El ajuste macrista no tiene piedad. Con años de carrera y tras haber ganado sus concursos, unos 850 científicos esperan el pase a planta que les garantice continuidad laboral. Conicet lo posterga, las investigaciones peligran y crece la incertidumbre sobre su futuro.
Redacción En Orsai // Viernes 15 de julio de 2016 | 13:00
La carrera de investigador no se enmarca en la Administración Pública, por lo que debería haber quedado fuera de la revisión general que hizo el ministerio de Andrés Ibarra
El PRO puso en crisis el ingreso a planta del organismo más importante de ciencia y tecnología del país. El año pasado, sobre el total de los postulantes, 900 lograron superar el último y arduo escollo. Tras cruzar la meta del concurso, en el que se evalúan no sólo los antecedentes sino también las propuestas de trabajo, este año deberían efectivizarse los ingresos, pero eso no ocurrió.
Si bien Lino Barañao se mantuvo en el cargo como Ministro de Ciencia y Tecnología nacional, el Conicet también sufrió el ajuste general del PRO.
Del universo de investigadores ingresantes, pasados ya 14 días del tan ansiado segundo semestre, sólo 50 fueron incorporados al plantel del organismo, según consignó Infogremiales.
Los otros casi 850 permanecen en un extraño limbo en el que son virtualmente investigadores, pero no tienen ni nombramiento, ni estabilidad, ni seguridades sociales, ni derechos laborales, ni ingreso acorde, señaló el sitio especializado.
En las últimas horas desde el organismo ratificaron que la demora se debe a un “procedimiento de revalidación de los concursos” que se originó desde el Ministerio de Modernización. Claro que la preocupación de los investigadores crece, en el marco de los despidos masivos en el Estado, promovidos esa misma cartera.
La carrera de investigador no se enmarca en la Administración Pública, por lo que debería haber quedado fuera de la revisión general que hizo el ministerio de Andrés Ibarra. Como si fuera poco, los plazos en los que por decreto se dispuso la revisión de la planta estatal ya vencieron.
Un hecho que agrava el fenómeno, es que el organismo es sumamente restrictivo respecto de la política de cargos, por lo que la mayoría de los investigadores tuvieron que renunciar a puestos en Universidades y no tienen otros ingresos para poder matizar la espera. En ese contexto se trata de 850 familias que están padeciendo la “demora administrativa”.
Para visibilizar el problema y empezar a organizarse, los científicos convocan a una movilización el próximo jueves 21 de julio, en el que pedirán ser recibidos por el presidente de Conicet, Alejandro Ceccatto, para exigirle la efectivización de todos los concursos ganados el año pasado
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