vienen con todo

Para los medios hegemónicos, Alberto, “tiene los días contados”

Los medios descubren al fin la crisis, pero avisan que es problema del nuevo presidente

Para los medios hegemónicos, Alberto, “tiene los días contados”

www.comunanet.com.ar / Muleiro // Domingo 08 de diciembre de 2019 | 21:48

Llegó el día en que columnistas de Clarín, La Nación e Infobae descubrieron que el país está en una situación desesperante, que millones de familias no dan más, que los vencimientos de deuda son impagables, que la inflación está fuera de control. Y entonces concluyen que Alberto Fernández tiene muy poco tiempo y debe lograr resultados inmediatos, efectivos y palpables, y que de eso depende su suerte para los cuatro años.

Junto al súbito descubrimiento de las urgencias, que hasta ahora apenas eran mencionadas por estos medios como unos “malos resultados” del macrismo, “errores” o un genérico “fracaso económico”, hay una marcación coincidente de las demandas del poder financiero y bancario mundial: “Wall Street”, escriben unos y otros, está esperando conocer el plan del nuevo gobierno, y ya duda de la falta de experiencia política del ministro Guzmán.

Es decir que asoma una estrategia editorial en la que el peso arrasador de una política económica que fue ocultada groseramente pasa ahora al primer plano y toma la forma de facturas que cobrar al nuevo gobierno. “El drama económico es de Alberto Fernández”, publica Clarín el domingo 8.

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El jefe de redacción, Kirschbaum, abre esta saga el mismo día cuando sentencia que Alberto Fernández “tiene una sola carta” y necesita “éxitos rápidos tangibles”. Extiende el emplazamiento Ezequiel Burgo, quien habla de las “alertas encendidas” en Wall Street porque Guzmán plantea una “reestructuración tan agresiva” de la deuda.

Alcadio Oña, en el mismo diario, comúnmente de tono sosegado y técnico, recuerda que Macri deja “mucha herencia”, que no llega a calificar de maldita, “pero salir es tarea del nuevo presidente”. Y también emplaza: los acreedores privados quieren ver el plan fiscal, y que esté avalado por el FMI. Hay una secuencia “letal” de vencimientos, hay “brasas calientes” y la solución debe ser “inmediata”.

“De la rapidez y efiencia” con que AF aborde la crisis económico-social dependerá el destino de su gobierno, completa Van der Kooy en el mismo diario.

Un día antes, en La Nación, Paula Lugones habló de “cautela y cierta preocupación” en Wall Street con el ministro Guzmán. No faltan “analistas” preocupados por la influencia de Cristina y que dudan de que venga un “gobierno moderado”. Y las urgencias: el “primer test” es en enero, con vencimientos de deuda de la provincia de Buenos Aires que dejó Hada Buena.

Y, por supuesto, Bonelli en Clarín, el viernes, en su columna económica, propalando el rechazo de Wall Street a Stiglitz, y por ende a su discípulo, Guzmán. Desliza la posibilidad, como lo hacen otros columnistas, de un desplazamiento de dos años de los vencimientos de deuda, pero los sacrosantos acreedores quieren ver el programa fiscal y quieren garantías de pago, con aval del FMI.

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La urgencia de la hora es señalada también por Wende en Infobae: Guzmán enfrenta el desafío enorme de “evitar el default total de la deuda”.

Pareciera pues que estos medios comienzan a descubrir que en Argentina hay hambre, desnutrición, desocupación, recesión, deuda monstruosa y vencimientos de deuda impagables, todo en las manos del nuevo gobierno y en especial del nuevo presidente.

El resto del despliegue político se centra en la línea inaugurada hace meses: “albertismo” versus kirchnerismo, con variedad de tonos y matices, hasta cierta contradicciones, idas y vueltas, pero siempre con el objetivo de fondo de socavar el poder político del presidente electo y la consistencia del Frente de Todos.

En esta embestida, el tono más grosero lo juega Tenembaum, en Infobae, quien otra vez afirma que nadie sabe quién es y cómo piensa Alberto Fernández, hace enunciados a medida para sostener la tesis y al final arriesga “preguntas”: si el presidente tiene “inteligencia múltiple” o si padece “ezquizofrenia”, con un apuro por descalificar que haría palidecer al mismísimo Lanata.

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Contrasta esta agresividad con el tono nostalgioso de Morales Solá despidiendo a Macri. En el paroxismo de su amor por el presidente, le atribuye haber respetado libertades y llega a la hazaña de encontrar infinitas virtudes en Awada, de quien dice que fue importante en política exterior, y la define como “impecable primera dama”, elogio que tal vez encierre más claves de clase social y de color de piel que una admiración con base política.

Un día antes, el sábado, este mismo columnista había dado tamaña sorpresa: en el mismo espacio donde escribió que el próximo gobierno sería un poder “bifronte” destinado a fracasar, en el mismo donde pasó a decir que ni siquiera eso, que habrá un único poder, el de ELLA, se despachó con “un gabinete mayoritariamente moderado”, anunciado por Fernández. Más aún, chocando con lo que viene escribiendo hace meses, que la finalidad esencial de la fórmula Fernández-Fernández es asegurarle impunidad judicial a ELLA, en esta nota dice que con la futura ministra Losardo la cartera de Justicia queda “lejos de cualquier influencia directa de CFK”.

Pero esta aparente mesura no está garantizada, como lo prueba la operación concertada de Clarín y La Nación para tergiversar con el mismo método al presidente electo, cuando dijo que la justicia que persigue a Cristina tal vez sea la misma que mañana persiga a Macri y que él no quiere eso, quiere -dijo- una justicia distinta. Ambos diarios borraron esta última parte, en sus títulos de tapa del miércoles, para que quedara Alberto impulsando un período de manipulación política de la justicia.

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