CRISIS CULTURAL

En Rosario, la librería de Clarín esconde los libros de autores locales

Cúspide, empresa del Grupo Clarín, se quedó con la tradicional librería Ross, de Rosario. Y desde que la compró, le cambió su perfil y su arraigo a la producción cultural local. Al punto en que ya no venden libros de escritores rosarinos.

En Rosario, la librería de Clarín esconde los libros de autores locales

Andrés Brown - Redacción En Orsai // Martes 10 de marzo de 2015 | 14:16

Cuando Ross era Ross, llegaban los editores y hasta los propios escritores con sus libros bajo el brazo, los dejaban a consignación y tenían una mesa exclusiva donde se exhibían

 

en la librería Ross ya no se venden libros de escritores rosarinos y enseguida fuimos hasta allá para corroborarlo. Efectivamente, nada. “Esta ya no es una librería rosarina”, nos informó amablemente un vendedor del local. Entonces salimos a consultar a los actores involucrados. Escritores, editores y libreros opinaron y abrieron un profundo debate acerca de la compleja situación del mercado del libro, o de la falta de uno en la ciudad.
De este modo, la pérdida de una boca de expendio tan emblemática de libros hechos en Rosario y por rosarinos resultó ser la punta de un inmenso bloque de hielo. Debajo del océano, están los pulpos que silenciosamente van por todo. El vendedor tenía razón: la casa fundada por Arnoldo Ross ya no es más una librería rosarina porque desde hace un año pasó a ser una de las 25 sucursales que tiene en todo el país la cadena Cúspide, cuyo capital fue adquirido hace tres años por el Grupo Clarín. Cúspide es, además, una de las tres distribuidoras más grandes de Argentina y se sumó a las editoriales, imprentas, emisoras de radio y televisión, productoras y empresas proveedoras de internet y telecomunicaciones que tiene el monopolio Clarín.
Con el desembarco de Cúspide en Rosario se impuso una política empresarial excluyente que censura e invisibiliza una parte de la producción cultural que hace a la identidad de una ciudad y, por si fuera poco, en un lugar comercialmente estratégico como la Peatonal Córdoba, poniendo en peligro a las librerías rosarinas del centro, que desde hace tiempo vienen resistiendo la aplastante ventaja que tienen sobre ellas los grandes comercios del rubro instalados en los shoppings, como Yenny y Ateneo.
“Cuando Ross era Ross, llegaban los editores y hasta los propios escritores con sus libros bajo el brazo, los dejaban a consignación y tenían una mesa exclusiva donde se exhibían”, contó uno de los vendedores que conservó su puesto de trabajo en el traspaso de firma. Sobre la mesa donde en algún tiempo se exhibieron libros rosarinos hoy hay libros de una colección de bolsillo de Planeta, la editorial de capital español. Para que los escritores de Rosario vuelvan a ocupar ese lugar, aunque sea chiquito, el editor debe dirigirse directamente a la casa central en Buenos Aires y ofrecer a consignación un volumen de por lo menos tres mil libros para que sean distribuidos en todas las sucursales de la firma. La política de la empresa impone un mismo catálogo para todas las sucursales.
“Entrar a Ross hoy es lo mismo que entrar a una librería en San Isidro o en Temperley”,comentó el escritor y docente Marcelo Scalona, al ser consultado por el tema.

Según un largo artículo publicado por el periódico semanal El Eslabón, hecho en Rosario, en la librería Ross ya no se venden libros de escritores rosarinos.

“Esta ya no es una librería rosarina”, informó amablemente un vendedor del local, según la nota. La decisión puso en una situación compleja al mercado del libro, o de la falta de uno en la ciudad.

La casa fundada por Arnoldo Ross ya no es más una librería rosarina porque desde hace un año pasó a ser una de las 25 sucursales que tiene en todo el país la cadena Cúspide, cuyo capital fue adquirido hace tres años por el Grupo Clarín. Cúspide es, además, una de las tres distribuidoras más grandes de Argentina y se sumó a las editoriales, imprentas, emisoras de radio y televisión, productoras y empresas proveedoras de internet y telecomunicaciones que tiene el monopolio Clarín.

Con el desembarco de Cúspide en Rosario se impuso una política empresarial excluyente que censura e invisibiliza una parte de la producción cultural que hace a la identidad de una ciudad y, por si fuera poco, en un lugar comercialmente estratégico como la Peatonal Córdoba, poniendo en peligro a las librerías rosarinas del centro, que desde hace tiempo vienen resistiendo la aplastante ventaja que tienen sobre ellas los grandes comercios del rubro instalados en los shoppings, como Yenny y Ateneo.

“Cuando Ross era Ross, llegaban los editores y hasta los propios escritores con sus libros bajo el brazo, los dejaban a consignación y tenían una mesa exclusiva donde se exhibían”, contó uno de los vendedores que conservó su puesto de trabajo en el traspaso de firma.

Sobre la mesa donde en algún tiempo se exhibieron libros rosarinos hoy hay libros de una colección de bolsillo de Planeta, la editorial de capital español. Para que los escritores de Rosario vuelvan a ocupar ese lugar, aunque sea chiquito, el editor debe dirigirse directamente a la casa central en Buenos Aires y ofrecer a consignación un volumen de por lo menos tres mil libros para que sean distribuidos en todas las sucursales de la firma. La política de la empresa impone un mismo catálogo para todas las sucursales.

“Entrar a Ross hoy es lo mismo que entrar a una librería en San Isidro o en Temperley”,comentó el escritor y docente Marcelo Scalona, al ser consultado por el tema.

Comparte en Facebook Comparte en Twitter Comparte en Google+ Enviar a un amigo Imprimir esta nota
CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Proyectos estratégicos: La fabricación de vehículos eléctricos y la industria satelital con tecnología nacional

Fueron visitadas las instalaciones de la empresa SADE Electromecánica S.A. Y Sero Electric, por los integrantes de la Dirección Nacional de Proyectos Estratégicos del MINCyT. La misma se encuentra ubicada en el partido de Morón, donde fueron  informados de los resultados…

Hasta las manos

Demanda millonaria en la justicia contra la presidenta del PRO Patricia Bullrich

El empresario farmacéutico Hugo Sigman demandó por 20 millones de pesos a la ex ministra por haber declarado que era un intermediario para el pago de "retornos" del laboratorio Pfizer para la compra de vacunas contra el coronavirus. La suma será donada al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Los detalles:

HOY
paren la mano

Advierten que los negociados inmobiliarios del Gobierno porteño van quitando calidad de vida

Los proyectos arquitectónicos habilitados por las cuatro leyes sancionadas por la Legislatura porteña, impulsadas por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, "van quitando calidad de vida de manera paulatina" y tendrán un impacto negativo para la Ciudad en, al menos, las dimensiones jurídica, urbana, ambiental y social, según Bárbara Rossen, del Colectivo de Arquitectas en Defensa de las Tierras Públicas