El exintendente de Almirante Brown y actual diputado abandonó el Frente Renovador y disparó con todo contra su exjefe político. El acercamiento de Francisco De Narváez y el derrumbe la intención de voto massista apuraron la decisión.
Lunes 11 de mayo de 2015 | 12:19
Hubo cosas que confirmé y me dejaron azorado; no podía permanecer un minuto más
La aventura de Frente Renovador duró menos de lo esperado. Iniciada en 2013, la alianza de protoperonistas opositores ganó las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires y prometió cambios que desde el Congreso no podía realizar. El síndrome De Narváez se apoderó de Massa y lo que era un sueño presidencial quedará en apenas un intento. La salida de Giustozzi, uno de los miembros fundadores del espacio, deja al exintendente de Tigre al borde de la rendición.
Allá por 2013, Sergio Massa y Darío Giustozzi anunciaron su salida del Frente Para la Victoria y la conformación de una nueva fuerza política que antes de los dos años de vida, camina rumbo a la extinción. En su salida, Giustozzi destrozó a Massa: “Sólo lindos actos, buenas propuestas elaboradas por buenos equipos técnicos, pero para gobernar un país se necesitan otras cosas, otra actitud".
La salida de Giustozzi se suma a la de varios personajes que ya abandonaron un barco semihundido: Cacho Álvarez, Gustavo Posse, los hermanos Cariglino, son sólo algunos de los que ya huyeron.
Massa, en soledad, intenta contener al resto de los jugadores que se habían decidido a acompañarlo en las épocas gloriosas y efímeras del Frente Renovador.
"Me sentí impotente ante el avance de una atmósfera interna que me perjudicaba. Hubo cosas que confirmé y me dejaron azorado; no podía permanecer un minuto más", agregó Giustozzi.
"Ese espacio en estas condiciones no puede gobernar un país", finalizó