El sábado pasado, un joven de 19 años eludió un control policial del COT (Centro de Operaciones de Tigre) sin saber que la pena sería más dura de lo esperado. Persecución, balas de goma, bastonazos y golpes por no detenerse ante la requisitoria de los uniformados.
Raúl Möller // Lunes 21 de septiembre de 2015 | 15:05
Brian Castillo, un joven de 19 años, fue víctima de la sobreactuación de seguridad que impone el COT, policía distrital de Tigre, que le propinó una feroz golpiza por no detenerse en un control urbano durante la noche del sábado en Tigre. Se encuentra internado en observación en una clínica de Munro porque sufrió severas lesiones en su cabeza y tiene un ojo comprometido.
¿Por qué? Edith Olivieri, madre del joven lo explica: “Brian volvía de la casa de unos amigos cuando se dio cuenta que un móvil del COT lo seguía. Como la moto es nueva aún no tenía los papeles del seguro ni el registro, entonces se asustó y empezó a correr para que no le saquen la moto. Los del COT comenzaron a tirarle con balas de goma en la espalda”. Herido, el joven decidió entregarse ante la brutalidad. Pero no tendría tanta suerte.“No aguantó más y se tiró en un lugar con pasto, a la altura de General Conesa y La Rioja. Pero los efectivos siguieron pateándolo en el piso”
Brian se retorcía de dolor ante los golpes, pero pudo escuchar que los policías que lo habían golpeado comentaban a otros recién llegados que el joven "se había lastimado al bajarse de la moto". “Está lleno de marcas de las balas de goma y la campera está llena de agujeros. Lo dejaron muy mal. Le hicieron una tomografía computada y mañana (por hoy) le hacen otra para ver si no tuvo alguna otra consecuencia en el cerebro”
El reclamo de la madre del joven promete extenderse “Voy a seguir hasta las últimas consecuencias, tengo la patente del móvil, los del COT tienen cámaras y las van a tener que mostrar. Como autoridad te pueden correr, secuestrar la moto, pero jamás golpear así”, aseveró Olivieri.