EL HOMENAJE

Julio Cortázar, un reportaje imaginario a los cien años

Desde el Parnaso, el genial escritor explicó cómo elige la temática de sus cuentos y sus intenciones con Rayuela, la novela que lo consagró. El detalle de sus preferencias literarias.

Julio Cortázar, un reportaje imaginario a los cien años

Guillermo Belcore // Miercoles 27 de agosto de 2014 | 11:03

 

HOMENAJE
Julio Cortazar, un reportaje
imaginario a los cien años
Julio Cortazar ayer cumplió cien años y no sólo lo celebra la Argentina sino que el idioma español todo se deshace en elogios. Este diario no podía quedar al margen del justo homenaje . El autor de ‘Rayuela’, lectura de iniciación de por lo menos dos generaciones de lectores, accedió desde el Parnaso a conversar con EnOrsai, a pesar de que no son buenas las comunicaciones entre la Tierra y el lugar donde moran los colosos del arte y del pensamiento. El escritor recordó el dolor por el exilio, explicó qué motivo su compromiso político y habló de su obra, cómo elige la temática de sus cuentos y cuáles han sido sus objetivos novelescos. Reveló también sus preferencias literarias. A continuación se reproduce el reportaje imaginario:
1 - ¿Qué significo el exilio para usted?
Un escritor exilado es en primer término una mujer o un hombre exilado, es alguien que se sabe despojado de todo lo suyo, muchas veces de una familia y en el mejor de los casos de una manera y un ritmo de vivir, un perfume del aire y un color del cielo, una costumbre de casas y de calles y de bibliotecas y de perros y de cafés con amigos y de periódicos y de músicas y de caminatas por la ciudad. El exilio es la cesación del contacto de un follaje y de una raigambre con el aire y la tierra connaturales; es como el brusco final de un amor, es como una muerte inconcebiblemente horrible porque es una muerte que se sigue viviendo conscientemente, algo como lo que Edgar Allan Poe describió en ese relato que se llama El entierro prematuro.
2 - ¿Qué motivó su compromiso político?
Las dictaduras militares en América latina me han hecho trabajar duro. Si no hubiesen existido yo habría podido descansar un poco y dedicarme a escribir historias y poesías estrictamente literarias.
3 - ¿Cómo elige los temas de sus cuentos?
-A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.
4 - Se ha elogiado en su obra la delicada introducción de lo fantástico en un relato básicamente realista. ¿Cómo lo ha logrado?
-Casi todos los cuentos que he escrito pertenecen al género llamado fantástico por falta de mejor nombre, y se oponen a ese falso realismo que consiste en creer que todas las cosas pueden describirse y explicarse como lo daba por sentado el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII, es decir, dentro de un mundo regido más o menos armoniosamente por un sistema de leyes, de principios, de relaciones de causa y efecto, de psicologías definidas, de geografía bien cartografiadas. En mi caso, la sospecha de otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubrimiento de Alfred Jarry, para quien el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos de los principios orientadores de mi búsqueda personal de una literatura al margen de todo realismo demasiado ingenuo.
5 - ‘Rayuela’ es la novela que mejor ha envejecido. Hoy nadie discute que es un parteaguas de la producción latinoamericana. ¿Qué se propuso?
-Hice la tentativa más a fondo de que era capaz en ese momento para plantearme en términos de novela lo que otros, los filósofos, se plantean en términos metafísicos. Es decir, los grandes interrogantes, las grandes preguntas… Rayuela es también una especie de resumen de muchos deseos, de muchas nociones, de muchas esperanzas y también, por qué no, de muchos fracasos.
6 - Y en el plano formal, esa originalidad tan elogiada, ¿verdad?
La verdad, la triste o hermosa verdad, es que cada vez me gustan menos las novelas, el arte novelesco tal como se lo practica en estos tiempos. Lo que intente fue algo así como una antinovela, la tentativa de romper los moldes en que se petrifica ese género. Yo creo que la novela «psicológica» ha llegado a su término, y que si hemos de seguir escribiendo cosas que valgan la pena, hay que arrancar en otra dirección. El surrealismo marcó en su momento algunos caminos, pero se quedó en la fase pintoresca. Es cierto que no podemos ya prescindir de la psicología, de los personajes explorados minuciosamente; pero la técnica de los Michel Butor y las Nathalie Sarraute me aburren profundamente. Se quedan en la psicología exterior, aunque crean ir muy al fondo…. Lo que creo es que la realidad cotidiana en que creemos vivir es apenas el borde de una fabulosa realidad reconquistable, y que la novela, como la poesía, el amor y la acción, deben proponerse penetrar en esa realidad. Ahora bien, y esto es lo importante: para quebrar esa cáscara de costumbres y vida cotidiana, los instrumentos literarios usuales ya no sirven.
7 - ‘Rayuela’ lo convirtió en una celebridad que trasciende lo literario. ¿Le molesta?
-Me molestan las sacralizaciones tipo Elvis Presley o Marilyn Monroe, porque creo que son absurdas en el campo de la literatura; creo que ahí entra en juego un fanatismo que no tiene nada que ver con la literatura. Pero, dicho esto, por otro lado no tengo ninguna falsa modestia… Tengo una conciencia muy clara de lo que he hecho y sé muy bien qué significó, en el panorama de la literatura latinoamericana, la aparición de ‘Rayuela‘. Y sería un imbécil o tendría una falsa modestia repugnante si no dijera esto.
8 - ¿Qué libros, que autores tiene usted más presentes actualmente? O si no, ¿qué poeta, qué cuentista y que novelista ha releído más veces?
Los autores más presentes para mí son siempre los francotiradores, los marginales, los alienados de la literatura: todos los nobles travailleurs, para usar la expresión de Rimbaud. Imposible hacer una lista, cito al azar a Jarry, a José Lezama Lima, a Roussel. En cambio, cuando usted me pregunta a quienes he releído más veces, se refiere en mi aso a aquellos cuya relectura significa más un placer que un riesgo, una conciliación más que una aventura. Sin vacilar le doy tres nombre: el poeta Keats, el cuentista Borges, el novelista Dickens.
9 - Si un joven de quince años viniera a verlo y le dijera: “Quiero ser escritor, aconséjeme qué debo hacer“, ¿cuál sería su respuesta?
A semejanza de los maestros zen trataría de romperle una silla en la cabeza. Es probable que el joven comprendiera lo que hay detrás del silletazo; si a pesar de todo mi respuesta no le resultase lo bastante clara, le diría que el sólo hecho de buscar consejos ajenos en materia literaria prueba su falta de verdadera vocación. Pero tal vez el silletazo resultara mortal y tendríamos un epígono menos, lo que siempre es una ventaja en nuestros países.
10 - ¿Como ve el porvenir?
Como no tengo nada de politólogo y mucho de poeta, veo el decurso de la historia como los calígrafos japoneses sus dibujos: hay una hoja de papel, que es el espacio y también el tiempo, hay un pincel que una mano deja correr brevemente para trazar signos que se enlazan, juegan consigo mismo, buscan su propia armonía y se interrumpen en el punto exacto que ellos mismos determinan. Sé muy bien que hay una dialéctica de la historia (no sería socialista si no lo creyera), pero también sé que esa dialéctica de las sociedades humanas no es un frío producto lógico comolo quisieran tantos teóricos de la historia y la política. Lo irracional, lo inesperado, la bandada de palomas, las Madres de la
Plaza de Mayo, irrumpen en cualquier momento para desbaratar y trastocar los cálculos más científicos de nuestras escuelas de guerra y de seguridad nacional.
Fuentes:
* Diccionario del amante de América latina. Mario Vargas Llosa. Paidós.
* Argentina, años de alambradas culturales. Julio Cortazar. Muchnick Ediciones.
* The Paris Reviews. Interviews Nro 83.
* Algunos aspectos del cuento. Julio Cortazar (Originalmente publicado en
Diez años de la revista “Casa de las Américas”, nº 60, julio 1970, La Habana).
* Julio Cortázar, cartas sobre Rayuela. ABC.
*Imágenes del libro Cortázar de la A a la Z. Álbum fotográfico (Alfaguara

Julio Cortazar ayer cumplió cien años y no sólo lo celebra la Argentina sino que el idioma español todo se deshace en elogios. Este diario no podía quedar al margen del justo homenaje . El autor de Rayuela, lectura de iniciación de por lo menos dos generaciones de lectores, accedió desde el Parnaso a conversar con EnOrsai, a pesar de que no son buenas las comunicaciones entre la Tierra y el lugar donde moran los colosos del arte y del pensamiento. El escritor recordó el dolor por el exilio, explicó qué motivo su compromiso político y habló de su obra, cómo elige la temática de sus cuentos y cuáles han sido sus objetivos novelescos. Reveló también sus preferencias literarias. A continuación se reproduce el reportaje imaginario:

1 - ¿Qué significo el exilio para usted?

Un escritor exilado es en primer término una mujer o un hombre exilado, es alguien que se sabe despojado de todo lo suyo, muchas veces de una familia y en el mejor de los casos de una manera y un ritmo de vivir, un perfume del aire y un color del cielo, una costumbre de casas y de calles y de bibliotecas y de perros y de cafés con amigos y de periódicos y de músicas y de caminatas por la ciudad. El exilio es la cesación del contacto de un follaje y de una raigambre con el aire y la tierra connaturales; es como el brusco final de un amor, es como una muerte inconcebiblemente horrible porque es una muerte que se sigue viviendo conscientemente, algo como lo que Edgar Allan Poe describió en ese relato que se llama El entierro prematuro.

2 - ¿Qué motivó su compromiso político?

Las dictaduras militares en América latina me han hecho trabajar duro. Si no hubiesen existido yo habría podido descansar un poco y dedicarme a escribir historias y poesías estrictamente literarias.

3 - ¿Cómo elige los temas de sus cuentos?

-A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.


4 - Se ha elogiado en su obra la delicada introducción de lo fantástico en un relato básicamente realista. ¿Cómo lo ha logrado?

-Casi todos los cuentos que he escrito pertenecen al género llamado fantástico por falta de mejor nombre, y se oponen a ese falso realismo que consiste en creer que todas las cosas pueden describirse y explicarse como lo daba por sentado el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII, es decir, dentro de un mundo regido más o menos armoniosamente por un sistema de leyes, de principios, de relaciones de causa y efecto, de psicologías definidas, de geografía bien cartografiadas. En mi caso, la sospecha de otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubrimiento de Alfred Jarry, para quien el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos de los principios orientadores de mi búsqueda personal de una literatura al margen de todo realismo demasiado ingenuo.


5 - Rayuela es la novela que mejor ha envejecido. Hoy nadie discute que es un parteaguas de la producción latinoamericana. ¿Qué se propuso?

-Hice la tentativa más a fondo de que era capaz en ese momento para plantearme en términos de novela lo que otros, los filósofos, se plantean en términos metafísicos. Es decir, los grandes interrogantes, las grandes preguntas… Rayuela es también una especie de resumen de muchos deseos, de muchas nociones, de muchas esperanzas y también, por qué no, de muchos fracasos.


6 - Y en el plano formal, esa originalidad tan aplaudida, ¿verdad?

La verdad, la triste o hermosa verdad, es que cada vez me gustan menos las novelas, el arte novelesco tal como se lo practica en estos tiempos. Lo que intente fue algo así como una antinovela, la tentativa de romper los moldes en que se petrifica ese género. Yo creo que la novela psicológica ha llegado a su término, y que si hemos de seguir escribiendo cosas que valgan la pena, hay que arrancar en otra dirección. El surrealismo marcó en su momento algunos caminos, pero se quedó en la fase pintoresca. Es cierto que no podemos ya prescindir de la psicología, de los personajes explorados minuciosamente; pero la técnica de los Michel Butor y las Nathalie Sarraute me aburren profundamente. Se quedan en la psicología exterior, aunque crean ir muy al fondo…. Lo que creo es que la realidad cotidiana en que creemos vivir es apenas el borde de una fabulosa realidad reconquistable, y que la novela, como la poesía, el amor y la acción, deben proponerse penetrar en esa realidad. Ahora bien, y esto es lo importante: para quebrar esa cáscara de costumbres y vida cotidiana, los instrumentos literarios usuales ya no sirven.


7 - Rayuela lo convirtió en una celebridad que trasciende lo literario. ¿Le molesta?

-Me molestan las sacralizaciones tipo Elvis Presley o Marilyn Monroe, porque creo que son absurdas en el campo de la literatura; creo que ahí entra en juego un fanatismo que no tiene nada que ver con la literatura. Pero, dicho esto, por otro lado no tengo ninguna falsa modestia… Tengo una conciencia muy clara de lo que he hecho y sé muy bien qué significó, en el panorama de la literatura latinoamericana, la aparición de ‘Rayuela‘. Y sería un imbécil o tendría una falsa modestia repugnante si no dijera esto.


8 - ¿Qué libros, que autores tiene usted más presentes actualmente? O si no, ¿qué poeta, qué cuentista y que novelista ha releído más veces?

Los autores más presentes para mí son siempre los francotiradores, los marginales, los alienados de la literatura: todos los nobles travailleurs, para usar la expresión de Rimbaud. Imposible hacer una lista, cito al azar a Jarry, a José Lezama Lima, a Roussel. En cambio, cuando usted me pregunta a quienes he releído más veces, se refiere en mi aso a aquellos cuya relectura significa más un placer que un riesgo, una conciliación más que una aventura. Sin vacilar le doy tres nombre: el poeta Keats, el cuentista Borges, el novelista Dickens.

9 - Si un joven de quince años viniera a verlo y le dijera: “Quiero ser escritor, aconséjeme qué debo hacer“, ¿cuál sería su respuesta?

A semejanza de los maestros zen trataría de romperle una silla en la cabeza. Es probable que el joven comprendiera lo que hay detrás del silletazo; si a pesar de todo mi respuesta no le resultase lo bastante clara, le diría que el sólo hecho de buscar consejos ajenos en materia literaria prueba su falta de verdadera vocación. Pero tal vez el silletazo resultara mortal y tendríamos un epígono menos, lo que siempre es una ventaja en nuestros países.


10 - ¿Cómo ve el porvenir?

Como no tengo nada de politólogo y mucho de poeta, veo el decurso de la historia como los calígrafos japoneses sus dibujos: hay una hoja de papel, que es el espacio y también el tiempo, hay un pincel que una mano deja correr brevemente para trazar signos que se enlazan, juegan consigo mismo, buscan su propia armonía y se interrumpen en el punto exacto que ellos mismos determinan. Sé muy bien que hay una dialéctica de la historia (no sería socialista si no lo creyera), pero también sé que esa dialéctica de las sociedades humanas no es un frío producto lógico comolo quisieran tantos teóricos de la historia y la política. Lo irracional, lo inesperado, la bandada de palomas, las Madres de laPlaza de Mayo, irrumpen en cualquier momento para desbaratar y trastocar los cálculos más científicos de nuestras escuelas de guerra y de seguridad nacional.


Fuentes:

* Diccionario del amante de América latina. Mario Vargas Llosa. Paidós.

* Argentina, años de alambradas culturales. Julio Cortazar. Muchnick Ediciones.

* The Paris Reviews. Interviews Nro 83.

* Algunos aspectos del cuento. Julio Cortazar (Originalmente publicado en la revista Casa de las Américas, nº 60, julio 1970, La Habana).

* Julio Cortázar, cartas sobre Rayuela. ABC de Madrid, 2014.

* Imágenes del libro Cortázar de la A a la Z. Álbum fotográfico Alfaguara.

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