las páginas más negras de la historia argentina se iba a dar vuelta definitivamente.

#10D Entre la alegría desatada y la recuperación de lo simbólico

Miercoles 11 de diciembre de 2019 | 16:57

(Por REDCOM) Desde distintos lugares, argentinas y argentinos comenzaban a llenar, poco a poco, los puntos de convocatoria desde muy temprano. En la Plaza de Mayo, ya había comenzado la vigilia en la tarde del lunes 9. El camino que recorrerían el presidente y la vicepresidenta electos estaba delineado por colores, alegrías y esperanza de un pueblo custodio. A un lado y otro de la Avenida de Mayo. Desde el Congreso de la Nación hasta la Casa Rosada. Un kilómetro de banderas, pancartas y gritos de "¡Chau Macri Chau!" caracterizaban la escena del #10D.

El equipo de Redcom quizo ser parte de este día memorable para la institucionalidad y el regreso a una democracia perdida durante cuatro largos y traumáticos años, en los que el régimen macrista se encargó, conscientemente, de dejar "Tierra Arrasada".

Las primeras banderas comenzaban a ser colgadas, en la medida que distintos movimientos sociales, políticos, agrupaciones, asociaciones, sindicatos, organizaciones de DD.HH iban llegando a la cita que marcaría el nuevo rumbo de Argentina.

Uno de los primeros espacios en arribar ha sido el Movimiento Social, Político y Cultural Resistiendo con Aguante. Un nutrido grupo de asambleas argentinas dijo presente en la intersección de la 9 de Julio y Av. de Mayo, en el Monumento a Don Quijote.

En paralelo, y desde las primeras horas de la mañana, diferentes columnas también se ubicaron tanto en la Plaza como en la zona del Congreso, buscando los puntos estratégico para estar cerca de los acontecimientos que se desarrollarían en horas.

En la Plaza, ya comenzaban a copar los lugares frente a una de las múltiples pantallas que replicaban lo que pasaba frente a la Casa Rosada, donde el escenario ya estaba dispuesto desde la tarde anterior.

Toda la mañana y tarde sería igual: por las principales arterias y calles aledañas, un flujo interminable de personas con la alegría de compartir con otros, para gritar y agitar, por un sufrimiento de cuatro años. Personas de todas las edades, compañerxs de trabajo, amigxs y militantes nacionales y populares entretejieron una gigantesca fiesta a pura alegría, más allá de una sensación térmica que se clavaba en 38°.

Compañerxs chilenos, desde Argentina, daban su apoyo al nuevo gobierno Nac&Pop con un claro mensaje al régimen totalitario y asesino de Piñera.

Las piezas de un gran puzzle iban confluyendo, en la medida que avanzaba el mediodía, dando sus pinceladas de una realidad incontrastable: alegría y esperanza. Los carteles, las banderas, carpas y un mar de parrillas humeantes ambientaban y daban vida a los distintos lugares, rápidamente.

Por suerte, para lxs compañerxs, los distintos lugares estaban minados de heladeras repletas de bebidas para afrontar y dar batalla al intenso calor. Las bolsas con hielo les llegaban desde todos los flancos a los puesteros, como de municiones para la batalla final se tratara. Batalla final de la resistencia, y así brindar por la victoria. Por la vuelta.

Los encuentros entre compañeras y compañeros se producían a cada paso que dabámos, a través de un recorrido de ida y vuelta por la Avenida de Mayo, que une los dos polos de concentraciones. Los sentimientos fundidos en un abrazo eterno eran experimentaados en cada esquina. Por un lado, compartir una extraña sensación. La de haber estado en una trinchera -estos cuatro años de régimen-, mientras que se luchaba por los derechos a las libertades, por el aborto; pero a su vez, contra la violencia policial y política, y que significa dejar a los ciudadanos por afuera del sistema, sin comida, sin casa. Así como el humo de las parrillas se iba diluyendo en el aire, esas sensaciones de angustia se esfumaban para dar paso a una realidad incuestionable: la de un día de fiesta donde todo se borraba. Se deslizaba para fundirse con la nada misma.

No importaba que la tarde había tocado, casi, los 40° de temperatura. Una plaza sin rejas ha recuperado su identidad. Alegría. Fin del régimen. Esperanza. Reconstrucción. Se sintetizaba, se fusionaba a cada instante. En cada calle, a cada metro. El Pueblo se ha entregado, y ha dado rienda suelta a una fiesta detenida en el tiempo durante cuatro años. En este marco, también, se han mezclado la música proveniente de los esenarios, con la de los bombos, las trompetas y los redoblantes de nuestra militancia.

Repentinamente, en el callejón custodiado por esa militancia a ambos lados de Avenida de Mayo, se hace un silencio ensordecedor. Un compañero, vestido con un chaleco refractario y encargado de la organizacion, levanta sus brazos y dice en voz baja "Allí vienen", en referencia a la comitiva encabezada por lxs flamantes presidente y vicepresidenta. Así como habían hecho silencio, del mismo modo estalló el júbilo, la alegría contenida invadía cada rincón. La venda represiva se había roto.... para siempre; y comenzó a elevarse, desde las gargantas de todes, un sólo grito: "¡Chau Macri, Chau!".

Tras el paso de Alberto y Cristina, y el último vehículo de la comitiva, las vallas de seguridad cedieron. Cientos de miles de personas comenzaron a perseguir y a custodiar a la caravana presidencial. Una gran serpentina Nac&Pop se deslizaba por la Avenida de Mayo hacia el símbolo recuperado: la Plaza de Mayo.

Tras el arribo del presidente Alberto Fernández a la Casa Rosada, arrancó la serie de recitales para celebrar su asunción y la de CFK al frente del Poder Ejecutivo. Luego de un tímido comienzo, todo se vuelve a encender con la entrada a escena de los Súper Ratones. “Volvió la alegría, volvió la dignidad”, se esuchó con estridencia desde la multitud agolpada en torno al escenario principal.

Todo transcurría con total normalidad y euforia. La alegría se respiraba en toda la Plaza. El sentimiento de esperanza ya había hecho acto de presencia desde que se conoció la diferencia incontestable entre Alberto y "el gato". Hasta que de pronto, otro compañero que peina canas, dice: "Y pensar que hasta hayer estaba el "muro de Berlín" (por las rejas instaladas por Macri), quebrando a la Plaza en dos. "Ellos y nosotros".

Era verdad. Esos instantes mágicos que se habían vivido en los gobiernos de Nestor y Cristina habían parecido detenerse en el tiempo, como si los cuatro años de aberraciones y penurias no hubiesen acontecido. Para el campo nacional y popular, los festejos se habian fusionado, amalgamado entre Pueblo y Gobiernos. Y ayer, se han vuelto a sentir, a vivir, a revivir. No existían más barreras que impidiesen esa simbiosis. Sin rejas, la plaza es, nuevamente, de un nosotros y nosotras, en expansión hacia un Nosotres. La plaza es Nac&Pop. La dimensión simbólica cobraba vida en el escenario actual. La fiesta popular que se desató terminó de volver a esta flamante ausencia en una fuerte presencia cargada de sentido.

El calor y el paso de las horas continuaron sin detener el entusiasmo popular. La potencia de las bandas, que iban subiendo una tras otra al escenario, se sumaron, y multiplicaron el entusiasmo en una jornada memorable, histórica. “Esta es una fiesta, pero sobre todo porque queremos celebrar la esperanza, que vuelva un gobierno del Pueblo, que mira al conjunto y no a sectores privilegiados”.

Faltaba media hora para las 20. Desde las 14, hora en que había comenzado el festival, todo había sido muy rápido, arrollador. El calor amainaba en la medida en que el sol se iba retirando. Pero la gente había quedado encendida. Todo estaba listo para el momento tan esperado, la más maravillosa de las músicas: la voz de Cristina y de Alberto para volver a plantar la semilla de la esperanza. Esta vez, además, para gritar entre todes: "¡Volvimos"".

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