Pablo Bernardo Peralta, presidente del Banco de Servicios y Transacciones (BST), aparece cada vez más involucrado en un escándalo que no solo salpica a su institución, sino que podría conectar al banco con presuntas maniobras ilícitas de Elías Piccirillo, financista investigado por lavado de activos, enriquecimiento y fraude cambiario.
Pablo Bernardo Peralta y Elías Piccirillo
informe // Domingo 16 de noviembre de 2025 | 12:23
Mientras la Justicia avanza sobre la trama financiera que rodea a Elías Piccirillo, un nombre aparece cada vez con más insistencia en los expedientes y en las crónicas periodísticas: Pablo Peralta, titular del Banco BST (Banco de Servicios y Transacciones). Lo que hasta hace poco era un murmullo dentro del sistema financiero hoy se convirtió en una línea de investigación concreta: si dentro del BST se habilitaron movimientos irregulares, cuentas inconsistentes y operaciones que eludieron los filtros básicos de cumplimiento normativo.
De acuerdo con publicaciones de La Nación, la Justicia investiga si existió un entramado de casas de cambio, cuentas bancarias abiertas a nombre de terceros de bajos recursos y movimientos que, en lugar de activar alarmas internas, habrían pasado con sorprendente comodidad por estructuras financieras que deberían prevenir el lavado de activos.
En ese esquema, el nombre del Banco BST aparece mencionado en diversas reconstrucciones periodísticas, no por operaciones aisladas sino por supuestas cuentas corporativas habilitadas con controles deficientes o directamente inexistentes. Este tipo de prácticas, de confirmarse, serían violatorias de la normativa de prevención del lavado y de los manuales internos que cualquier entidad bancaria está obligada a cumplir.

Según La Nación, una sola empresa vinculada a Piccirillo habría movido 250 millones de dólares en un año. Una cifra completamente desproporcionada si se compara con las restricciones que pesaban sobre la población: mientras millones de personas solo podían comprar USD 200 al mes, este circuito habría operado con libertad total, con información privilegiada y con estructuras bancarias que permitían operar volúmenes obscenos sin que saltaran las alertas.
El rol de Pablo Peralta en ese período es hoy materia de investigación, especialmente porque el Banco BST ya había sido mencionado en causas previas vinculadas a operaciones atípicas y clientes de perfil “injustificadamente elevado”. La pregunta es simple y a la vez demoledora: ¿cómo se explican millones de dólares movidos por personas sin capacidad económica, sin historial financiero y sin justificación documental?
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Los reportes financieros del período muestran cifras que contradicen cualquier funcionamiento normal del mercado cambiario. Por ejemplo, movimientos como estos:
La empresa involucrada llegó a mover más de 80 millones de dólares en un solo mes, sin que los bancos del circuito —entre ellos BST— activaran reportes de operaciones sospechosas acordes a semejante magnitud.
No es la primera vez que Pablo Peralta aparece vinculado a maniobras financieras controvertidas. Distintas notas periodísticas lo mencionan como un operador privilegiado en épocas de alta volatilidad cambiaria, con acceso a estructuras que permitían realizar operaciones que el ciudadano común jamás podría concretar.
En este caso, la sospecha es más grave, porque ya no se trata solo de operaciones especulativas sino de la posible participación —activa o por omisión— en un esquema de triangulación de dólares, uso de “prestanombres” y manipulación de casas de cambio.
Escándalo de los seguros: Investigan al Grupo ST luego de adquirir a Prudential SegurosSi la Justicia logra probar que parte de estos movimientos se canalizaron a través del Banco BST sin cumplir los controles previstos, la responsabilidad institucional (y eventualmente penal) alcanzaría directamente a su titular.
Según los artículos citados de La Nación y otras publicaciones, una parte de los fondos que circularon por este presunto entramado ilegal habría sido utilizada para financiar actividades políticas, además del presunto enriquecimiento de algunos actores involucrados.
En todos los casos, los operadores eran los mismos: casas de cambio pequeñas, cuentas abiertas en bancos con controles laxos y estructuras financieras manejadas por personas sin patrimonio real, pero con acceso —por razones que hoy se investigan— a millones de dólares.

En las próximas semanas se esperan nuevas declaraciones testimoniales, requerimientos de la UIF y pedidos judiciales dirigidos directamente al Banco BST, donde se pedirá revisar auditorías internas, informes de compliance y documentación sobre aperturas de cuentas corporativas.
La posición de Pablo Peralta se vuelve cada vez más incómoda. La pregunta ya no es solo qué sabía, sino qué permitió, qué ignoró y qué ocultaron los sistemas internos del Banco BST. Si las sospechas se confirman, se trataría de uno de los escándalos financieros más importantes de los últimos años.
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