Las columnas de este lunes de los principales diarios porteños apuntaron sus dardos al hijo presidencial luego de que éste hablara en el acto organizado por La Cámpora el sábado en la cancha de Argentinos Juniors.
Redacción En Orsai // Lunes 15 de septiembre de 2014 | 18:07
El kirchnerismo exhibió de nuevo una virtud de la que, en general, carecen sus opositores: el interés por convocar a los jóvenes. Daniel Scioli y Sergio Massa no cultivan ese jardín
Ofendidas porque Máximo K desafió a la oposición a atreverse a enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner, varias de las plumas de Clarín, La Nación y El Cronista Comercial hicieron propio ese reto, aunque no llegaron a insultarlo, como lo hizo anoche Jorge Lanata, en Canal 13, que lo trató de “nabo”.
Eduardo Aulicino, columnista de Clarín, se sintió aludido y le devolvió la posta al hijo mayor de la Presidenta. Luego de asegurar que “en el deseo que Máximo Kirchner pretende presentar como desafío se combina lo peor de las concepciones caudillistas, o de liderazgo político plebiscitario, y el populismo siempre de derecha aunque se lo pretenda arropar como progresista”, espetó: “Toda la vida de La Cámpora ha transcurrido con el kirchnerismo en el poder. Logró cierto desarrollo barrial, pero tiene escaso peso en las organizaciones sociales, ningún anclaje en el terreno sindical y poca proyección incluso en el movimiento estudiantil. ¿Cuál es su verdadera dimensión en el peronismo? No hay señales de que esté dispuesta a la prueba de la competencia en las primarias. Si no, sería cuestión de presentar un candidato propio, y “sanseacabó””.
Osvaldo Pepe, uno de los editores responsables del diario de Magnetto, centró sus misiles en descalificar a Máximo Kirchner, al punto de usar una “metáfora” que lo equipara con algún personaje nefasto de la historia argentina: “El sábado Máximo Kirchner salió de su rol de monje negro en las sombras y habló en un acto público de La Cámpora. En un discurso avejentado pidió algo que la Constitución prohíbe, como es la re-reelección de Cristina. Todo un Kirchner”.
La pluma más refinada de Carlos Pagni, en La Nación, habló de la aparición de Máximo desde la endogamia del poder K y el nepotismo, aunque fue generoso con la llegada del movimiento K a los jóvenes: “El kirchnerismo exhibió de nuevo una virtud de la que, en general, carecen sus opositores: el interés por convocar a los jóvenes. Daniel Scioli y Sergio Massa no cultivan ese jardín. Mauricio Macri cuenta con Generación Argentina Política; y la UCR y el trotskismo conservan una base estudiantil. Pero el desarrollo de la juventud oficialista sólo es comparable al del temprano alfonsinismo”.
Inmediatamente, se ocupó de desautorizar al orador del acto del sábado: “Esa originalidad contrastó con el discurso de Máximo Kirchner. No cometió grandes errores. Pero sonó a viejo. Si es por la retórica, su madre tiene giros más modernos. Él heredó las destrezas oratorias de su padre, que no eran tantas. Más importante todavía es que en su primera exposición masiva no lanzó una sola idea novedosa”.
Como Pepe, a Pagni le salió contestar el desafío que, en verdad, Máximo Kirchner lanzó a las oposiciones: “En un plano superficial, a la pregunta "si quieren acabar con el kirchnerismo, ¿por qué no compiten con Cristina?", corresponde una respuesta obvia: con ella no se puede competir porque tiene prohibido postularse. Aun cuando, por el derroche de poder que viene realizando, resulte tentador tenerla enfrente”.
En el sitio web de TN, Marco Novaro, asesor del radicalismo bonaerense, trató de inmaduro al referente de La Cámpora: “En general, la idea de que los padres son invencibles y eternos se deja de lado a una edad más temprana de la que ostenta el hijo presidencial, pero ese no es su principal problema. Además, no hace falta aclarar que las leyes y la Constitución están para cumplirlas no según lo que les parezca o interese ni a los gobernantes ni a los opositores, pero eso tampoco es lo más importante que el jefe de La Cámpora ignoró con sus palabras”.
Luis Majul, en El Cronista Comercial, entendió que "no se trata de un posadolescente que se la pasa comiendo y juega todo el día a la play station”, a la vez que coincidió con Pagni al reconocer que La Cámpora tiene “una presencia territorial que no habría que subestimar”. También le habló a sus colegas de la oposición: “Subestimar al adversario es el peor consejo para hacer política en la Argentina”.
Para el final... Asís
Jorge Asís pareció dirigirse a los columnistas precitados cuando escribió en su portal: “Un discurso simple, previsible y pobre, pero emitido con sincero énfasis. Plagado de pausas programadas, de amagues de quiebres, de tergiversaciones tanto históricas como del presente. Pero con una tonalidad acertada. Con la adopción de cáscaras caricaturales que evocaban la figura del padre. Al que aspira a emular, así sea de manera tácita.
Significa confirmar que con el bautismo de Máximo comienza otro capítulo de la historia del clan Kirchner. La política familiar, la cuestión del poder como un tema doméstico.
Brota la persistencia del heredero. En el plano inmediato, el bautismo dejó una lección que la ceguera anticristinista no debiera negar. Ni menoscabar. Indica que el kirchner-cristinismo está vivo. Que estos muchachos, pese a la debacle profundizada, aún no se entregan.
Generan los acontecimientos que garantizan el mantenimiento de la iniciativa, mientras el opositor, absolutamente kirchnerizado, se entretiene con la faena inútil, frontalmente gorila, de criticarlos. O peor aún, negarlos”.