Gowex, la proveedora española de internet en espacios públicos que contrató el gobierno porteño por 30 millones de euros, confesó que dibujaba su contabilidad y quedó al borde de la quiebra.
Andrés Brown - Redacción En Orsai // Martes 08 de julio de 2014 | 14:33
Estoy dispuesto a asumir las consecuencias y colaborar con la justicia. Encaro las cosas
El caso de Gowex tiene todos los componentes clásicos de las estafas empresariales globales que, en la línea de lo sucedido con Enron, se conocen de golpe y dejan un tendal de estafados.
Uno de los clientes que se dejó llevar por el canto de sirenas de esta empresa española fue el gobierno porteño de Mauricio Macri, que había contratado su servicio por 30 millones de euros en 2010.
Gowex es una proveedora española de wifi gratuito en lugares públicos, y tiene clientes a ciudades como Madrid, Buenos Aires o Santiago de Chile. Y si bien se había convertido en una especie de compañía modelo, terminó siendo una burbuja.
La propia empresa reconoció que falsificó sus cuentas los últimos cuatro años, y se declaró en suspensión de pagos. Así, peligra la continuidad del WiFi gratuito en plazas y otros espacios públicos de la Capital, un servicio que de todas formas no era muy utilizado por los porteños.
El Gobierno PRO había contratado en noviembre de 2010 a Gowex para el despliegue de una red inalámbrica en los principales puntos de la Capital.
El contrato por 30 millones de euros preveía la instalación de puntos de acceso inalámbrico, la operación y explotación de esa red de manera exclusiva por tres años.
La empresa española anunció en su momento que el acuerdo "no tendrá costo económico" para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, porque se financiaría por publicidad y otros servicios. Pero lo barato le salió caro a Mauricio Macri.
La estafa de Gowex se conoció a raíz de un informe de la auditora norteamericana Gotham City Research, que dijo que las acciones de la empresa valían "cero euros".
El consejero delegado y presidente de Gowex, Jenaro García Martín, entonces presentó su renuncia. Y declaró ante el consejo de administración que era el autor de la falsificación de las cuentas durante al menos los últimos cuatro años, que "no reflejan su imagen fiel".
Tras el comunicado, García Martín dijo en su cuenta de Twitter que ha hecho una "confesión voluntaria en los juzgados". "Estoy dispuesto a asumir las consecuencias y colaborar con la justicia. Encaro las cosas", añadió en su tuit.
En conclusión, la pretensión modernista de Macri, su sueño de desarrollar una Capital de vanguardia y cara, casi privativa de los sectores populares, tuvo un traspié en la conexión inalámbrica.