DESOPILANTE

"Querido Mauricio", el diario de Yrigoyen que le escribió Rozitchner Jr. a Macri

El filósofo macrista Alejandro Rozitchner, hijo del prestigioso León Rozitchner, le escribió dos revistas a su candidato presidencial, Mauricio Macri, para "integrar otras preocupaciones y otros modos de decir para contribuir a una actualización de la idea de política", según reza el texto introductorio del primer número, editado en febrero de este año.

Por Sergio Villone // Lunes 19 de octubre de 2015 | 11:44

¿No estabas cómodo en tu vida privada? ¿No te gusta estar en casa, viajar, no sé, fundar una empresa?

A pesar de haber criticado fuertemente el supuesto culto a la personalidad que el kirchnerismo haría con las figuras de Néstor y Cristina Kirchner, Rozitchner Jr. se permite elogios a la figura de su jefe: "Parece que vas a ser presidente. Increíble, ¿no? Tantos años viniendo hacia este lugar y ahora estamos tan cerca", aunque se permite un "tu posible futura presidencia ¿no es mucho delirio?".

En una virtual carta abierta a Macri, hace uso de una de sus armas preferidas: el discurso motivacional, habitual en reuniones laborales de empresas que necesitan de un "limpiador" espiritual para que sus empleados puedan subir su nivel de productividad.

"Creo que el objetivo de tu presidencia debería ser el de producir una mutación psicológica del argentino. Crear las condiciones para que el individuo maduro, íntegro, capaz, responsable, sea una tendencia general y no una excepción. Establecer el marco para que las personalidades sean capaces de otras posiciones existenciales y tiendan a generar crecimiento propio y común más que a victimizarse, paralizarse, y negativizarse", le sugiere en la página 8 del pdf que se encuentra disponible en www.queridomauricio.com.

Redoblando la apuesta, el intelectual le propone a Macri una especia de "desargentinización" de la Argentina: "Hay que desandar mucho tango, mucha melancolía, mucho narcisismo, desaprender el hábito de la acusación, de la objeción permanente, desactivar la estúpida veneración del impotente pensamiento crítico, esa inteligencia mal entendida, mal ejercida y mal vivida. Hay que deshacer la fascinación por el amor triste, la creencia de que la muerte es prueba de valor o de verdad, la paranoica y también narcisista idea de que hay siempre una maquinación en marcha, alucinadas corporaciones operando para destruirnos, como si la vida fuera un comic y estuviéramos siempre a punto de ser aniquilados por Lex Luthor".

Rozitchner Jr. se siente en una experiencia lavada del mundo de la política. Para ello, la emprende contra la figura de "el militante", al que construye como alguien que "se enajena con el sentido político, el que cree y dice como recitando un credo que "todo es política" suele tener una historia triste detrás, en su base, que lo hace salir corriendo de su realidad familiar, emotiva y real, para transmutarse en un ser de la historia. Y nadie es un ser de la historia. Esos militantes suelen terminar sirviendo a procesos autoritarios e incapaces de crecimiento social auténtico, pero es necesario comprenderlos y ayudarlos".

Luego, el filósofo amarillo se sorprende con que su empleador le haya dicho que su deseo es "hacer historia", ante lo que reacciona con un "hay que estar loco, eh", y lo indaga: "¿No estabas cómodo en tu vida privada? ¿No te gusta estar en casa, viajar, no sé, fundar una empresa? ¿No preferirías coleccionar estampillas, inventar un nuevo club de fútbol, aprender a tocar el piano o hacer artesanía en vidrio? ¿Qué tipo de inquietud o insecto interno hay que tener para aspirar a semejante trascendencia, pudiendo además -vos especialmente dado tu nivel de vida- dedicarte al disfrute de los placeres posibles para los de posición acomodada?".

En otra pasaje del número 1 de "Querido Mauricio", es revelador cómo Rozitchner Jr. caracteriza al jefe de Gobierno porteño: "Hijo de un padre poderoso, algo desafectivizado, padre que impulsa a su hijo al crecimiento siempre y cuando ese crecimiento ocurra en la dirección que ese padre quiere; vos cumpliendo pero al final hartándote y deseando hacer tu propia vida, desafiando a ese amor narcisista de padre que busca prolongarse en otro a ser amor real que sabe apreciar la diferencia, yéndote de la empresa a Boca, y después, ya completamente delirado o en pleno trance de curación, volviéndote a la política, llegando a ser el mejor Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dos períodos consecutivos, dando vuelta toneladas de prejuicios, y ahora carreteando para ser el presidente del cambio".

Cambio que para el escriba macrista es necesario porque "lo que falla entre nosotros no es una falta de racionalidad sino el tipo de emotividad que nos ata al fracaso recurrente, a la victimización y la falta de responsabilidad, a las historias simples y falsas, al placer de lo autoritario y a la adoración de los malos".

En la carta dos a Macri, Rozitchenr prefiere catalogarse como "pensador adjunto" del candidato presidencial de Cambiemos. Y asegura que el PRO es "rebelde con todas las letras, rebelde porque reacciona contra el establishment del retro progresismo, contra la resignación paranoico crítica y contra el escepticismo tanguero depresivo y melancólico. Rebelde porque desafía la costumbre cínica, la falta de fe, la sensación de que todo es lo mismo y nada tiene solución; porque da poder al ciudadano, al que sirve y no usa".

La revista, en su primera edición, cierra con explicaciones de tweets sobre el amor, el hacer y los sentimientos, y con preguntas del orden "¿Hay que saber qué es la política, para hacerla?".

En julio, Rozitchner Jr. edita el segundo número de "Querido Mauricio", que abre con un intercambio de ideas con Marcos Peña, el jefe de Comunicaciones de la campaña presidencial de Macri, y a quien Rozitchner Jr. agradece la posibilidad de haber podido expresar sus sentires políticos.

"Antes que gente de izquierda y de derecha, conservadores y progresistas, rebeldes o sistémicos, hay personas", acota Peña, que después se queja de las "personas que arrancan su día convencidos de que la vida no es lo que ellos se esperaban, o que el mundo no es como ellos creen que debería ser, y que creen que eso es responsabilidad de alguien. Es una visión reivindicativa, que cree que si se corrigen ciertas cosas, se volverá a un pasado o a una situación de equilibrio que no se debería haber perdido. (...) En nuestro país esa visión está muy extendida en nuestra historia y ha sido parte constitutiva de muchas fuerzas políticas. Varía el "malo" pero no la metodología. Tiene que ver suponemos con la sensación de un país que nunca logra cubrir su potencial y su expectativa. Ahora hay mucha gente que no vive la vida así, cuya vitalidad pasa por otro lado. Le pasa por arrancar el día pensando cómo va a hacer para este mejor al día siguiente o al menos por vivir con alegría y positividad su vida. Lo curioso es que no ha habido una oferta política consistente y sostenida en el tiempo para este público. Una oferta que no se basa en un culto a los muertos, sino en la energía de los vivos. Cuya fuente de inspiración no sea el pasado, sino el futuro. Que esté más concentrada en el hacer transformador y en el aprendizaje continuo, más que en la identidad construida a partir de lo que uno no es. Construir esa oferta política aspiracional, humanista, contemporánea, positiva, abierta y colaborativa es la aventura en las que nos embarcamos".

Más adelante, Rozitchner cierra la revista con otra de sus especialidades: catalogar de odiadores y personas sin una vida útil a los que critican a Macri y lo que el PRO representa: "Mucho perturbado por cuestiones emocionales de orden privado se transforma en el marco de la política de la lucha en un militante apasionado: su fuerza parte del desplazamiento de lo íntimo hacia el terreno de lo público, donde, deformado, permite expresar intentos desaforados de exterminación".

En cambio, en espacios como el PRO, "se piensa en las cosas que es necesario hacer para que todos puedan desplegar sus alas, hacer los proyectos que su deseo le dicte, y concretar su mundo propio", asevera finalmente Rozitchner, que la semana pasada expresó en Infobae que "las cadenas de la Presidente me envenenan, son una psicopateada", y en El Cronista Comercial escribió que "hay que votar a Mauricio y dejar atrás la mentira y la ineficacia de 12 años de mal gobierno nacional".

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